Policiales
Viernes 07 de Abril de 2017

Le niegan pena natural y lo condenan a 6 años y 8 meses por un robo

Miguel Angel Scaglia protagonizó un atraco a una fábrica en 2014 y al huir enfrentó a la policía y perdió una pierna. Le dieron 6 años y 8 meses de prisión

Miguel Angel Scaglia, el preso que asaltó en banda una fábrica y perdió una pierna al tirotearse con la policía apneas cometido el hecho, no pudo eludir una pena de prisión. Su defensa había pedido que no le impusieran encierro ante el castigo "natural" que sufrió con la amputación de su miembro inferior. Pero la jueza Raquel Cosgaya lo sentenció ayer a 6 años y 8 meses de cárcel, el monto mínimo por los delitos cometidos dos años atrás, de los que él se dice arrepentido. Como aún debe cumplir una alta condena previa, las dos se unificaron en 14 años y 9 meses. Los pagará en una institución penitenciaria ya que la jueza rechazó su arresto domiciliario.

Dos días antes de escuchar el veredicto, el preso de 36 años le había leído una carta a la jueza. "Haga lo que crea necesario para mí y mi familia", dijo el acusado, padre de un nene de 6 años y mellizos de 2. Los fundamentos de la condena se conocerán el 18 de abril. Si bien el pedido de pena natural no prosperó, Cosgaya le impuso el monto mínimo por los delitos cometidos en el asalto del 24 de octubre de 2014 a la fábrica de plásticos Coverfilm, de Suipacha al 3700.

Scaglia fue condenado como autor de robo calificado por el uso de arma, en poblado y en banda; portación de arma de guerra y atentado a la autoridad calificado. Eso último, porque al salir de la fábrica el grupo de ladrones se tiroteó con la policía. Una bala le entró a Scaglia por la pierna izquierda y le fracturó tibia y peroné. No pudo superar una gangrena y debieron amputársela, primero por encima de la rodilla y luego a la altura del fémur.

Posiciones encontradas

Por eso los defensores públicos Martín Riccardi y María Laura Maneza (que evalúan apelar el fallo) habían pedido que lo eximieran de la pena ante el daño irreversible que le dejó la balacera. Con ese reclamo fueron al juicio oral y público, al que Scaglia llegó en silla de ruedas. Otros tres detenidos por el robo acordaron altas penas en procesos abreviados.

El fiscal Fernando Rodrigo pidió que lo condenaran a 8 años de prisión, unificados con una pena anterior por robo en 17 años y 9 meses. En suma, tres años más de los que recibió ayer. El fallo lo declara reincidente, lo que le impide acceder a ciertos beneficios del régimen penitenciario.

El robo fue a las 9.30 de la mañana del 23 de octubre de 2014, en un día de pago de sueldos. Una banda integrada por tres hombres y una mujer irrumpió en la empresa de Suipacha al 3700 donde había más de diez personas. Los ladrones encañonaron al dueño y a su hermano, redujeron empleados y los obligaron a ir detrás del sector de máquinas industriales, donde los maniataron y golpearon para que revelaran dónde estaba la plata.

Al dueño le sustrajeron una pistola Bersa, la billetera y el celular. Y se alzaron con el dinero de los sueldos ya separado en sobres. Mientras esto ocurría, la policía iba camino al lugar. Es que, cuando lo apuntaron, el hermano del dueño estaba hablando por su celular con un amigo policía y dejó la línea abierta. Su interlocutor se enteró del asalto en vivo y alertó a la fuerza.

Scaglia llevaba un arma y un handy conectado a la frecuencia policial. Por eso la banda se enteró al instante que la policía iba tras ellos. Los asaltantes se desesperaron y corrieron a la calle con una alta suma de dinero, no precisada, que nunca apareció. En la esquina de Suipacha y Biedma se encontraron con los policías y se produjo un tiroteo que dejó huellas aún vigentes en los vidrios de comercios vecinos.

Cuando el dueño logró desatarse y llegar a la esquina se encontró con dos ladrones en el suelo. "Uno estaba herido. El otro lloraba y llamaba a la madre", dijo al declarar un testigo el primer día, cuando el acusado le pidió disculpas que él aceptó, además de relatar los daños económicos y psicológicos que sufrió por el robo.

Un calvario

En el juicio también declararon la esposa y una tía de Scaglia sobre el "calvario" que sufrieron mientras el preso estuvo bajo arresto domiciliario y debieron practicarle curaciones en la herida bajo riesgo de infección.

El lunes, cuando el debate parecía terminado, el fiscal introdujo una prueba sorpresiva. Es que al difundirse el caso por este diario un integrante de la Policía de Investigaciones advirtió que tenía grabado a Scaglia en una escucha de febrero pasado al celular de otro preso.

En esa charla de 40 minutos Scaglia aparece identificado como "Tuerto Miguel". Hace referencia al asalto de bario Alvear, admite el tiroteo y minimiza su discapacidad. "Me doy maña para todo. Tengo la pierna ortopédica también. ¿Sabés cómo camino? La piloteo. Ahora no la tengo porque no sabe el juez, el fiscal, nadie", le dice al otro preso.

El martes, tras los alegatos finales, el preso hizo su descargo en una carta a la jueza. Admitió que en Ilar le habían dado una pierna ortopédica pero dijo que no puede usarla y aún no camina. "Lo dije por orgullo. Porque antes me veían como un delincuente profesional y ahora como un rengo que no sirve para nada", se defendió ante Cosgaya. Que ayer dispuso para él una pena de prisión.

jueza. Raquel Cosgaya, la magistrada que dictó el fallo de ayer.

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