Policiales
Jueves 04 de Mayo de 2017

La coartada que presentó uno de los imputados para sostener su inocencia

Pablo Andrés Peralta, de 38 años y padre de dos hijos, se presentó como un hombre con afán de progreso que empezó a los 14 años limpiando vidrios en una estación de servicios, compitió en levantamiento de pesas, dirigió un gimnasio y terminó trabajando en un taller familiar de chapa y pintura. Negó haber baleado a un abogado (por Alberto Tortajada) y explicó su presencia en el lugar donde atentaron contra el médico Omar Ulloa como un "favor" que le hizo al empresario Juan Pablo Iborra sin saber de su trasfondo delictivo.

"A mediados o fines de 2011 conocí a Iborra en una fiesta. Da la casualidad de que vivíamos a doscientos metros. Tres o cuatro días antes de que le pase al doctor Tortajada lo que le ocurrió, me llama Juan Pablo (Iborra) y me invita a tomar un café. Unos días antes mi teléfono se me cae al inodoro y yo compro uno básico. Me pregunta si estaba liberado, saca varios chips y me dice: «Llamá a un amigo que cumple años y le quiero hacer un regalo sorpresa». Puso un chip. Me dio el número de la oficina y le dije a la señora que me atendió que quería una cita con el doctor pero no sabía lo que iba a pasar", explicó.

Dijo que al momento del ataque al profesional estaba en un local de su novia de entonces, en Montevideo y Moreno, con una mujer llamada María Gloria. Una jubilada conocida de la pareja a quien le habían regalado una mascota. Pero, según dijo, resultó que esa mujer era madre de una nuera de Tortajada y se negó a declarar en su favor: "Me manda a decir que la perdone pero que no podía ir en contra de su familia".

Un presente al médico

Sobre el ataque al médico Ulloa dijo que Iborra lo llamó por teléfono y le dijo: "Tengo que mandarle un presente a un amigo. Comprá una planta y después te retribuyo el dinero. Te va a estar esperando un amigo mío. Después llevalo a la casa". Contó que al llegar a la clínica se encontró con Núñez. "Yo era el que llevaba la planta. Cuando la apoyo veo a Núñez que se abalanza. Vi un arma y me fui del consultorio. Voy caminando hacia mi auto, Núñez se me pone a la par, se cruza un señor (por el policía Dolce) y saca un arma. Yo me quedé quieto. Me fui. Escuché tres o cuatro disparos, agaché la cabeza y me fui corriendo en el auto. Que no tenía patente porque lo iban a pintar. Me escabullí como pude, no entendía nada".

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