Policiales
Sábado 30 de Septiembre de 2017

Lo matan con un tiro en el rostro en la puerta de su casa y tras una discusión

Una mujer y dos hombres fueron a buscar a Ricardo González a su casa, donde supuestamente se vendían drogas. Lo mataron delante de su pareja

"Lo único que escuché, entre sueños, es que alguien gritaba: «Dame todo, entregá todo». Y después un disparo". El escueto relato de un vecino de Cisnero al 6300 (la prolongación de Garibaldi al oeste de Felipe More) sirvió para conocer los últimos segundos en la vida de Ricardo González. Según una de las hipótesis sobre la que trabaja el fiscal Luis Schiappa Pietra, el viernes pasada la medianoche y bajo un cielo que prometía tormenta dos hombres y una mujer llegaron a la vivienda de barrio La Lagunita en la que González estaba con Brenda Jaqueline E., su pareja. Tras una breve discusión que González mantuvo con uno de los hombres, fue ultimado con un disparo calibre 22 que lo impactó por debajo del mentón.

"Ellos hace rato que están en el barrio, pero desde hace unos meses venden drogas. Para mí todo esto es porque le vinieron a cobrar alguna deuda o directamente a mejicanearlo", reflexionó otro residente dándole contexto a una media docena de vecinos que evitaron el diálogo con el cronista de este medio. "Buenas, estamos buscando el lugar donde anoche balearon a un muchacho", era la consulta dominante. La respuesta en boca de los vecinos era calcada: "No sabemos nada y no queremos tener problemas con nadie". Cuando la policía llegó a la escena del crimen, alertados por un llamado al 911, se encontraron con el cadáver de González y el llanto de su viuda. Pero al consultar en el sistema Cóndor los datos de la mujer, se conoció que Brenda tenía un pedido de captura activo desde el 5 de noviembre de 2012 por una causa de infracción a la ley de drogas en el Tribunal Oral Federal de Santa Fe. Fue detenida y trasladada a la comisaría 19ª.

Un lugar miserable

Existen lugares en la ciudad donde es difícil visualizar la mano del Estado. Cisnero al 6300, entre Cullen y Fraga, es uno de esos puntos en el mapa. Es el barrio La Lagunita, donde conviven los ranchos de chapa y madera con humildes construcciones de material. El escenario, poco favorecido por la lluvia de la madrugada del viernes, está dominado por el barro en los pasillos, los ramilletes de cables de los que así consiguen luz, las conexiones clandestinas para abstecerse de agua y las zanjas pestilentes. Y en el medio de la foto, los pibitos del barrio que todavía le sacan provecho de jugar con barro.

En la recorrida se pudo apreciar en los pisos de algunas de las viviendas hasta cinco centímetros de agua de lluvia. En ese lugar, en un más que humilde rancho de chapa, en un pasillo que serpentea hasta las entrañas del asentamiento, vivían Ricardo González y Brenda E..

Todos en el barrio esquivaron la llegada de la prensa. Fueron muy pocos y en circunstancias de mucha contención, los que se animaron a bosquejar lo que ocurrió el viernes pasadas la 1 de la mañana entre las cuatro chapa que cubrían a la pareja. Según se pudo reconstruir, desde hace unos meses González y Brenda habían hecho de su vivienda una boca de expendio de drogas. "Es donde está el timbrecito verde", apuntó una doña. Una de las hipótesis sobre el escritorio del fiscal Shiappa Pietra es que a la vivienda llegaron tres personas, una de ellas mujer. Uno de los hombres mantuvo una acalorada discusión con González que terminó cuando lo ejecutó con un disparo por debajo del mentón. Luego el trío desapareció en lo profundo de la noche tormentosa. Fuentes policiales indicaron que en la escena se secuestraron varias "vainas servidas" aunque sin precisar el número.

Al ser entrevistada por la policía, Brenda incurrió en reiteradas contradicciones que motivaron que su identidad fuera chequeada y terminara detenida por tener pendiente de cumplimiento una captura por infracción a la ley de drogas. Las declaraciones de la joven mujer se contradecían con las versiones de familiares que al momento del ataque figuran como presentes en la escena. El fiscal de la Unidad de Homicidios , Luis Schiappa Pietra, se hizo presente en el lugar y ordenó que actuara el Gabinete Criminalístico de la Policía de Investigaciones (PDI) pero optó por no brindar declaraciones a la prensa.

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