Policiales
Domingo 04 de Junio de 2017

Hallan restos óseos y suponen que son los del adolescente Valentín Reales

El chico, de 15 años, desapareció de su casa de Cabín 9 en noviembre pasado. Es adicto y estuvo ligado a una banda delictiva de ese barrio.

Un esqueleto cubierto por un short y una remera gris desgastada por el paso del tiempo fue hallado en un zanjón tapado por la maleza, en inmediaciones de avenida Belgrano al 100 de la ciudad de Pérez, una calle paralela a la ruta nacional 33. Lo vieron dos vecinos que enseguida dieron aviso al Comando Radioeléctrico del macabro descubrimiento. Poco después llegaron hasta allí los pesquisas y la primera hipótesis es que podrían ser los restos de Valentín Ezequiel Reales, un chico de 15 años que desapareció en noviembre del año pasado de su casa de Cabín 9 tras una vida amarga y denunciar el accionar de una gavilla que desde hace más de un lustro tiene a maltraer a ese barrio, que se hace llamar "Los cuatreros" y a la cual él supo pertenecer.

Aunque sólo cuando estén los exámenes de ADN se podrá confirmar la identidad de a quién pertenecían en vida los huesos encontrados, en voz baja los policías que llegaron a ese rincón de la ciudad de Pérez aventuraron que estaban ante el hallazgo de Reales, por quien el Ministerio de Seguridad de la provincia había ofrecido una recompensa de 1 millón de pesos para toda aquella persona que aportara datos certeros sobre su paradero o destino y la promesa de ponerlos bajo el rango de testigos protegidos.

Dispersos

En un acotado parte de prensa difundido anoche, la Policía de Investigaciones (PDI) manifestó que "alrededor de las 17 horas dos vecinos que pasaron por avenida Belgrano al 100 advirtieron la presencia de los huesos y dieron cuenta de eso al Comando Radioeléctrico". A partir de la llegada del primer móvil personal de Homicidios de la PDI al mando del comisario Diego Sánchez fue al sitio y notificó del hallazgo al fiscal Luis Schiappa Pietra, quien dispuso que se realicen las medidas de rigor por parte del Gabinete Criminalístico y hoy "se constituya personal del Equipo Antropológico para su levantamiento y posterior análisis tendiente a establecer su identidad mediante el análisis de ADN".

Según fuentes policiales que estuvieron en el sitio del macabro hallazgo, se presume que los restos "podrían haber sido arrojados a posterior de su fallecimiento dado que se encuentran dispersos y por lo pronto incompletos, presentando una vestimenta superior gris y un short".

Una vida oscura

Valentín Ezequiel Reales tiene 15 años y está desaparecido desde el 15 de noviembre del año pasado aunque su madre recién denunció el hecho 13 días más tarde en la subcomisaría 18ª ya que el adolescente solía irse de su vivienda y pernoctar en casa de amigos o familiares.

Ante los rumores de que el pibe había sido asesinado y enterrado en un predio de Pérez conocido popularmente como "el campo de Braulio", el fiscal de Homicidios Florentino Malaponte ordenó una serie de rastrillajes en ese sitio a fines de noviembre.

Así las cosas, en ese lugar se hallaron una zapatilla y una media que la familia Reales reconoció como parte de la vestimenta de Valentín. Además retiraron restos de material cadavérico para ser analizado y determinar si correspondían a restos humanos o de algún animal. Entonces los familiares del menor denunciaron que "alguien pudo haber filtrado la información de que se haría la búsqueda del cadáver", ya que al llegar los efectivos policiales sólo hallaron tierra removida y la zapatilla, como si hubiesen desenterrado el cuerpo y sembraron dudas por "el vínculo entre «Los Cuatreros» y la propia policía".

Posteriormente el fiscal Guillermo Apanowicz, quien en un primer momento estuvo a cargo de la pesquisa, ordenó nuevos rastrillajes en otros campos de la zona pero con resultados negativos.

El caso de Valentín trascendió los límites de Cabín 9 e incluso de Rosario cuando dos organismos internacionales se pronunciaron sobre el caso. Primero fue el Comité contra la Desaparición Forzada de Personas de las Naciones Unidas y luego la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (dependiente de la OEA), la que pidió a la entonces canciller Susana Malcorra que informara sobre la situación en un plazo de 72 horas. La presentación fue realizada por la Cátedra de Criminología de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, y en ella se dejó asentado que el chico había denunciado torturas tras ser detenido por la policía.

Situaciones muy feas

"Nosotros queremos que lo encuentren. Pasamos por situaciones muy feas. Nos dijeron que lo habían ahorcado, que lo habían violado, que su cuerpo se lo comieron los chanchos. Cosas feas, muy feas. Nosotros confiamos en el fiscal y en los investigadores, pero necesitamos que lo encuentren. Y si alguien le hizo algo, que lo pague", le dijo a La Capital Mary, la madre de Valentín, en una nota publicada el pasado 29 de enero.

Aquel día, flanqueada por su hija Antonella, Mary relató una historia ya escuchada con otros nombres. La de un pibe cercado por su adicción al pegamento que quedó rebotando en el sistema penal juvenil que no lo supo controlar. La historia de una familia pobre, de una madre soltera con siete hijos que buscó ayuda en un Estado que le esquivó la mano.

"Nosotros sabemos cómo era Valentín. Era un pibe difícil. Estuvo con «Los Cuatreros» pero después se alejó de ellos. Anduvo solo e hizo sus macanas. Y después se acercó a la banda de «Los Stinfer» (rivales de los anteriores). El fue creando su propio camino, pero se torció, se torció y se torció. Hicimos todo lo que pudimos", remarcó Mary.

La mujer asumió que su hijo "es adicto desde los 13 años", que en más de una ocasión "pedimos que lo internaran, pero nadie nos dio una mano. Fuimos a los juzgados de Menores y nadie nos escuchó. Nadie nos tendió una mano para sacarlo de la adicción. Nos decían «bueno, si él quiere internarse...» Y era obvio que Valentín no quería eso, porque la droga se lo estaba comiendo".

En el mismo diálogo una hermana del adolescente, Antonella, sostuvo que "en el último tiempo estaba perdido por jalar pegamento, porque drogarse con pegamento es lo más barato. Para que no saliera a comprar le escondíamos las zapatillas o lo dejábamos en calzoncillos, pero se iba igual. Una vez saltó el tapial con una bota de yeso en la pierna", recordó.

Solos en el barrio

La propia Mary dio cuenta de lo voluminoso del expediente que se fue armando en torno a la búsqueda de Valentín. "Eso lo vi cuando fui a hablar con el fiscal. Nosotros lo sufrimos en carne propia. Los primeros días te llegaban datos a cada momento. Todos te contaban algo, muchas veces cosas feas. Después de los rastrillajes y las marchas los datos fueron disminuyendo y ya casi nadie nos brinda información. Con el tiempo nos dimos cuenta de que también hubo algunos que malintencionadamente nos dieron datos falsos para ensuciar a otra gente. Valentín tenía problemas con «Los Cuatreros», pero también con otras personas a las que sabemos que les robó. Lo que nosotros queremos es que lo encuentren y que si alguien le hizo algo, que lo pague", resume Mary.

Finalmente, la mujer sostuvo que con el paso del tiempo perdieron el apoyo que en un momento tuvieron de parte de los vecinos del barrio. "A las primeras marchas venían muchos amigos de Valentín, eramos como cinco mil. En la última marcha (a principio de enero) sólo marchamos nosotros, su familia", describió Antonella. Y su madre concluyó: "Ya decidimos que nos vamos a ir del barrio".

Quizás en los próximos días Mary y su familia puedan tener una certeza. La de que los huesos hallados sean los de Valentín y les pueda dar una sepultura como se merece cualquier humano. Si no, seguirá sumida en la esperanza de que algún día su hijo aparezca y su angustia llegué al final.

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