Policiales
Sábado 23 de Septiembre de 2017

Lo condenaron por matar a un vecino en una discusión en Granadero Baigorria

"Tucu" Velázquez deberá pasar los próximos 11 años tras las rejas por el crimen de Orlando Darío Ferreyra, ocurrido en Baigorria en julio de 2015

Dos hermanos que desde hace dos semanas eran juzgados por matar de una puñalada a su vecino Orlando Darío Ferreyra durante una pelea en Granadero Baigorria escucharon dos sentencias distintas ayer al mediodía, cuando el tribunal leyó su veredicto final en una sala saturada de custodia policial. Uno se fue en libertad tras recibir una condena a 6 meses de prisión como quien se limitó a agredir con un arma blanca a la víctima, un muchacho de 30 años al que luego le quemaron la moto. El otro fue condenado a 11 años de prisión como el autor del crimen. Un tercer implicado en la muerte sigue prófugo.

Se conocían de chicos

"Esto es lo que yo esperaba. El tribunal interpretó bien cómo fueron las cosas", dijo al salir de la sala Orlando Ferreyra, padre del muchacho asesinado, quien le puso su nombre al mayor de sus cuatro hijos pero le decía "David". Presenció el juicio en soledad y ayer se retiró con ojos llorosos. Para el hombre de 56 años termina una etapa —así lo dijo— aunque debe seguir viviendo a escasos metros de la familia del agresor. "Estos pibes se conocían desde chicos. El matador tomó la leche en mi casa un montón de veces. No eran enemigos, habían tenido algunos problemas barriales, de pibes", lamentó.

Los jueces Juan Carlos Curto, Ismael Manfrín y María Isabel Mas Varela leyeron a las 12 su veredicto unánime. Los familiares de los dos acusados se ubicaron en un extremo de la sala, contra la ventana que da a la avenida Pellegrini. Ferreyra padre se sentó en la otra punta, junto a la puerta. Y a la presencia de varios policías apostados de pie, en previsión de posibles incidentes, se le sumó una advertencia del juez Curto sobre la "imposibilidad de hacer manifestaciones" al escuchar el fallo. Pero nada de eso ocurrió. Todos se retiraron en silencio.

Los jueces condenaron a 6 meses de prisión a Jorge Fabián "Tochi" Velázquez, de 27 años, como autor de una agresión con armas. La pena se considera cumplida por el tiempo que pasó en prisión preventiva y ayer mismo se fue en libertad. Su hermano mayor, Oscar Alberto "Tucu" Velázquez, de 30 años, fue condenado a 11 años de prisión como autor de homicidio simple. Los jueces entendieron que fue quien apuñaló por la espalda a su vecino. Sus familiares también recibieron el fallo entre lágrimas. Un tercer implicado, Víctor Ch., a quien le dicen "Catito" sigue prófugo.

Con ayuda de un policía

A Ferreyra hijo lo mataron una noche de domingo, después de un clásico entre Newell's y Central. Fue a la 0.30 del 26 de julio de 2015 en la esquina de Asunción y Lima, de Granadero Baigorria, en un barrio cercano a la autopista y frente al cementerio privado Parque de la Eternidad. El caso cobró cierta notoriedad porque un policía, cuñado de "Tucu" Velázquez, lo hizo escapar a la vista del barrio. Lo ayudó a cambiarse de ropa y tomar un taxi, al que escoltó en el móvil. Luego volvió a amedrentar a los testigos.

Por esto, el agente Brian Ezequiel Gómez el año pasado aceptó una condena en un juicio abreviado a 1 año y 9 meses de prisión condicional por los delitos de encubrimiento agravado por su calidad de funcionario público e incumplimiento de sus deberes.

Esa noche, Ferreyra pasó en moto por la esquina donde estaban reunidos los hermanos Velázquez con "Catito". "Ellos estaban ahí por otro tema. Porque le habían robado una play station a otro muchacho y ellos estaban enloquecidos buscando esa play", contó el padre de la víctima.

El muchacho, padre de tres hijos, trabajaba con don Orlando en una empresa de catering. Un año antes, siguiendo un consejo de su padre, se había ido del barrio. Es que tiempo antes había sido acusado falsamente del robo a un policía en la ruta y su familia le recomendó que se alejara de ese entorno.

Pero esa noche volvió a visitar a sus hijos —dos varones de 4 y 7 años y una nena de 10— y luego pasó por la casa de la novia de su padre a saludar. De allí se retiraba en la moto cuando ocurrió la pelea con los dos hermanos y su cómplice. Lo insultaron y se bajó de la moto. Según la acusación, le pegaron golpes de puño y Ferreyra alcanzó a herir con un cuchillo al menor de los Velázquez, que esa noche terminó hospitalizado. Enseguida lo atontaron con un botellazo y mientras uno de los atacantes lo tomaba de espaldas, "Tucu" lo apuñaló en el torso. Murió esa misma noche en el Hospital Eva Perón.

En el juicio, el fiscal Adrián Spelta pidió 18 años de prisión para los dos hermanos como coautores del crimen. Los defensores Andrea Siragusa y Marcelo Argenti, en cambio, pidieron absoluciones al presentar el caso como un hecho de legítima defensa. Los jueces avalaron la teoría fiscal, aunque ubicaron a uno solo de los hermanos como homicida.

Mucho tiempo y lágrimas

Tras escuchar el fallo, Ferreyra padre contó ayer que su hijo había tenido problemas con los agresores porque una vez intercedió a separarlos en una pelea. Dijo que contaban con protección policial por su relación con el agente ya condenado. Pidió que este hombre no vuelva a ejercer en la fuerza de seguridad provincial: "El «Gordo» Brian participó activamente del encubrimiento del crimen. Por eso este juicio me costó mucho tiempo, mucha lágrima. Esta persona no puede volver a vestir un uniforme".

El padre de la víctima, quien declaró como testigo el primer día, manifestó pesar porque familiares de los acusados lo sindicaron en el juicio como "narco y pirata del asfalto": "Vinieron acá ensuciando mi honor y el de mi hijo. El trabajaba conmigo. Yo trabajo hace once años en el mismo lugar. Trabajé 20 años en una fábrica metalúrgica hasta que «Menem lo hizo», me dieron un retiro a los 45 años y me volqué al rubro gastronómico. Igual, si trabajo en eso o vendiendo naranjas, ¿cuál es la diferencia? Si ellos mataron a un pibe..."

Ferreyra indicó que los testigos presenciales contaron en el juicio lo que vieron, con sus matices, y que ese relato se correspondió con el resultado de la autopsia. Lo que dejó clara la mecánica del crimen. "Se cierra una etapa muy difícil. Once años, ¿es justicia? Qué se yo... Estamos en este sistema, yo me sometí a esa regla. Dios dirá. La vida continúa", dijo antes de retirarse con una etapa cerrada sobre sus espaldas.

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