Policiales
Viernes 19 de Mayo de 2017

La nueva Defensora Provincial abogó por su nombramiento

Jaquelina Balangione, esposa del ministro de la Corte Rafael Gutiérrez, planteó su programa de trabajo y dijo que reforzará las defensorías regionales

Jaquelina Balangione es desde el mes pasado la titular del Servicio de Defensa Pública de Santa Fe, el órgano que asesora a personas acusadas de delitos y protege a las que el Estado coloca en peligro con acciones abusivas. Ex jueza y camarista en la capital provincial, Balangione trazó en su primer contacto con la prensa local las que serán sus prioridades en los seis años de gestión que tiene por delante. Entre ellas reforzar la estructura administrativa y afianzar las tareas de prevención de la violencia institucional, trazada como prioridad por la gestión anterior.

La funcionaria se hizo cargo de un órgano que estuvo sacudido en el último año por el polémico proceso de remoción de su antecesor, Gabriel Ganón. Y aunque no lo mencionó marcó diferencias, como cuando dijo que la Defensoría era responsable de sus carencias de personal.

"Con el equipo de funcionarios y administrativos nos estamos entendiendo perfectamente. En la gestión previa no se aceptaba la llegada de empleados del Poder Judicial. Por eso tenemos 77 cargos sin cubrir. Ahora vamos a dotar a la Defensa Pública de todo el personal que requiere con los cargos que faltan y hacer que lo operativo (que es el defensor actuando en el juicio) sea lo mejor posible. Tenemos una defensa pública de lujo", dijo.

El déficit de la dotación de personal fue marcado por contraste con el otro pie del nuevo sistema penal: las Fiscalías. Estas tienen en Rosario un plantel de 250 personas y la Defensoría sólo 86. Y es así porque las primeras aceptaron el pase de empleados del Poder Judicial. "En la gestión anterior eso pasó hasta un momento, pero luego no se aceptó más y se manejaron con contratos".

Reconocimiento

Balangione sí reconoció a su predecesor en la línea de prevención de violencia institucional que, según postuló, aspira a reforzar colocando defensores en establecimientos penitenciarios y relevando en esos ámbitos problemas de internos y allegados. Destacó el trabajo de campo y estudio de los profesionales del Registro de Torturas, Malos Tratos y de afectaciones a los Derechos Humanos. Y garantizó la continuidad de esa orientación.

Sentada junto al Defensor local, Gustavo Franceschetti, remarcó que su criterio es fortalecer las cinco regionales del Servicio de Defensa (Santa Fe, Rosario, Venado Tuerto, Rafaela y Reconquista) más que la provincial. En ese sentido Balangione entiende que el trabajo fuerte está en las regionales: es allí, dijo, donde el personal debe atender los casos, estudiar cada asesoramiento y litigar en Tribunales.

Cuestionada

No quedó fuera del temario la cuestión de las impugnaciones que sorteó para acceder a su cargo y el hecho de ser la esposa de un integrante de la Corte Suprema provincial. "Mi conclusión es que salí fortalecida después de tanto cuestionamiento por estar casada con un ministro de la Corte. Es una típica discriminación de género y la sufrí como violencia. Mi invisibilización fue total, se exaltó la figura de mi marido como si en base a que estoy casada con él no pudiera pretender un cargo para el cual no hay incompatibilidad legal. Además salí primera en un concurso con lo cual tuve que demostrar idoneidad", dijo. "Tomé la decisión de concursar este cargo porque era la culminación de mi carrera y por una cuestión vocacional. Dejé un cargo de Cámara vitalicio para tomar un cargo de 6 años, y políticamente obtuve consenso de la Legislatura en una votación de 42 a 2".

Este diario planteó que examinar el punto era pertinente en tanto la Defensoría y la Corte son dos órganos superiores del Poder Judicial que tienen competencias técnicas pero en los que también se hace política. " Fui camarista, jueza y secretaria en un juzgado de Menores. En las ocasiones en las que yo fallaba mi esposo se excusaba. Jamás hubo problema. En este caso menos aún porque yo como Defensora no llego a la Corte provincial ya que no patrocino a nadie. Mi rol está enfocado en la coordinación de los recursos. Llegado el caso de que deba enfrentarme a la Corte me enfrentaré. Mi marido es uno más de seis miembros".

Franceschetti intervino finalmente para aclarar que la ley no permite que su superior le de una instrucción particular a un defensor. "Ningún defensor regional aceptaría una instrucción de que vaya a menos en un caso", dijo.

en sociedad. Jaquelina Balangione y el defensor local Gustavo Franceshetti.

Comentarios