Policiales
Domingo 22 de Enero de 2017

La vida en Rosario de dos predicadores evangélicos asesinados en Jujuy

Los hallaron con un tiro en la nuca hace 13 días en un pueblo donde pregonaban su culto. Uno estuvo preso en la cárcel de Sierra Chica.

La mañana del lunes 9 de enero la temperatura en Fraile Pintado, Jujuy, rondaba los 36 grados. Dos predicadores evangélicos estaban en la puerta de una iglesia a la espera de que los buscaran dos hombres para ir a orar a una localidad cercana, San Pedro. Los dos estaban afincados en Rosario. Manases Espíndola era formoseño pero vivió 18 de sus 21 años en la zona noroeste, estaba casado con Blanca y tuvo una hija de inmensos ojos claros hace cuatro meses, era hijo del pastor Javier Espíndola. En el asentamiento "La bombacha" lo conocían por "Chechi" y lo "amaban", cuenta su padre Javier. El otro, Orlando Patuto, andaba por los 48 años y era ex convicto, se había incorporado a esa iglesia en septiembre y también vivía en Rosario. El auto los buscó y los llevó a algún lado del que nadie tiene la menor idea.

   Cuatro días después los cadáveres de los dos aparecieron debajo de un puente, con un tiro en la nuca cada uno y sin documentos que aseguren que son ellos. Las conjeturas son varias. Se manejó una eventual vieja deuda carcelaria de Patuto, quien sin embargo hacía 20 años que no ingresaba a una penitenciaría. También se arriesga un asunto de polleras. Y, ante la forma de la muerte y la inteligencia previa de sus matadores, no se descarta el narcotráfico. Todos sos supuestos y escondrijos. A la familia de Manases no les dejaron ver el cadáver y Patuto está enterrado en una tumba sin nombre en el mismo Fraile Pintado.

Amargura

Javier Espíndola, cuenta que nunca pudieron reconocer el cuerpo de su hijo. "La autopsia no explica nada y sólo nos mostraron una foto del cadáver pero no se le veía la cara. El fiscal Jorge Blanco, de Jujuy, nos trató muy mal y hasta la policía argumentó que el cadáver no se podía ver por una cuestión de salud, que podíamos enfermarnos por el estado de putrefacción". No le permitieron verlo y el cajón se lo entregaron sellado. Hoy no sabe si su hijo está enterrado en el cementerio "La Piedad", donde lo inhumaron el sábado 15 de enero, o el cuerpo es otro NN que aguarda en algún campo ingnorado.

   Espíndola, titular de la Iglesia "Santidad y Poder" cuenta: "Nací en Formosa, en medio del monte, fui un borracho y escuché la prédica y el señor me liberó. Me casé con Mirta y tengo cuatro hijos: Damaris; Manases; Rebeca y Lemuel". De su tercer hijo, Manases, sólo guarda palabras admirables: "Era bueno, querido. No quiso seguir estudiando y se puso a trabajar por Dios, vendía comidas, ayudaba al que lo necesitaba. Al velorio vinieron cientos y en el norte los que lo conocieron sólo me daban bendiciones". Trabajaron mucho por la iglesia, los diezmos les permitían misionar en los montes y la selva , en Jujuy, Formosa, Clorinda y varias poblaciones de frontera.

Desde septiembre

"Mi hijo hacía dos años que era obrero en la iglesia — una categoría interna de la congregación— y estaba predicando a las órdenes de Jorge, un pastor de la iglesia que está en Formosa", dijo Espíndola con señales de sus creencias.

   Patuto se incorporó en septiembre a la Iglesia, el pastor Espíndola lo conoció misionando. El nuevo integrante estuvo preso en la penitenciaria de Sierra Chica en la Semana Santa de 1996, cuando ocurrió el motín en que los rebeldes tomaron diecisiete rehenes, incluida una jueza, mataron a ocho presos y a siete los incineraron. Pero Patuto no figura entre los inculpados del motín. Su vida reciente lo ubica no menos de 5 años en la Iglesia "La Roca" en la localidad de Ingeniero Juárez, Formosa.

   Allí Patuto se cobijó al menos cinco años con un pastor llamado Chudovski, que responde a la "Asamblea de Dios" de Misiones. Cuando conoció a Espíndola el evangelista Patuto le planteó que quería "servir a Dios" y ser predicador. Espíndola le abrió las puertas de su congregación. "Uno no anda investigando y Patuto nos dijo que estaba convertido al Señor. Después la iglesia de Chudovsky me pidió cobertura legal de culto, que podemos darla por Ley, pero nos dividían cuestiones doctrinales con ellos y no nos pusimos de acuerdo. Patuto se vino a Rosario con nosotros, eso fue en septiembre de 2015. La prédica de Patuto era ésa, que fue presidiario y estuvo en el mal camino, que Dios lo había salvado. Decidimos enviarlo a Fraile Pintado con Manases, los dos estaban a las órdenes del Pastor Jorge. Siempre fue una persona correcta. No tenía nada de nada, era muy pobre y pidió que oráramos por él. Lo hicimos predicar y para gloria a Dios lo hizo bien", cuenta el Pastor Espíndola.

   El jueves 5 de enero llegó un hombre a la congregación "Escalera al Cielo", en Fraile Pintado, una población de 13 mil habitantes a 65 kilómetros de San Salvador donde estaban los predicadores, el hombre, según el pastor Jorge Vega "dijo llamarse Juan, preguntó por Patuto, dijo que sabía que estaba allí predicando y que lo necesitaba para que orara por su hermano, que estaba mal. Le pedí teléfonos de referencia y me dijo que trabajaba en una cooperativa en el "Ingenio Ledesma", volvió dos veces más y el martes 11 los muchachos se fueron con él. Manases debía ir por que tenía el mandato de acompañar. Cuando ellos desaparecieron llamamos al teléfono de Juan y preguntamos por la cooperativa. El teléfono no contestó nunca y la cooperativa no existía."

  Una vez que se encontraron los cuerpos comenzó una saga de intrigas, dudas y especulaciones. El fiscal Jorge Blanco, de Investigación Penal 9 de Jujuy, recibió el informe de las autopsias que reveló que habían sido maltratados antes de los tiros fatales y caratuló la causa como doble "homicidio agravado por el uso de arma de fuego".

Cuatro millones de fieles

Según la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas en Argentina hay alrededor de 4 millones de fieles evangélicos distribuidos en 12.000 congregaciones. Desde 1990 se sumaron varias entidades evangélicas al Registro Nacional de Cultos. Actualmente hay más de 2.700 ramas que representan el 75% de las 3.634 religiones anotadas en el país. La "Iglesia Santidad y Poder" está inscripta hace 13 años, es Pentecostal y su base es Rosario, está en un terreno de diez por 40 en medio de la villa "La Bombacha", en Schweitzer al 8400. Es un galpón con tirantes de tronco, limpio, humilde. El referente es el padre de Manases, el pastor Espíndola, que vive junto a su familia en los fondos de su iglesia

   En Jujuy la causa espera investigación pero en Rosario el mundo evangélico se convulsionó. El pastor Héctor Cabrera, referente de los pentecostales, tomó el tema en sus manos. "Hay muchos puntos oscuros. El martes nos reuniremos con el ministro de Justicia, Germán Garavano para puntualizar nuestra preocupación: primero el cambio de carátula, esto fue un secuestro seguido de muerte con torturas, no un homicidio simple. Que se investigue dónde lo mataron, por que lo encontraron en un descampado en que no había ni sangre; que investigue por qué la familia no pudo ver el cuerpo de Manases en la morgue; y que la familia se conformará como querellante", dijo entre dudas y enojos. Para los pastores "se intentó ocultar todo. ¿Por qué el Estado provincial es cómplice de esto. Por qué la desprolijidad de Fiscalía?" se preguntan.

Pesquisa local

A mitad de semana dos personas visitaron la casa de Espíndola y dijeron ser policías, eso puso en alerta a Cabrera: ¿Quienes son, por que no volvieron, eran realmente policías?, inquirió Cabrera. La Capital confirmó que eran dos hombres que cumplían tareas administrativas de la Policía de Investigaciones de Rosario (PDI) para constatar que allí vivía Manases Espíndola.

   Los pastores dicen que no fue un crimen para arreglar cuentas de una antigua bronca de Orlando Patuto en el penal de Sierra Chica y argumentan, en base a sus dudas, que "hay otra cosa", pero no lo dicen. Un avezado pesquisa policial, con más de treinta años en investigaciones, arriesgó una impresión: "La forma en que los matan es típica del narco. No puedo asegurar nada". Nadie asegura nada sobre estas muertes que esperan una investigación a fondo.

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