Policiales
Sábado 09 de Septiembre de 2017

Ex convicto ligado a la droga fue ejecutado de cinco balazos en Pérez

Dos hombres llegaron en una moto hasta su casa, y cuando se asomó para ver qué querían lo asesinaron. Su pareja resultó herida.

Dos hombres con cascos y a bordo de una moto tipo enduro y de color oscuro buscaban a César Damián Méndez para matarlo. Pasaron un par de veces por el frente de la casa que el hombre alquilaba en Irigoyen al 1100, entre Alem y Estanislao López, en la vecina ciudad de Pérez. Así quisieron asegurarse que el escenario fuera el propicio para ejecutar su acción. Y entonces procedieron. "Escuchamos el motor de la moto que se estacionó y después siete u ocho balazos, todos seguidos. Nadie se quería asomar porque uno ya sabe que el que mata no quiere testigos. La moto tomó por Alem hacia la ruta 33. Cuando asomamos las narices ya estaba la policía, que llegó rapidísimo", contó un vecino de la zona. Méndez había recibido una descarga mortal de plomo en el tórax, el abdomen, el cráneo y una pierna. Melisa, su concubina, resultó herida con un balazo en el glúteo con orificio de salida en la región inguinal.

En cualquiera

Pero más allá de la conmoción que generó el asesinato, ninguno de los vecinos del barrio 25 de Mayo de Pérez se mostraron asombrados por el último capítulo en la vida de César Méndez. "Era un muchacho que hace mucho que estaba en cualquiera. Veinte años atrás estuvo preso en las cárceles de Devoto y Ezeiza. Cuando en la parte final de la condena lo trajeron a la comisaría 22ª, lo llevaban vestido de policía a los procedimientos. Era el comentario del barrio: ¿Viste que la robaron a tal? ¿Sabés quien llegó con la policía? César vestido de vigilante. Y era motivo de risa. A principio de año le agarraron una carga de piratería del asfalto y todo el mundo sabía que ahí vendían falopa. No era Pablo Escobar, pero vendía. Su vereda y el patiecito de su casa, donde lo mataron, siempre estaba lleno de personas, motos y autos caros. Era un desfile", explicó otro vecino del lugar. "Pérez ya no es más la capital de la flor, ahora es capital pero de otra cosa", agregó un residente.

De vuelta al barrio

En el barrio 25 de Mayo César Méndez era "César" a secas. Un hombre que a sus 45 años había vuelto al lugar donde se crío. Donde aún residen sus padres y varios de sus cinco hermanos. "César vive en esa casa desde hace más o menos dos años. Si, todo un alquiler. Se vino para acá porque vivía en el barrio Terraplén, cerca de Soldini, dónde se decía que tenía un quiosco de venta de drogas. Pero lo corrieron", contó un vecino. La vivienda, toda pintada de rosa, es abierta al frente y fue allanada en enero pasado (ver aparte). Desde la vereda se puede ingresar a un patio delantero, de 6 metros por 9 aproximadamente, donde Méndez estacionaba su Chevrolet Classic blanco. Luego el patio hace una especie de "L" que conduce a un pequeño cuarto repleto de herramientas y repuestos y otro cuatro al frente que oficiaba de depósito.

   El postigo de la puerta de ingreso a la vivienda había sido volado por un disparo. Ante la ausencia de sus dueños podía verse como los gatos de la casa se paseaban cómodamente sobre la mesada en la que quedaron vestigios de una cena abruptamente interrumpida.

   Según lo reconstruído por los vecinos, el jueves cerca de las 21.40 Méndez estaba en la casa junto a su pareja (Melisa, de 30 años), y a otra mujer de 41 años. En el relato se abre un espacio entre que la moto tipo enduro estacionó frente a la casa y la salida de Méndez al encuentro con su muerte. "Puede que al escuchar la moto haya pensado que llegaba un cliente, abrió la puerta y salió", conjeturó una vecina.

Al menos ocho tiros

Los vecinos coincidieron en que los balazos resonaron en una sola secuencia. Todos en el patio o garaje delantero de la propiedad. "Fueron siete u ocho tiros, todos juntos", explicó un hombre. Méndez recibió tres impactos en el cráneo y el resto en el tórax, el abdomen y una pierna. A Melisa un proyectil le perforó un glúteo con orificio de salida en la región inguinal y un roce a la altura de la columna vertebral. La tercera mujer resultó ilesa. El Chevrolet Classic blanco recibió un impacto en la parte trasera, sobre el costado izquierdo y sobre el cemento del patio quedaron registradas al menos ocho marcas hechas por los peritos, compatibles con la cantidad de vainas servidas calibre 9 milímetros. Las marcas en el suelo denotan que el tirador fue avanzando hacia su presa a medida que gastaba munición de su cargador.

   El padre de Méndez, que reside a escasos 200 metros, llegó a la escena cuando su hijo yacía muerto en el comedor de su casa. Llamó al 911 y la policía llegó a los pocos minutos. "Los padres de César no querían venir para su casa porque se la veían venir. Te decían: «Mi hijo tiene cada amigo»", recordó una vecina de la zona.

   Melisa fue trasladada en una ambulancia al hospital Centenario de Rosario donde fue asistida. Y la investigación del asesinato quedó en manos del fiscal de la Unidad de Homicidios Rafael Coria, quien no realizó declaraciones a la prensa.


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