Policiales
Domingo 16 de Julio de 2017

La nueva caída de un viejo hampón que saltó a la fama como balsero boquetero

Abel "Veneno" Fernández fue apresado el 4 de julio por liderar una banda dedicada a entraderas y escruches. Pero su historia penal tiene más de 20 años

Se llama Abel Raúl Fernández pero todos los conocen como "Veneno". Tiene 55 años, es alto, canoso y de piel morena. Para los conocedores del hampa local es un "cañero viejo", un "choro de otra época", un "ladrón del siglo pasado". El 4 de julio fue detenido en el marco de la investigación que desbarató dos bandas que actuaban en conjunto para cometer robos violentos: la banda de "Lichy" Romero y la de "El chino Luis". Las fiscales Cecilia Brindisi y Valeria Haurigot lo imputaron a "Veneno" como uno de los tres líderes de esa asociación ilícita integrada por 14 personas. Pero el nombre de Fernández, antes de este presente, tuvo una larga historia.

Es que "Veneno" fue parte de la banda de "balseros boqueteros" que en octubre de 1995 intentó robar el tesoro del Banco de Santa Fe de Alberdi y Génova llegando al sótano de la entidad por el entubamiento del arroyo Ludueña en un improvisado gomón y se llevaron 515 mil pesos-dólares.

Pero el robo de los "balseros boqueteros" fue sólo un ítem, aunque no menor, en la historia de "Veneno". En los últimos 14 años fue condenado dos veces por robos calificados (recibió penas de 12 años). En marzo de 2007 cayó preso tras robar con un cómplice en la empresa Metalgas, ubicada en Suipacha 3844, y volvió tras las rejas. En julio de 2010 violó una salida transitoria y regresó al ruedo. En septiembre de 2014 cayó preso tras el frustrado robo a un consultorio odontológico en Alvear. Y un mes y medio más tarde fue rescatado por tres secuaces cuando estaba detenido en la subcomisaría 26ª de Villa Gobernador Gálvez.

Perdido por los celos

"Veneno" también es dueño de sabrosas anécdotas fruto de un su vida al margen de la ley. "Con la plata de uno de los golpes que supo dar puso un cabarulo en el norte de la provincia de Corrientes, porque él andaba mucho por esa zona de paso hacia Brasil, donde se escondía después de cada golpe. Era un local chico, con no más de tres o cuatro chicas. Pero el hombre parece que le tomó mucho afecto a las pibas, se enamoró de ellas y no las dejaba laburar por celos. Entonces fue cuestión de tiempo hasta que se fundió", recordó un policía conocedor a fondo del hampa rosarino.

Hicieron escuela

El 13 de enero de 2006 un grupo de ladrones dio lo que se conoce como "El robo del siglo" al robar unos 19 millones de dólares de 145 cajas de seguridad del banco Río de la localidad bonaerense de Acassuso. Un atraco que quedó en el inconsciente colectivo por la frase que los hampones escribieron en una pared: "En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es sólo plata y no amores".

Pero once años antes, el 6 de octubre de 1995, un grupo de ladrones locales ya había hecho escuela aunque sin el glamour del robo al Banco Río. A las 4 de la mañana de aquel día de 1995 tres jóvenes navegaron unos 250 metros por el entubamiento del arroyo Ludueña hasta llegar a los bajos de la sucursal Arroyito del Banco de Santa Fe. Se movieron en improvisados botes hechos con cámaras de neumáticos y una pequeña tabla. Tras hacer un boquete en el piso del sótano, ingresaron al banco de avenida Alberdi y Génova. Pero cometieron un error: su idea era entrar a la bóveda, pero erraron por unos siete metros y aparecieron en el salón de atención al público. Allí redujeron al sereno y a tres empleados, quienes quedaron maniatados en un baño. Y se dedicaron a esperar la llegada de un camión de caudales.

Tres horas más tarde un blindado dejó en el banco 515 mil pesos (en ese momento el cambio con el dólar era uno a uno). El resto fue un trámite. La instrucción de la causa estuvo a cargo del juez Carlos Alberto Triglia, ya fallecido. Para la investigación "Veneno" fue uno de los asaltantes y le dictaron orden de captura.

El 27 de marzo de 1996 Gendarmería Nacional lo capturó en Paso de los Libres "cuando con un auto de última generación intentaba cruzar la frontera" hacia Brasil, según la crónica de la época. Fue procesado y juzgado junto a otras diez personas, entre ellos Sergio Miguel "Pata" Benedetti, uno de los apodos que usaba Javier Hernández, el delincuente muerto bajo las balas policiales en septiembre de 1999 en el trágico desenlace del fallido asalto al Banco Nación de Villa Ramallo.

La pesquisa del robo al banco de Santa Fe estuvo a cargo del comisario Francisco Gambacurta, quien se suicidó en enero de 2007. La acusación fue endeble, y en diciembre de 2001 el juez de Sentencia Luis Giraudo absolvió a los acusados por el beneficio de la duda. La Sala II de la Cámara de Apelaciones confirmó esa absolución en agosto de 2003 por considerar que no existía certeza absoluta de que los acusados fueran los autores del espectacular robo.

Entradas y salidas

Como en la vida de todo hampón, sobre ellos se escribe cuando caen en desgracia. "Veneno" reapareció al perder tras el robo a Metalgas en marzo de 2007. Para ese momento acumulaba una condena a 5 años y 3 meses de prisión dictada por el Tribunal en lo Criminal 2 de Zárate-Campana por un robo calificado. En Metalgas cayó junto a Hugo Sebastián Z., quien entonces tenía 30 años, una decena de antecedentes penales y estaba sindicado como integrante de la "Banda del Fal", fundada a comienzos del siglo XXI y dedicada al asalto de blindados y salideras bancarias. En marzo de 2009 el juzgado de Sentencia 4 lo condenó a 6 años y 8 meses de prisión como coautor de robo calificado por uso de arma de fuego en concurso real con portación ilegítima de arma de fuego de guerra, fallo que la Cámara dejó firme octubre de 2009.

En julio de 2010 "Veneno" fue beneficiado con salidas transitorias. De la primera salida no volvió y le dictaron orden de captura. El 25 de septiembre de 2014 su nombre volvió a las crónicas policiales. Fue detenido tras el frustrado robo a un consultorio odontológico de América al 2300, en la localidad de Alvear. Junto a él cayó el nicoleño Luis Miguel Ch., también acusado la semana pasada por las fiscales Brindisi y Haurigot como integrante de las bandas dedicadas a cometer entraderas y escruches en Rosario. Por el hecho de Alvear, a los dos la fiscal Juliana González les imputó tentativa de robo calificado por uso de arma de fuego, portación ilegítima de arma de guerra y resistencia calificada a la autoridad.

Pero la noche del 8 de noviembre de 2014, cuando estaba preso, tres de los suyos ingresaron a la guardia de la subcomisaría 26ª de Villa Gobernador Gálvez y lo rescataron a los tiros. A los tres policías que estaban de guardia los acusaron de facilitamiento culposo de evasión. Eso fue lo último que se supo de "Veneno", hasta su caída del 4 de julio pasado.

Un "zapatero" imputado de cuatro atracos en dos meses

Abel Raúl "Veneno" Fernández supo vivir en el asentamiento de Flammarión al 5000, en la zona sur de la ciudad. Sin embargo, el viernes 7 de julio, cuando fue imputado en Tribunales como parte de las bandas de escruchantes desbaratadas, dio como domicilio una vivienda en la localidad brasileña de Uruguayana. Dijo que trabajaba como zapatero y fue asistido por un defensor oficial.

   Las fiscales Cecilia Brindisi y Valeria Haurigot acusaron a "Veneno" por haber participado de al menos cuatro robos a mano armada en poblado y en banda. El cometido en el local de Electricidad Centro el 2 de mayo a la mañana, en Paraguay al 1000, donde cuatro hombres enmascarados sustrajeron unos 250 mil pesos. El realizado en una vivienda de calle Brassey al 1600 el 3 de junio, de donde se llevaron un botín en efectivo y electrodomésticos. El perpetrado en la metalúrgica Nilso Torres, ubicada en Benítez al 3000 de Rosario el pasado 17 de junio y donde para dar el golpe durmieron a los perros que cuidaban el perímetro con un ansiolítico (Alplax). Tras ello violentaron las cajas fuertes y se hicieron con un botín de al menos un millón de pesos. Y también lo acusaron de cometer ese mismo día haber asaltado una casa de Rioja al 3200 en la que tras maniatar a una pareja se llevaron 80 mil pesos y 25 dólares que la familia tenía en dos cajas de seguridad. Las fiscales lo imputaron como uno de los tres líderes que tenía esta superbanda a la que enmarcaron en una asociación ilícita.

Comentarios