Policiales
Sábado 14 de Enero de 2017

Nueve tiros pusieron fin a la vida de un adolescente en barrio Las Flores

Gustavo Joaquín Quintana tenía 18 años y problemas de adicciones. Vivía en pareja y tenía un bebé de dos meses. En el barrio no lo veían con buenos ojos.

La ciudad parece no tener paz. El fin de la segunda semana del año volvió a estar marcado por la violencia que sumó el asesinato de un joven de 18 años. La séptima víctima en los pocos días que han transcurrido de 2017 fue un adolescente que recibió nueve tiros en un pasaje del barrio Las Flores. Se llamaba Gustavo Joaquín Quintana y había sido padre hace dos meses. Según cuentan en el barrio, "tenía broncas por todos lados", aunque no registraba prontuario en los archivos de la policía.

Joaquín, como todos lo llamaban, estaba en un horario indefinido entre la tarde y la noche del jueves en la esquina de Previsión y Hogar y Pasaje 521, esto es a la altura del 6900 de calle España. Alrededor de las 20 pasó por el lugar un viejo Fiat 147 rojo. En el auto iban dos personas: el que manejaba detuvo la marcha y el otro bajó, le gritó algo a Quintana y después, sin más, con una metralleta lo ejecutó. De los tiros que salieron del caño, nueve impactaron en el cuerpo de la víctima: cuatro en el pecho, cuatro en las piernas y uno en el glúteo.

Perforado y amenazado

La fiscal Marisol Fabbro, de la Unidad Especial de Homicidios, está a cargo de la causa y ayer a la mañana explicó que el cadáver "tenía 18 orificios, con entrada y salida de proyectiles". Y explicó que "una sola bala quedó a flor de piel, y sobre esa prueba vamos a hacer las pericias balísticas. No tenemos aún una causa determinada del crimen y está todo en investigación", concluyó. Pero en el barrio ya se saben las razones de la muerte y hasta los supuestos nombres de los matadores.

Joaquín vivía con su pareja, Daiana, y su hijo recién nacido en una casa que se sostiene a duras penas en España al 7000. La muerte le contaba los pasos. Hacía tres días lo habían amenazado y él buscó refugio en la casa de su madre, en Villa Gobernador Gálvez. Pero allí no le dieron cabida y volvió a Las Flores. En ese marco, la pareja y madre del hijo de Joaquín, agacha la cabeza y ante las preguntas del cronista de La Capital sólo entiende de silencios.

La tarde del jueves el chico estaba en el barrio. Según cuentan voces que no quieren ser identificadas, "estaba muy perseguido y hay dos cosas que se cuentan: la primera es que se robó una bicicleta y se la tenían jurada". Esa es la versión para los curiosos y la policía, pero hay otra.

Un costado narco

Conocidos del chico dicen que "era un sacado". Y al ampliar sobre la vida de Joaquín no dejan datos sin brindar. En esa cuadra de Pasaje 521 vive un transa que lo dejó al pibe cuidando una casa y ese transa le debía plata a los que manejaban el auto desde el que lo mataron. Joaquín se creía que era un vivo, pero se comió la bronca. Igual, si no lo mataban en ésta, lo iban a matar después por otra cosa", cuentan. Según estos testigos involuntarios que pudieron ver el viejo Fiat 147 en el que iban los sicarios, los que tiraron fueron los hermanos "Maxi" y "Cotito" R.

"Joaquín estaba siempre empastillado y si le daban un fierro iba y mataba a cualquiera. Sabía que lo seguían para matarlo, pero esa tarde no estaba enfierrado. No sabemos por qué no llevaba nada", dicen sus amigos y suman: "Le dieron nueve tiros porque sabían que si lo dejaban vivo se iba a vengar".

Sin vida

Después de los tiros alguien le avisó a Daiana sobre lo ocurrido y de inmediato un vecino cargó a Joaquín en un auto. A las 21.10 del jueves ingresó a la guardia del Hospital Roque Sáenz Peña, donde le hicieron las primeras curaciones de los múltiples balazos recibidos. A las 23.40 lo derivaron al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez debid a la gravedad y complejidad del cuadro médico. Allí falleció.

Joaquín había nacido en Las Flores, pero su madre vivía en Villa Gobernador Gálvez. El chico fue a la escuela José Serrano, de Caña de Ambar al 1600, la misma donde en el trágico diciembre de 2001 asesinaron a "Pocho" Lepratti. Allí Joaquín cursó primer año para después "quedar en la calle", como dijo una vecina de la cuadra de España al 6900. Al inicio de la semana fue hasta la casa materna para aguantarse porque se sabía perseguido, pero ella, por alguna razón, no lo dejó quedarse allí.

Cuando podía, el muchacho hacía trabajos menores cargando bolsas en el puerto o como changarín "en todo tipo de trabajos", acotaron quienes lo conocían. Pero por otro lado tenía problemas de adicciones: "Tomaba pastillas y se ponía como loco", recuerdan quienes lo vieron varias veces deambular perdido por el barrio.

Otro herido

Poco después de que balearan a Joaquín, hubo otro herido en el barrio. A las las 21.20 ingresó al Hospital Roque Sáenz Peña Luciano O., también de 18 años, quien también fue trasladado minutos después al Heca. Allí le diagnosticaron heridas de arma de fuego en el abdomen y la pierna izquierda. El muchacho denunció que recibió los tiros al resistirse a un robo en España y Heliotropo, algo que los pesquisas no terminan de creer.

contra el paredon. Allí acribillaron a balazos a Joaquín Quintana la noche del jueves desde un 147 rojo.

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