Policiales
Jueves 29 de Diciembre de 2016

"La Justicia es para el que tiene plata y puede pagar"

"Tuvimos que pelear día a día para que la causa sea considerada un homicidio. Si a una persona se la pasa por encima con una moto no es para lesionarla, sino para matarla", señalaron en un pasillo de Tribunales la madre y la hermana de Mario Sergio Fernández tras la homologación del juicio abreviado que condenó a 3 años de prisión a cuatro acusados por la muerte de su familiar.

"Tuvimos que pelear día a día para que la causa sea considerada un homicidio. Si a una persona se la pasa por encima con una moto no es para lesionarla, sino para matarla", señalaron en un pasillo de Tribunales la madre y la hermana de Mario Sergio Fernández tras la homologación del juicio abreviado que condenó a 3 años de prisión a cuatro acusados por la muerte de su familiar.

El hombre asesinado tenía 36 años cuando fue linchado cerca de su casa del barrio San Diego, de Villa Gobernador Gálvez, y dejó tres hijos que ahora tienen 11, 12 y 18 años. Mientras mostraban fotos de los chicos, angustiadas, las dos mujeres dijeron no estar conformes con la condena y pidieron una revisión del caso, a pesar de que no pueden apelar porque no son querellantes.

Consentimiento

Las mujeres aseguran haber firmado su consentimiento al abreviado para descomprimir la tensión en su casa y en el barrio: "Nos dijeron que en un juicio el policía podía quedar libre y volver al barrio. Por eso aceptamos este abreviado, para que pierda el cargo de policía, porque sabemos que mi hermano no es la única persona que él torturó. Y para que se presente el pibe que faltaba. Desde el principio nos negaron todo y estamos remando contra la corriente", plantearon Teresa Ojeda, de 60 años, y su hija Natalia, de 39, quienes intentaron ser querellantes pero el abogado al que contactaron les dijo que eso no era posible.

"Los que le pegaron a mi hermano lo dejaron tirado en la canchita porque lo dieron por muerto —remarcó Natalia—. Dijeron «ya lo matamos» y se fueron. La Justicia en este país es para el que tiene plata y puede arreglar, para el pobre no. Pero no nos quedaba otra. Porque sino ellos iban a volver al barrio y nosotros pasamos todo el tiempo por la esquina de su casa a tomar el colectivo para ir a trabajar".

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