Policiales
Domingo 21 de Mayo de 2017

Estuvo más de dos años preso por un homicidio y al final el fiscal no lo acusó

Alexis Arias estuvo en Piñero acusado de matar a Mario Brest. Lo absolvieron por falta de pruebas, al igual que a Salvador Camargo, imputado por otro crimen.

Alexis Arias tiene 22 años. Salió hace menos de un mes de la Unidad Penitenciaria 11 de Piñero luego de haber estado dos años y cuatro meses allí. Lo acusaron de haber matado a Mario Brest, un chico de 15 años baleado el 10 de enero de 2015 en barrio Santa Lucía. En esos años el barrio era la entrada al infierno, con bandas en disputa y familias que sólo se hablaban por medio de las balas. Al comienzos del juicio el fiscal Ademar Bianchini pidió 22 años de cárcel para el joven al que le imputó homicidio agravado por el uso de arma. Sin embargo, al fin de las audiencias, el mismo fiscal pidió su absolución y en su alegato final pidió que le otorgaran la libertad por "no haber surgido pruebas en su contra". Pero será difícil que estos dos años y cuatro meses entren como descuento en la vida de Alexis, un joven que nunca tuvo antecedentes y que al momento de caer preso cursaba la secundaria en una escuela para adultos.

   La absolución, que libera a Arias de esa muerte pero no del estigma de ser un ex convicto, fue dispuesta por los jueces Raquel Cosgaya, Alejandra Rodenas y Rodolfo Zvala. Su abogado, Marcelo Argenti, sostuvo ayer que "se llegó al final esperado. El fiscal pidió que lo absuelvan porque no tenía pruebas en su contra. Había dos testigos que lo acusaban y son familiares de Brest y de la familia Paré, un clan muy cuestionado en términos de delitos en ese bario. Pero esta gente no se presentó a declarar porque no los pudieron encontrar".

Emboscado

En 2015 se registraron oficialmente 224 crímenes en Rosario. La madrugada del 10 de enero de 2015 Brest estaba con sus tíos y su abuela, Norma Paré, en la casa de esta mujer, en Pasaje 1754 al 2000. Alrededor de las 4 de la mañana el adolescente fue a su casa, ubicada a unas dos cuadras de allí. Pero en el camino se encontró con un viejo rival y un compinche de éste. Entonces hubo gritos, insultos y se escucharon disparos. El chico recibió tres tiros en el tórax y murió en el acto. Varios vecinos señalaron a Nahuel N. como responsable de esa muerte, pero Melisa M. y su madre, Valeria, ambas familiares del chico muerto, inculparon a Arias. Allí comenzó una historia burocrática de entrevistas, declaraciones y días que se sumaban.

   Alexis es flaco y fibroso.Tiene la chuequera ganada en los potreros de Santa Lucía, donde vive junto a sus padres y dos hermanos desde que tiene 4 años. Nunca había estado más de dos días preso y esta vez fueron más de dos años. "Me acusaron por que yo era novio de Melisa, la hermana del chico Brest. La madre de ella, Valeria, nunca me quiso. Entonces dijeron que yo había matado al pibe, pero uno sabe lo que hace y si le quiere quitar la vida a alguien se la quita. Yo estuve en la cárcel y no maté a nadie". Al decirlo su mirada se endurece, se congela.

   Su madre, Sandra, contó los días uno por uno y se reunió "más de diez veces con el fiscal" para explicarle que "no sabía los motivos por los cuales la familia Paré los molestaba, si mi hijo no había hecho nada". Y contó que "desde que los Paré se fueron del barrio hay más tranquilidad, se vive mejor". La mujer llora y Alexis es por un momento un chico que la protege: "Mamá, no llores, ya está", pero es sólo un minuto. Después contará que él sabe quien fue, pero "nunca lo voy a acusar porque no estaría bien conmigo. Yo tengo códigos" y la mirada vuelve a ser de piedra.

Por el beneficio de la duda

En el proceso en que se juzgó a Arias también se analizó la conducta penal de Salvador Camargo en el crimen. Para la Fiscalía la noche del crimen los dos abordaron a Brest primero y a su tío Brian Torres, de 19 años, segundos después. Ambos fueron baleados y días más tarde Arias y Camargo fueron detenidos y se les dictó la prisión preventiva. Ya en el juicio el fiscal Bianchini pidió 22 años de cárcel para Arias, pero el abogado Marcelo Argenti sostuvo que el joven aquella noche estuvo en un cumpleaños de 15 y que los familiares de las víctimas omitieron señalar al verdadero culpable.

   Entre sus pruebas Bianchini tenía un ancho de espadas: Melisa y Valeria M. debían testificar que Arias era el homicida. Pero ninguna de las dos se presentaron ante el tribunal. El fiscal pidió que se las llevara mediante la fuerza pública. Pero nadie las encontró, ni aún allanando la vivienda que compartían. Bianchini desistió entonces de acusar a Arias y los jueces le dieron la libertad.

   Camargo quedó como acusado y luego de las audiencias su abogado pidió la absolución por considerar que los testimonios y las pruebas desplegadas no probaban su responsabilidad. Entonces fue "absuelto por el estricto beneficio de la duda". De esa manera, el doble crimen quedó impune y dos hombres, uno más joven que el otro, recuperaron la libertad tras pasar más de dos años tras las rejas por un homicidio que ellos aseguran no haber cometido.


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