Policiales
Martes 26 de Septiembre de 2017

Imputan a "Lamparita" Funes de un homicidio y otros 14 hechos delictivos

Le atribuyen el crimen de Cristian "Bebe" Ferreyra y liderar una banda que usurpa casas para poner bunkers de droga, así como reiterados aprietes

Un planificado crimen a tiros, la jefatura de una banda dedicada a usurpar casas para instalar bunkers de droga y más de una decena de balaceras y aprietes con armas en los barrios Municipal y República de la Sexta. Todo eso le imputaron ayer a Lautaro "Lamparita" Funes, el joven de 22 años detenido el viernes en Ameghino y Necochea como uno de los jefes de "La banda de los Funes". Lo buscaban desde mayo pasado, cuando otras ocho personas fueron detenidas y acusadas de integrar la organización. El juez José Luis Suárez ordenó que quede en prisión preventiva por el plazo legal de dos años.

A Lamparita lo buscaban desde que tropas federales detuvieron a ocho personas a quienes acusaron de integrar una asociación ilícita dedicada tanto al narcotráfico como a delitos contra la propiedad, en un operativo que bautizaron "Los Miserables". La fiscal Gisela Paolicelli ubicó entonces a la cabeza de esa organización a tres jefes de los cuales dos siguen prófugos: Carlos Jesús Fernández, de 25 años y conocido desde chico como "Pelo Duro", y otro cuyo rol surge de escuchas y sólo se conocen su nombre y su apodo: Matías "Mojarra".

El tercero es Lamparita, que estuvo prófugo hasta que la Federal lo ubicó el viernes en Uriburu y Ayacucho. Los policías le sacaron fotos y lo siguieron. Cuando advirtió que lo acorralaban Funes comenzó a correr. Saltó un tapial, quiso entrar a una casa y allí fue atrapado tras caer al suelo en un forcejeo. El parte policial indica que varias personas intentaron defenderlo y en medio de ese levantamiento del barrio sólo se lo llevaron a él junto a un menor.

Quebrado

De buzo gris con capucha y la muñeca derecha vendada bajo la manga, Lamparita sólo habló en la audiencia para decir que en su arresto le fracturaron el brazo.

"No me resistí en ningún momento. Me dan la voz de alto y me detienen. Eran todos civiles. Uno me pone la mano en alto y me empieza a golpear. Me decía: «¿Te gusta tirar tiros, te gusta burlarte de la policía?». Por eso la gente se metió, para que me dejen de golpear. Si ya me tenían reducido y detenido", declaró. El juez ordenó que un forense constate las lesiones y el fiscal Rafael Coria le dio intervención a la Fiscalía de Violencia Institucional.

Un crimen

Lamparita fue imputado en total en quince causas penales. La más grave y con pena más alta es el homicidio de Cristian Alejandro "Bebe" Ferreyra, de 17 años. La noche del 9 de mayo pasado estaba con su cuñada y su hermanita de 10 años en su casa de Colón y Biedma cuando golpearon a la puerta y preguntaron si su padre, remisero, podía hacer un viaje.

Los padres de Bebe no estaban; habían ido al casino. El abrió la puerta pensando que eran clientes e irrumpieron dos muchachos que le dijeron "tomá, esto es para vos" y empezaron a tirar.

La nena sufrió una herida cortante por el roce de una bala. El Bebe recibió cuatro tiros, fue internado y murió el 18 de mayo. Pero antes pudo declarar: dijo que Pelo Duro y un muchacho ya detenido al que le dicen "Pala", Marcelo Ezequiel G., fueron los agresores. Además otros testigos y la cuñada de la víctima contaron que a los tiradores los acompañaba Lamparita, quien disparó desde la calle al lado de un Citroën oscuro en el que escaparon.

La familia contó que buscaban echarlos de la casa para instalar un búnker y que luego del crimen tuvieron que abandonar el domicilio. Cuando volvieron bajo custodia policial se encontraron con una foto y una nota arrojada bajo la puerta: "Este también estaba y le dicen Pala". La cuñada de Ferreyra reconoció al joven de la foto: "Cuando Cristian abre la puerta estaba Pelo Duro. Pero este Pala aparece desde el costado y dispara".

Otros vecinos describieron el mismo contexto: "Los Funes te exigen la casa para vender droga. Es una puja para quedarse con el barrio". Por el crimen el fiscal Coria le imputó a Lamparita el delito de homicidio premeditado por la actuación de tres o mas personas, lo que se pena con prisión perpetua. A esto se suma la tentativa de homicidio de la nena y la portación de armas.

Luego la fiscal Gisela Paolicelli acusó a Funes de liderar la asociación ilícita de la que otras ocho personas, entre hombres y mujeres, fueron acusadas de integrar en mayo pasado. Dos de ellas —Joan Patricio "Chileno" K. y Milton Emanuel C.— están presas y las demás siguen ligadas a la causa. La fiscal dijo que el grupo buscaba cometer "delitos indeterminados" contra la integridad, la propiedad y la libertad.

Clanes rivales

La pesquisa surgió a partir de la reiteración de denuncias sobre "hechos de sangre y enfrentamientos armados cometidos por la familia Funes en una disputa con la familia Caminos", clan liderado por el detenido Alexis Caminos, hijo del asesinado ex jefe de la barra de Newell's Roberto "Pimpi" Caminos.

   Lamparita es uno de los hijos de Jorge "Gordo" Funes, a quien un informe de inteligencia policial le atribuyó el liderazgo de esta asociación aunque él lo desmintió y de hecho la Fiscalía no lo citó hasta el momento. Tampoco fue citado René Ungaro, preso y condenado por el crimen de Pimpi, a quien los informes le atribuyen voz de mando y cuyo nombre aparece de manera reiterada en las escuchas.

   Un punto álgido en esa lucha se remite al 11 de marzo de 2016 en Ayacucho al 4300 cuando mataron a balazos a Mariela Griselda Miranda, esposa de Jorge Funes y madre de cuatro de sus hijos (no de Lautaro, que es hijo de otra mujer). Las escuchas ordenadas desde entonces al entorno de los Funes revelaron, para la fiscal, una asociación ilícita con tres ejes: la compraventa de drogas, la usurpación de departamentos Fonavi para destinarlos como puntos de venta de ese negocio y delitos como escruches y robos de autos en la calle.

Alarma social

Cuando en mayo pasado los federales detuvieron a la pareja de Lautaro, el celular de la joven empezó a sonar. La llamaban de un número agendado como "Lampa 931", línea que fue intervenida y resultó ser de Funes.

   En esas conversaciones surgieron datos de tiroteos y reiteradas actividades de búsqueda y gestión de armas y balas para el grupo. "Recién le pegué un tiro a un mecánico porque debía 40 lucas", dice Lampa en uno de esos diálogos.

   Ese material, más las denuncias presentadas por vecinos, le permitió a la fiscal desplegar ayer un abanico de otras trece causas por amenazas, lesiones y abuso de armas en las que Funes también fue imputado (ver aparte página 34).

   "Hay una alarma social por demás evidente. Hay un barrio que hace muchos días que no duerme y tiene miedo de salir a la calle", dijo Paolicelli al reclamar que Funes siga detenido.

   Los abogados Juan Pablo Audisio y Federico Pablo Laurito cuestionaron las figuras legales. Dijeron que la existencia de una pluralidad de agentes no basta para configurar una asociación ilícita y que "ningún elemento permite probabilizar una premeditación" en el crimen de Ferreyra.

   Sin embargo, el juez dijo que "la calificación de la Fiscalía es correcta". Desestimó el pedido de las defensas de que le otorguen arresto domiciliario con la madre, presente en la sala, y dejó a Funes en prisión preventiva por el plazo legal. A pedido del acusado, será en una celda de resguardo de la cárcel de Piñero.


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