Policiales
Sábado 10 de Junio de 2017

Mataron a tiros y puñaladas a un hombre en una supuesta venganza

La víctima no había sido identificada hasta anoche. En su poder hallaron un revólver calibre 38. Suponen que se trata de un ex convicto.

A escasos 30 metros de la subcomisaría 21ª del barrio 7 de Septiembre, un hombre que portaba un revólver calibre 38 fue asesinado el jueves, al filo de la medianoche, tras recibir varios puntazos y balazos en el abdomen. Ocurrió en la parada 1148 del Transporte Urbano de Pasajeros, en la esquina de Ayala Gauna y Sánchez de Loria, el mismo lugar donde en junio de 2015 fue muerta a puñaladas una mujer de 53 años que se trenzó en lucha con el ladrón que le robaba a su hijo de 19 años (ver aparte). Como aquella vez, los vecinos de la barriada se acercaron a la prensa para contar cómo conviven con la inseguridad y rodeados de soldaditos narcos. "Amigo, ésto lejos de estar mejor empeora a pasos agigantados", resumió un hombre con varios años en la zona.

Eran aproximadamente la 0.30 de ayer cuando entre cuatro y cinco detonaciones sacudieron a los vecinos del barrio 7 de Septiembre. "Los balazos son normales en esta zona. Lo que hace uno es calcular dónde fueron. Yo, como mis hijos ya estaban en casa, me quede tranquila", explicó una doña del barrio que habló con La Capital. Un vecino que salió a ver qué pasaba observó en la parada de colectivos mencionada el cuerpo de muchacho de entre 30 y 35 años que tenía al menos tres balazos (en abdomen, pelvis y brazo izquierdo) y varios puntazos en el cuerpo. El vecino corrió hasta la subcomisaría 21ª y consiguió que un policía auxiliara al herido, quien fue trasladado al hospital Eva Perón de Granadero Baigorria, donde murió a la 1.15 del viernes. En la escena del crimen quedaron cuatro vainas servidas calibre 9 milímetros y un plomo entre la ropa de la víctima, que tenía varios tatuajes y cortes de vieja data en sus brazos.

Entre comercios y "quioscos"

Los balazos que perforaron el cuerpo de la víctima destruyeron el blindex de la parada de colectivos y uno de los plomos impactó contra la vidriera de un comerció ubicado en la misma ochava. En tanto, el policía que socorrió a la víctima determinó que llevaba en la cintura un revólver calibre 38 con su numeración limada por lo que se presume que el homicidio fue consecuencia de una venganza entre hombres del hampa.

Ayala Gauna y Sánchez de Loria es una de las esquinas más representativas del barrio 7 de Septiembre. Es el corazón de un sector de la ciudad que supo ser progresista y laburante y alrededor del cual crecieron cuatro o cinco barriadas satélites. En esa esquina se levanta un pequeñoy activo centro comercial, a escasos 50 metros de la subcomisaría 21ª, la vecinal, la Escuela de Educación Técnica Nº 365 "Presidente General Juan Domingo Perón" y la Nº 1.275 "Fray Luis Beltrán", que dicta clases hasta las 22.30.

"Este es un barrio hermoso por el que se puede andar bastante bien de día, saliéndose de las horas muertas como la siesta, y que al caer la noche es bravo. El barrio tiene negocios que se pueden ver y otros que no, pero están a la vista de todos", explicó, acertijo incluido, uno de los vecinos. "Los negocios que no se ven, pero están a la vista" son los históricos puntos de venta de drogas del apodado "Toro M.", ubicado sobre calle Martínez de Estrada al 7900, y el denominado "búnker del medio", de Tarragona al 1100 bis.

Esos centros comerciales atraen todo tipo de clientela. Desde vecinos que llegan para comprar remedios en una farmacia, verduras o supremas en la pollería, a muchachos que llegan en autos y motos caras a comprarle al dealer en las bocas de expendió de drogas.

"Muchos comerciantes han tenido que cerrar porque no le dan los tiempos para vender. Aca sólo se puede trabajar de 8.30 a 12.30 y de 17 a 19.30 o 20. La gente elige hacer las compras de día, a la mañana, porque como se dice «a esa hora los choros duermen», pero todo es muy complejo", indicó un vecino.

Noches sin policías

Por la esquina en la que se produjo el crimen pasan cinco líneas de colectivo: el 112 rojo y negro, el 110, el 115 y el 146. "Este es un barrio en el que viven 35 mil vecinos y la subcomisaría tiene una dotación de 6 a 7 policías por día pero a la noche está cerrada porque se queda un solo efectivo. Ese es un chiste que no tiene remate. Al que lo roben entre las 21 y las 6 de la mañana no tiene a quién recurrir. La pregunta que te hago es ¿cuándo se registran más hechos delictivos o violentos? Por la noche", reflexionó otro residente.

En mayo de 2015 los vecinos del barrio presentaron ante la Comisión de Seguridad del Concejo Deliberante una denuncia para que la situación de la subcomisaría fuera normalizada. "La comisaría, no importa qué jefe tenga, siempre va a tener broncas. El quiosco de «Toro» está a cien metros de la sub 21ª", describió otro vecino. Algunos en el barrio bautizaron a la seccional como "la comisaría de los sueños, porque los policías duermen sentados con la puerta cerrada".

El narco conocido

"Toro" es el hombre que en noviembre del año pasado fue denunciado por su hermana por vender drogas con apoyo policial. Según confiaron vecinos de la zona, el hombre trabaja para Gustavo "Tuerto" Cárdenas, detenido en octubre de 2014. "El «Tuerto» sigue manejando todo desde la cárcel. Las cosas estás muy ásperas desde que mataron al «Gordo Pupo» (Gerardo Ignacio Ruiz Díaz, asesinado a las puertas del «búnker del medio» el 29 de febrero de 2016), que era amigo de «Toro»", explicó otro vecino.

Este nuevo asesinato en la esquina de Ayala Gauna y Sánchez de Loria es investigado por el fiscal de la unidad de homicidios Florentino Malaponte.

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