Policiales
Martes 28 de Febrero de 2017

Hacen lugar a un hábeas corpus en favor de un hombre en situación de calle

La Defensa Pública pidió que la policía deje de hostigar a L.L., quien sufrió una veintena de detenciones policiales sin justificación alguna.

Una semana después de que un juez penal revocara una resolución de primera instancia e hiciera lugar a un hábeas corpus preventivo en favor de un chico de 14 años perseguido por la policía desde hace varios años (ver aparte), otro magistrado volvió a escuchar los reclamos de la Defensoría Regional e hizo lugar a un nuevo recurso, esta vez en favor de un hombre de 33 años, que denunció continuas detenciones, persecuciones y amenazas por parte de la policía santafesina.

La presentación en favor de L.L. había sido realizada el pasado 16 de febrero por el Defensor Regional Gustavo Franceschetti junto al Defensor Público Adjunto, Hernán Soto, y la representante de la Oficina de Asistencia al Defendido Víctima de Violencia Institucional, Analía Abreu.

En su escrito, los integrantes de la Defensa Pública manifestaron que el hombre, de 33 años, regresó recientemente a Rosario luego de haber residido por más de dos años en la ciudad de Córdoba. Y que desde su llegada se instaló en la casa de su hermana ubicada en el barrio Godoy de Rosario.

Cuatro meses después, contaron los defensores, L.L. "recibió dos disparos de arma de fuego en su pierna izquierda durante un hecho de robo ocurrido en la intersección de 27 de Febrero y Circunvalación. Debido a ese incidente permaneció internado por más de un mes y por ello perdió el trabajo informal que tenía, acarreándole graves problemas económicos y haciendo imposible la convivencia con su hermana, quien también posee escasos medios de subsistencia".

En situación de calle

A partir del momento que L.L. abandonó la casa de su hermana empezó a vivir en situación de calle. "Así comenzó a cuidar autos estacionados y pernoctando a la intemperie", dice el recurso de hábeas corpus. Pero desde entonces el hombre "es perseguido, detenido, en ocasiones golpeado y está permanentemente amenazado por personal policial dependiente de distintas comisarías, principalmente de agentes de la seccional 3ª de Rosario".

Según se desprende de las denuncias efectuadas por los integrantes del Ministerio Público de la Defensa, L.L. fue detenido por primera vez en marzo de 2015. En aquella oportunidad la defensa recordó que el denunciante se encontraba sentado en la vereda de Brown y Alvear, lugar en el que habitualmente realiza su trabajo, cuando observó que dos motos conducidas por policías se detuvieron ante él y, con violencia de por medio, le exigieron sus datos personales. Sin mediar diálogo sobre los motivos de sus preguntas golpearon al joven en sus costillas. L.L. contestó las preguntas de los oficiales brindando sus datos, sin embargo los uniformados solicitaron por radio un móvil. Minutos después un patrullero lo llevó a la 3ª donde fue ingresado para averiguar sus antecedentes y permaneció más de diez horas en las que se le impidió acceder al baño, no se le brindó agua ni comida, se le tomaron muestras de sus huellas digitales y no se comunicó con él ningún profesional de la Justicia.

Detenciones sin cesar

"Cabe destacar (dice la Defensoría) que luego de aquel suceso L.L. fue detenido unas 15 o 20 ocasiones, la mayoría de ellas por efectivos de la policía motorizada quienes sólo una vez lo acusaron de cometer un delito. En las restantes ocasiones los policías justificaron su detención en un pedido de averiguación de paradero o pedido de captura".

Otro de los hechos de hostigamiento por parte de policías se produjo en noviembre de 2016. Ese día L.L. y un amigo fueron a visitar a su tía en el barrio Empalme Graneros. Entonces, en Génova y Gambeta fueron detenidos por una patrulla, requisados y remitidos a la seccional 20ª. Allí permanecieron detenidos por más de siete horas con la excusa de que el denunciante poseía una orden de captura en su contra proveniente de Marcos Juárez (Córdoba).

La última detención arbitraria se produjo en diciembre de 2016 cuando L.L. se encontraba en Maipú y San Juan y se le aproximaron dos policías caminantes que le consultaron a dónde se dirigía y le exigieron documentos. Cuando L.L. se los entregó aclaró que en el sistema de consultas "le salta" una denuncia de desaparición y averiguación de paradero y que la misma se trata de un error. También les indicó que por ese motivo permaneció detenido en varias ocasiones. De todas maneras volvió a ser apresado y llevado a la comisaría 1ª, donde estuvo detenido seis horas en una pequeña celda.

En ese marco, en la audiencia en la cual se trató el hábeas corpus, el juez penal Gonzalo López Quintana dijo que "una averiguación de paradero no justificaba que una persona permaneciese privada de su libertad o detenida ya que no se trataba de una orden de captura". Por ello, hizo lugar al recurso interpuesto por la Defensa y ordenó tanto a la policía de la provincia como a Gendarmería que "se abstengan de privar de la libertad a L.L. en relación a la presunta orden de paradero de la Fiscalía de Marcos Juárez (Córdoba)".

Por un menor

Hace diez días, el juez penal Gustavo Salvador revocó la insólita resolución de primera instancia dictada por su par Hebe Marcogliese e hizo lugar a un hábeas corpus preventivo interpuesto el 11 de noviembre de 2016 por el Ministerio Público de la Defensa de la provincia en favor de M.L., un adolescente de 14 años que sufrió amenazas a su libertad ambulatoria por parte de la policía en numerosas ocasiones y desde octubre pasado, además de ser víctima de apremios ilegales de parte de uniformados. El juez ordenó que el chico "no vea restringida su libertad ambulatoria, salvo orden escrita de autoridad competente con el debido motivo que la origine".


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