Policiales
Jueves 13 de Julio de 2017

"Nosotros no robamos a nadie, nos emboscaron y empezaron a tirarnos"

Lo dijo un joven que la tarde del martes acompañaba a Daniel Alberto Vallejos, asesinado a balazos por el ocupante de una moto en Valparaíso y Rueda

"No le robamos a nadie. Nos emboscaron. Una Ford F-100 se nos puso por detrás y nos cortó la posibilidad de huir. Entonces apareció una moto y el acompañante empezó a dispararnos. No hubo intercambio de palabras. Sólo nos disparaba". Daniel Alberto Vallejos no estaba solo el martes, pasadas las 14.30, cuando fue alcanzado por seis balazos en inmediaciones de Valparaíso y Rueda, en uno de los ingresos a villa Banana. Lo acompañaba un amigo que vivió para contarla. El dio su versión de lo sucedido, la cual contrastó notablemente con lo declarado ante la policía por el único detenido en la causa: Ezequiel Nicolás M., de 29 años.

Este hombre se presentó en la Jefatura minutos después del asesinato y luego de entregar un revólver calibre 22 y una pistola 9 milímetros le dijo a los policías que Vallejos había intentado robarle cuando salía de comprar en un negocio. Otro detalle, es que los vecinos aseguran que a esa hora todos los negocios estaban cerrados. Hoy será imputado por el fiscal de la Unidad de Homicidios, Pablo Pinto.

Justicia de la calle

Una veintena de personas, entre familiares y amigos, esperaban ayer a la mañana bajo una llovizna tenaz en la puerta de la casa de los Vallejos que la Justicia liberara el cuerpo de Daniel Alberto, uno de los once hijos de la familia. Allí, en el Pasaje 1112 (también conocido con el nombre del escritor Juan José Saer) al 3100, nadie podía aclarar cual era el móvil del crimen. "Acá las cosas son así. Así es su justicia. No les gusta algo, pasan y te balean. Es así. Pasan y te disparan. Así funciona", explicó uno de los amigos de Vallejos.

A la hora de hurgar en el pasado reciente de la familia y sus circunstancias, contaron que uno de los hermanos Vallejos fue testigo en el juicio oral donde Nicolás Mariano "Ojón" o "Niquito" Barrios fue condenado a 18 años de prisión por el homicidio de Rodrigo Fabián Molina, ocurrido la noche del 8 de junio de 2014 en un pasillo de Amenábar y Lima. Y que el crimen del martes podría ser una venganza.

A "Ojón" se le atribuye formar parte de la temible banda de liderada por Nelson Alexis "Pandu" Aguirre, condenado hace un mes en un proceso abreviado a 16 años de prisión por el asesinato de Javier Barquilla y tres violentos robos. Si bien la familia Vallejos no tenía información para darle crédito al crimen por venganza, lo vil del ataque contra Daniel hacía que no descartaran esa posibilidad.

Pasado complejo

Ninguno de los parientes ocultó que Daniel Vallejos tuvo un prontuario abierto. Contaron que estuvo detenido con prisión efectiva durante siete meses en el marco de una investigación por un robo calificado y que durante un año y ocho meses obtuvo el beneficio de arresto domiciliario con salidas laborales. Estaba en pareja desde hacía un año y medio con una muchacha del barrio que tenía una pequeña hija. Vivía en el complejo de viviendas ubicado en Pasaje 1112 al 3100, en el barrio La Boca, en los confines de Avellaneda Oeste.

Ayer, los Vallejos recibieron a este diario en el comedor de su humilde vivienda. Una docena de parientes y amigos del muchacho asesinado fueron armando el puzzle de lo sucedido.

Así se supo que pocos minutos antes de las 14.30 del martes, Daniel Vallejos y un amigo cuyos datos se preservan para no entorpecer la pesquisa en manos del fiscal Pinto, salieron de Pasaje 1112 al 3100 para ir hasta la casa de la abuela del amigo de Vallejos. "Ibamos caminando lo más tranquilos cuando por Rueda, por detrás, se nos puso una camioneta Ford F-100 amarilla y blanca. Entonces por Valparaíso, de norte a sur, llegó una moto que dobló por Rueda y se nos puso de frente. La chata nos atropelló s como para que no pudiéramos huir y el acompañante de la moto 110 de color azul, que tenía puesta la capucha de la campera, empezó a dispararnos. No hubo diálogo. Tiró de cayetano (sin avisar). Le disparó primero a Daniel y después a mí. Habrá vaciado un cargador de 9 milímetros (15 disparos)", explicó el muchacho.

"A mi hijo el primer tiro le pegó en una pierna. Cuando cayó empezó a pedirle que no lo mataran. Y cuando intentó correr le dispararon cinco veces más. Todos los balazos le dieron en la panza. Los balazos le perforaron un pulmón, los intestinos, el colon, el estómago. Le hizo un desastre. Pero mi hijo todo el tiempo le pedía que no lo matara", explicó el padre de Vallejos. Instintivamente Daniel trató de correr hacia su casa, pero trastabilló y cayó sobre el pavimento. Un vecino lo cargó en un auto y lo trasladó hacia el hospital Carrasco. La gravedad del cuadro hizo que los médicos lo derivaran al Hospital de Emergencia Clemente Alvarez. "Entró directamente al quirófano y no soportó la cirugía", explicó una de sus hermanas, que acompañó a Diego en la ambulancia. Vallejos murió a las 18.55 del martes.

La versión del sospechoso

Mientras eso sucedía en el Heca, un hombre de 29 años llegó hasta el portón de la Jefatura de policía, en Ovidio Lagos al 5200, y requirió a la guardia ser entrevistado por personal de la División Judiciales. Dijo que había sufrido un robo y había matado al ladrón. A los vigilantes les entregó un revólver calibre 22 que habría utilizado el hombre que supuestamente lo atacó, y la pistola 9 milímetros marca Glock con la que repelió el supuesto ataque.

Ese hombre, identificado como Nicolás Ezequiel M., de 29 años, contó que cuando salía de una panadería fue sorprendido por dos hombres quienes con un arma le sustrajeron su celular y billetera. Que quien portaba el arma amenazó con dispararle y entonces él se defendió abriendo fuego contra la dupla. Vio que uno de los supuestos delincuentes cayó. Entonces el denunciante tomó el revólver que llevaba el supuesto hampón, su celular y su billetera. Se subió a su moto y se retiró.

"Para nosotros todo esto es muy raro, un lío. No sabemos quién fue el que dijo que había salido de la panadería. Nosotros cerramos a las 13 y cuando volvimos a abrir, a las 16.30, ya estaba la policía porque al pibe lo habían baleado. Todos los negocios de la cuadra ya estaban cerrados a esa hora y como está el barrio es muy poca la gente que circula a esa hora por la calle. Mi patrón tiene que ir a Fiscalía a declarar para decir que nosotros estábamos cerrados", confió una empleada de la panadería ubicada en inmediaciones de Valparaíso y Rueda. El resto de los vecinos que residen en las inmediaciones del lugar donde ocurrió la balacera adujeron que no estaban en sus casas al momento del ataque. Todos estaban "fuera del barrio".

esquina trágica. Valparaíso y Rueda. Allí fueron emboscados Vallejos y su amigo por una moto y una chata.

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