Policiales
Domingo 13 de Agosto de 2017

Extraen dinero de cajeros con tarjetas clonadas y saquean cuentas de ahorro

En las últimas semanas se conocieron varios casos calcados de clientes del Banco Macro a quienes les reintegraron los montos sustraídos.

Eugenia, Ricardo, Elbio, Alfredo, Hernán y Franco trabajan en la misma empresa del centro de Rosario. Además de compartir el mismo ámbito laboral tienen en común haber descubierto en las últimas semanas que sus cuentas bancarias de caja de ahorros fueron saqueadas mediante extracciones en cajeros automáticos. En todos los casos los robos se dieron fuera de Rosario porque así salta en las constancias del homebanking.

   Los damnificados advirtieron lo ocurrido varios días después. Recibieron los reintegros del dinero al comprobarse los fraudes, bajo promesa previa de no demandar al banco, pero durante los días previos se quedaron sin la disponibilidad de dinero propio y sin el manejo para operar con sus tarjetas de débito.

   Estos hechos que están pasando en las principales ciudades del país entre bancos diferentes son producto de una práctica criminal a partir del robo de datos de los usuarios de tarjetas que permiten transferir esa información a tarjetas clonadas para vaciar cuentas de ahorro.

   La modalidad, conocida como skimming, no es nueva. Los delitos proliferan a partir de la instalación de un suplemento con un chip en la ranura de los cajeros o en las puertas de los bancos, por un lado, y de microcámaras que toman el movimiento de los clientes al digitar las claves.

   Las denuncias de casos se producen en aluvión. Baste decir que los referidos aquí ocurrieron en los últimos diez días hábiles, en el mismo banco y entre un grupo de compañeros de trabajo. Los investigadores no descartan la acción de una organización criminal internacional detrás de estos delitos.

Sorpresa

La sorpresa de Eugenia fue hace dos semanas. "Fui a buscar plata y descubro que tenía dos extracciones de 3.500 pesos que yo no había hecho. Como era fin de semana no pude chequear en homebanking porque no se había actualizado. Llamé a un 0800 y me dijeron que había habido dos retiros en un mismo cajero automático en Recoleta en Buenos Aires. Enojadísima dije que eso era imposible porque yo estuve trabajando sábado y domingo en Rosario. Me explicaron que tenía que hacer la denuncia y me desactivaron la tarjeta", relató la mujer.

   "Ofrecí un certificado laboral para constatar mi presencia en Rosario —continuó— pero no hizo falta. No tuve una explicación clara de qué acción originó este problema ni del sistema de robo. Pero a los diez días me repusieron el dinero".

Dispositivos

Todos estos casos ocurrieron en el Banco Macro. El coordinador de Seguridad de la División Santa Fe de esta entidad, Eduardo Aguilera, señaló que esta modalidad delictiva se inicia con la obtención de los datos de los datos de la banda magnetica y del pin de acceso.

   "Es a partir de una lámina que colocan en la boquilla donde entra la tarjeta y con la que captan la información del plástico. También instalan una diminuta cámara por encima del lugar donde se ingresa la clave. Estos dispositivos quedan por poco tiempo porque el elemento electrónico tiene una capacidad limitada de batería y de almacenamiento; no más de una hora y luego los retiran".

   Cuando los recuperan entra la segunda etapa de la organización delictiva que obtiene los datos del lector que los recoge de las tarjetas y a los que acceden mediante un software especializado. Luego con ellos generan las duplicaciones hacia tarjetas clonadas para producir los hurtos de dinero. Nunca producen los robos inmediatamente y casi siempre lo hacen en ciudades distintas a las de la víctima.

En Buenos Aires

Ricardo se conectó el lunes pasado al homebanking para pagar impuestos pero no pudo hacerlo. En la cuenta tenía apenas 76,54 pesos. Como acababa de cobrar el sueldo sabía que tenía que haber mucho más. Al verificar los últimos movimientos notó tres extracciones de 3 mil pesos, una de 1.500 y una más de 500, todas con fecha del lunes 7 de agosto de 2017. Sabía que no había sido él quien hizo esos retiros.

   "Ante mi consulta desesperada, me informaron que al menos dos de las extracciones habían sido hechas en un cajero ubicado en avenida Santa Fe al 2200, en Buenos Aires, ciudad que no visito hace tiempo. Es más, la última vez que viajé, por motivos estrictamente laborales, no pisé esa zona de barrio Norte, ni siquiera le pasé cerca".

   Aguilera, de Seguridad del Macro, dice que se hacen relevamientos casi horarios sobre los cajeros automáticos propios. "Esta banda no trabaja sobre todos los cajeros sino que eligen unos pocos. Cuando nos enteramos de un caso le decimos a la policía que esté cerca. Pero hay una central de monitoreo en Buenos Aires a la que le pedimos que siga los movimientos en los casos de mayor reiteración de hechos. Cuando tomo conocimiento de un caso de Rosario que impacta en otra localidad le pasamos eso al área específica que se llama Investigación y Prevención de Fraude".

Sin opciones

Elbio recibió una llamada del Banco Macro hace tres semanas. Le informaban que le iban a inutilizar la tarjeta porque habían detectado irregularidades en su banda magnética.

   "No me dieron opción. Hasta ahí no había tenido inconvenientes con la tarjeta. Ese mismo día quise hacer una extracción por cajero y ya estaba bloqueada. Un par de días después, cuando advertí que me faltaba dinero hice el reclamo. Entonces me dijeron que había realizado extracciones en Buenos Aires y que habían sido después de que mi tarjeta hubiera sido bloqueada. Yo no pude extraer dinero en Rosario, pero en Buenos Aires alguien sí pudo hacerlo. El monto que me robaron fue 7.500 pesos, que a las dos semanas el banco me repuso".

Durante dos días Hernán quiso hacer extracciones y el cajero le indicó que había superado los topes de retiro diarios. Supuso algún problema técnico y al acudir al banco se enteró de lo ocurrido. Habían hecho seis extracciones de 7.500 pesos cada una entre el 4 y el 7 de agosto, a razón de dos por día. Los robos se hicieron en San Nicolás y, como en el caso de Ricardo, en la sucursal de Santa Fe al 2200 de Buenos Aires.

"No me di cuenta porque durante cinco días no consulté homebanking porque ya había hecho mis pagos. Y esa cantidad de dinero disponible fue casual porque se me había vencido un plazo fijo y el dinero retornó a la caja de ahorros". En el Macro le restituyeron el dinero pero debió firmar antes un compromiso de no entablar acciones legales contra el banco.

Algo muy parecido le ocurrió a Franco. "A través del homebanking del banco Macro me di cuenta que me faltaban 40 mil pesos. Con extracciones hechas en la ciudad de San Nicolás, divididas en cantidades de 7500 pesos, durante una semana y media, fueron vaciando mi cuenta. Cuando me di cuenta hice la denuncia por teléfono y, con suma tranquilidad, la empleada me dijo que me habían clonado la tarjeta durante una extracción en un cajero automático. A las dos semanas me reembolsaron la plata sustraída".

Mientras tanto

El problema para los clientes no es la devolución del dinero sino el entretanto. Los bancos no ofrecen soluciones para los que se quedan sin efectivo y tienen urgencias en realizar pagos.

"Puede que no tengan culpa", dijo Hernán, para agregar: "Pero uno como cliente tampoco y lo que sí existen son compromisos a afrontar por lo que el perjuicio del cliente va más allá del reintegro del dinero, además de que el dinero inmovilizado no genera intereses. Esto el banco lo sabe muy bien. Por eso me hicieron firmar un compromiso de renunciar a cualquier demanda como condición para devolverme rápido la plata. El que necesita la plata está en el lugar más débil y ya sabemos lo que hará".

En una hora obtienen los datos de 50 plásticos

El Banco Macro sufre una escalada de estos casos desde junio pero recién hizo la denuncia a la Fiscalía Regional Rosario hace dos semanas. Actúan en la pesquisa los fiscales de la Unidad de Cibercrimen Matías Ocariz y Lucas Altare. Ambos señalan que estos delitos proliferan a partir de la instalación de una organización criminal internacional con células que se desplazan por las ciudades argentinas más grandes.

   "Sus movimientos ya están detectados y estamos bien encaminados porque hay registros de videos e información compartida entre varias jurisdicciones", dijo Ocariz. La semana pasada dos ciudadanos brasileños fueron detenidos e imputados en Tucumán por estos delitos y se los presume una llave para avanzar en las pesquisas. Los funcionarios no cuantifican los robos. Pero si en diez días hubo siete casos en una sola empresa y los picos fueron en junio es imaginable que la cifra es muy alta.

   "No trabajan en todos los cajeros. Eligen algunos con buen tráfico de clientes e instalan sus elementos. No los dejan más que una hora y los retiran con una buena cantidad de datos", dijo el subcomisario Mariano Kessler, de la PDI de Rosario.

   El fiscal Altare apunta que por cada acción captan los datos de unos 50 usuarios. "Le suelen romper las aletas al teclado que facilitan tomar las imágenes del pin. Trabajan en lapsos cortos porque los bancos reforzaron la seguridad en sus zonas de cajeros afectados. Lo que notamos es que muchas veces para eludir los topes de extracción transfieren fondos de una cuenta víctima hacia otra de modo de habilitar los retiros de más plata", indicó.