Policiales
Miércoles 17 de Mayo de 2017

Familiares de un médico atacado por sicarios denunciaron amenazas

Allegados a Omar Ulloa, golpeado en 2013 por orden de empresarios farmacéuticos, lo plantearon en el juicio a los dos agresores

Un médico que en 2013 sufrió una violenta intimidación en su consultorio por parte de dos sicarios, que al huir mataron a un policía, denunció haber sufrido amenazas a través de un mail en un local de la cadena de farmacias que administra. "Va a correr sangre", dice el texto enviado cuando se acerca la definición del juicio oral y público contra los dos acusados del ataque.

"Quiero poner en conocimiento del tribunal que ayer una persona del entorno de la familia Ulloa recibió una amenaza de muerte por medios electrónicos", advirtió la fiscal Nora Marull en el juicio oral que se les sigue desde hace dos semanas a Pablo Andrés Peralta y Hernán Matías Núñez. Los dos están acusados de haber entrado al consultorio del médico Omar Ulloa el 5 de febrero de 2013 con el pretexto de entregarle una planta, cuando en realidad lo golpearon, le pegaron culatazos y efectuaron un disparo al aire. Al salir, los agresores mataron al policía Carlos Dolce, que custodiaba la cuadra de 3 de Febrero al 1000 e intentó detenerlos (ver aparte).

La intimidación contra Ulloa buscaba que no abriera una farmacia cerca de otra que administraban el empresario Antonio Iborra (ya fallecido) y su hijo Juan Pablo, condenado a 6 años y 8 meses de prisión domiciliaria por ordenar ese y otros ataques ligados al negocio de los medicamentos. Otra víctima de esa trama fue Alberto Tortajada, un abogado penalista que cinco meses antes sobrevivió a dos tiros en la puerta de su estudio y cuando defendía a una farmacéutica en un pleito con los Iborra.

Mensajes claros

Ulloa declaró en el juicio la semana pasada sobre la agresión que sufrió en su clínica y la que vivió un mes antes cuando balearon el frente de su casa de Santiago al 3000. "El mensaje me quedó claro y tras los dos ataques decidí no abrir la farmacia", contó el médico, que tenía todo listo para instalar un local en Maipú y San Lorenzo. Luego declaró su esposa, quien dijo que por comentarios sabía que Iborra hijo no respetaba el régimen de prisión domiciliaria.

Tras esas declaraciones una nueva amenaza acechó al grupo familiar. El correo electrónico desde una casilla trucha fue dirigido a un testigo de las audiencias. "Va a correr sangre", promete. El mail llegó a una de las farmacias de Ulloa y un abogado de la familia denunció ayer el incidente en la Fiscalía. La denuncia recayó en la fiscal de casos NN, Verónica Caini.

Otras causas

En un proceso escrito se tramitan además otras siete causas por amenazas e intimidaciones a personajes ligados al rubro farmacéutico. Norberto Herbas era en 2013 presidente del Colegio de Farmacéuticos, fue una de las víctimas y ayer declaró en el juicio. El 22 de abril recibió un mensaje de texto intimidante relacionado con la inhabilitación de una farmacia: "Acá nos conocemos todos. Te seguís haciendo el boludo". Dos días lo llamó Antonio Iborra diciéndole que se cuidara cuando saliera a la calle. Luego le llegó un mensaje de Iborra hijo diciéndole que no se preocupara: "Quedate tranqui, no pasa nada, perro que ladra no muerde. Ya lo tranquilicé. Espero que empieces diálogos conmigo para llegar a acuerdos".

Patricia Kleinlein era en 2012 la jefa de Inspección de Farmacias de la 2ª Circunscripción cuando le balearon la casa para amedrentarla por una inspección a una farmacia de los Iborra. Por abajo de la puerta le llegó un sobre con un mensaje diciéndole que dejara de hacer inspecciones "de mala leche" porque la próxima vez le vaciarían el cargador. "En ese momento no nos dábamos cuenta de dónde podía venir. Después, a raíz de lo de Tortajada y Ulloa, se fue despejando el tema", dijo.

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