Newell's
Domingo 12 de Febrero de 2017

"No hay pruebas para llevarme a juicio y mucho menos para condenarme"

El ex líder de la barra brava de Newell's será juzgado desde mañana como instigador del crimen de su antecesor, Roberto "Pimpi" Caminos.

"Mi miedo es que quieran poner mi nombre o mi cabeza en una vitrina, exhibirla como trofeo y llevarse los laureles a nivel político". Eso es lo que dice Diego Lucas "Panadero" Ochoa, quien desde mañana afrontará un juicio oral y público acusado de instigar el asesinato de Roberto "Pimpi" Caminos, su antecesor como líder de la barra brava de Newell's Old Boys, ocurrido en marzo de 2010. Cinco años atrás, el propio Ochoa era líder de la barra y participó del juicio en el cual se condenó a los ejecutores del crimen: René Daniel Ungaro, Carlos Alberto "Betito" Godoy y Emanuel Suárez. Pero entonces lo hizo como testigo. "Llegamos al juicio totalmente preocupados por las anomalías que existen en la causa. Soy inocente y siempre me mantuve a disposición de la Justicia. Si se guían por lo que hay en la causa, deberían absolverme", dijo Ochoa en una entrevista de 40 minutos a solas con La Capital.

En diciembre de 2008 Guillermo Llorente venció en las urnas a Eduardo J. López, quien llevaba 14 al frente de la administración de Newell's. Ese cambio marcó la salida del club de Roberto "Pimpi" Caminos, quien fuera líder de la barra durante esa gestión. El sucesor fue el "Panadero", quien el 7 de febrero de 2009 debutó en el paravalanchas en un partido con Gimnasia y Esgrima La Plata. Un año después, el 19 de marzo de 2010, "Pimpi" fue asesinado a balazos frente a un bar de zona oeste. Tras la condena a los ejecutores, Ochoa fue detenido como instigador el 20 de agosto de 2013. Ahora le llegó la hora del juicio.

Ochoa tiene de 41 años y es padre de cuatro hijos. El hombre no se rehusó a ninguna pregunta y, como al pasar, contó que es ayudado económicamente por sus padres para poder hacer frente a la cuota alimentaria de sus dos hijos más chicos, de 4 y 6 años.

— ¿Es consciente que su caso se presenta como el de uno de los pocos barras juzgados en el país?

— Ese es nuestro miedo. No tememos a los elementos de prueba o evidencias condenatorias que pudiera haber. El miedo está en el ridículo que pueden pasar los jueces. Y quiero que ellos lo sepan.

— ¿A qué se refiere?

— Me tienen detenido hace tres años y medio sin ver que soy inocente. No hay elementos para llegar a juicio. El miedo es que quieran poner mi nombre o mi cabeza en una vitrina para exhibirla como trofeo. Llevarse los laureles a nivel política. Pero sería bueno que busquen la verdad. Si quieren un culpable que sea real y no provocado. Ni siquiera tuvieron la delicadeza de buscar otro hilo de investigación. Es todo muy parcial.

— En el caso la Fiscalía es la que menos tiene para perder. Si pierde, llevó a juicio a un barra; si gana, metió preso a Diego Ochoa.

— A ellos les sirve más agotar todos los recursos para llevarme a juicio que buscar la verdad. Tanto un juez como un fiscal deben buscar la verdad y no la trascendencia pública y en este caso hicieron lo último. El caso Caminos está totalmente claro. Hubo un juicio y fui como testigo de la Fiscalía. Hoy en día me encuentro imputado y sin respuestas. Y si te ponés a analizar, ¿qué le sumaron a la causa? Declaraciones de terceros que están enemistados conmigo y siempre han tenido la intención de desbancarme de la hinchada.

— En el primer juicio de la causa fue como testigo de la Fiscalía. Cinco años más tarde va al banquillo como instigador del crimen. ¿Cuál es su valoración?

— Estoy preocupado porque hay muchas anormalidades en la causa. Sin ir más lejos, las extensiones y las prórrogas de las prisiones preventivas. De la última ni siquiera nos han notificado. Hemos pedido muchas veces la libertad y nos han prolongado la prisión preventiva sin sustento. Estoy convencido de que si yo fuera otro debería estar en libertad. Y si realmente es como dicen, que tienen elementos de prueba, ya debería estar condenado hace mucho tiempo.

— Uno de los puntos que remarca la acusación es aquel handy a su nombre que estaba en poder del condenado Betito Godoy.

— Esa radio estaba a nombre mío y en su momento yo se la di a la hermana de Betito. Después si él la usó o la tuvo a su alcance no es algo que yo pude evitar. Pero por aquellos días, 2008 o 2009, para sacar una radio tenías que ser monotributista y ponerla a tu nombre, no como ahora. Por una cuestión de la vida y sin pensar nada malo le saqué la radio a la hermana de él. No creo que eso sea un delito.

— En el procesamiento el juez Javier Beltramone desgranó la barra de Newell's en roles y la calificó como una organización delictiva con usted como líder.

— Yo le pregunto al juez Beltramone qué delitos halló en mi causa. Además de las acusaciones fomentadas por él, ¿qué más encontró? ¿Venta de drogas?¿Gente delinquiendo?¿Realmente encontró una organización delictiva? ¿Qué corroboró de todo eso?

— ¿En algún momento le ofrecieron un juicio abreviado?

— Si.

— ¿Pensó firmarlo?

— Jamás hubiera firmado el abreviado porque soy inocente. En un momento me quisieron quebrar y lo hicieron. Fue en 2015, cuando me llevaron al buzón de castigo de la cárcel de Rosario y me tuvieron 51 días encerrado. Estuve quebrado en todo sentido. Hablé con mis abogados para firmar algo y terminar con todo, pero los fiscales no tenían palabra. Te ofrecían algo y a los dos días te lo cambiaban. Fue una burla. Decidimos no firmar nada porque es injusto hacerse cargo de algo de lo que no tengo nada que ver.

— ¿No le tiene miedo al juicio?

— No. Nosotros pedimos un juicio pluripersonal. El fiscal en su momento quiso ir a juicio escrito y nosotros pedimos ir a juicio oral y público para poder demostrar cómo son las cosas y que todos se enteren. No queremos más anormalidades. Quiero que me juzguen como a cualquier ciudadano y no por haber sido el referente de la hinchada, la barra o como la quieran llamar. Quiero que me juzguen con lo que hay en la causa.

— ¿Se siente prejuzgado?

— Totalmente.

— ¿Qué pretende del juicio?

— Lo único que pido a los jueces que sean imparciales en esta causa. La verdad es que soy totalmente inocente.

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