Policiales
Martes 18 de Abril de 2017

Mañana se va a dictar la sentencia contra un hombre cuya identidad se desconoce

Ya fue condenado por el mismo delito en Brasil con un nombre que admitió que no era el suyo. Aportó otra identificación pero dudan de su veracidad

Mañana el Tribunal Federal Oral Nº 2 de Rosario deberá dictar sentencia contra un hombre cuya identidad no se pudo establecer. La insólita situación se da en el marco de un juicio oral que lleva casi cinco meses con diez imputados acusados de integrar una organización narco liderada por dos colombianos. El caso del acusado sin nombre es un ingrediente llamativo dentro de un proceso en el cual, según coincidieron todas las defensas, la fiscalía inventó una banda donde no la había en una investigación iniciada hace 12 años que "no se sostiene en pruebas".

En la última jornada de juicio el abogado del enigmático hombre sin nombre dijo que tenía el problema de no saber cómo designarlo. "Podemos decir que es «el artista antes llamado Prince» porque no sabemos quién es", dijo en referencia al músico estadounidense que en un tramo de su carrera había cambiado su nombre por un símbolo impronunciable.

Escuchas, nada más...

Todos los defensores en este juicio sostienen que a partir de escuchas los distintos fiscales del caso crearon la idea de una banda de vendedores de drogas. Es cierto que en esas escuchas, dicen ellos, los implicados hablan de drogas. Pero no hay pruebas que indiquen si la vendían, lo que sí es un delito, o si la tenían para consumirla, lo que no lo es.

A tal punto no se avanzó en esa cuestión, dijeron los abogados, que en la instrucción del caso el fiscal Juan Murray le pidió al juez Carlos Villafuerte Ruzo que interrumpiera la intervención de los teléfonos de varios acusados ya que las escuchas no eran acompañadas por evidencia de delito como droga secuestrada, balanzas o filmaciones.

En su alegato final un defensor oficial de la Justicia Federal, Martín Gesino, pegó con cinta adhesiva una imagen en papel sobre la mampara de vidrio que separa al público de los acusados. La imagen era un retrato del escritor estadounidense Mark Twain. "El decía que es más fácil engañar a la gente que demostrarles que han sido engañados. Y esa es la idea que quiero que prevalezca en esta exposición", sostuvo el defensor.

"Hemos sido engañados —continuó— por requerimientos de fiscales que nos presentaban una gran banda de narcotraficantes. Pero esto no es así. Toda la prensa está detrás de cada caso de droga. Estamos transitando una llamada guerra contra las drogas donde se han invitado a los jueces a ser soldados. Estamos en medio de esa guerra en la que se señalan a imputados por delitos que no se acompañan con pruebas. ¿Cómo hacemos luego para absolver a una persona que estuvo cuatro años y medio presa? Yo no tengo solución para este gran problema. Pero también sabemos que no lidiar con este problema es peor".

Fantasmal

Gesino aludió rápidamente al acusado fantasmal a quien representa. En 2008 este hombre abordó en Ezeiza un avión a Madrid con un pasaporte argentino a nombre de Luis Avelino Esquivel. Pero no llegó a destino, ya que fue interceptado en una escala en San Pablo con 5,75 kilos de cocaína.

Con la identidad de Esquivel fue juzgado y condenado en Brasil a seis años de prisión. Pero en el trámite quedó en claro que esa identidad, que acreditaba con documentos legítimos, la había usurpado.

Hace dos meses, durante una audiencia, este individuo admitió que no era Luis Avelino Esquivel. Dijo que se llamaba Oscar Rey Patiño, que era colombiano y que las constancias de su identidad las tenía el mismo tribunal entre la evidencia secuestrada. Alegó que su pasaporte colombiano había sido encontrado por los policías en la casa de Marcelo Biradelli, quien también espera sentencia en este juicio, acusado de ser proveedor de droga a un grupo de vendedores de ciudades bonaerenses.

Cuando la fiscal pidió para él una condena de nueve años como organizador de tráfico de estupefacientes habló de ese hombre del cual "no ha podido comprobarse la verdadera identidad". El mismo defensor buscó sacar partido de esa ambigüedad extravagante al preguntarse cómo debía llamar a su defendido. "¿Luis Avelino Esquivel? ¿Oscar Rey Patiño? No sé cómo denominarlo porque no sabemos cómo se llama. Podemos decir que es el artista antes llamado Prince porque no sabemos quién es", ironizó.

"Berreta"

El defensor dijo que la hipótesis de la fiscal Adriana Saccone era inconcebible en relación al hecho histórico por el cual Esquivel/Rey Patiño fue acusado. "¿Organizador? A lo sumo era un valijero. Qué berreta que era esta organización que tramaba para trasladar droga un viaje a Europa con escalas, lo que implica multiplicar la cantidad de controles que debía pasar la droga de la organización. ¿Eso hace un organizador? Se nos citó el precedente Patricio Gorosito donde justamente quedó planteado que el organizador no tiene que tener contacto con la droga. ¿Vamos a ponerlo a Esquivel como organizador? De haber tenido capacidad de haber digitado algo de este viaje que terminó en un presidio brasileño, ¿se habría expuesto a trasladar la droga con él pasando los controles de varios aeropuertos?", se preguntó.

Escalones

Mañana los jueces Beatriz Barabani, Omar Digerónimo y Ricardo Vázquez leerán la sentencia de este juicio que se inició el 30 de noviembre pasado. La fiscalía señaló que dos de los diez juzgados fueron detenidos por vender cocaína al menudeo en San Pedro y Campana. Los escalones superiores responden por abastecerlos y triangular la droga que traían de Colombia y remitían a Australia, España y Holanda.

Los dos colombianos acusados como líderes son Diego López Echavarría, imputado de radicarse en Argentina para consolidar una red de vendedores, y Argemiro Sierra Pastrana, un ganadero de 66 años de la ciudad de Villavicencio, condenado en Estados Unidos hace 20 años por la venta de 20 kilos de cocaína.

Las defensas señalan que vincular a todos los acusados en una misma banda, en especial a los acusados de vender al menudeo, es una construcción caprichosa de la fiscalía. Por sostener que la investigación nunca se asentó en pruebas pidieron la absolución de todos. La fiscal pidió penas que van de los seis a los doce años.

"Podemos decir que es el artista antes llamado Prince porque no sabemos quién es", ironizó un defensor

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