Entrevista | Monchi Cantero
Sábado 24 de Diciembre de 2016

"Estuve tres años escondido de la corrupción política, policial y judicial"

Ramón Ezequiel Machuca está considerado uno de los líderes de la banda de Los Monos y procesado por ser parte de una asociación ilícita para cometer delitos y ordenar el tiroteo a una casa donde murió una nena.

Ramón Ezequiel Machuca tiene 34 años y nació en una familia muy humilde de la zona oeste de Rosario, pero por fuertes desavenencias con sus padres, la mitad de su vida la pasó en el extremo sur de la ciudad, allí donde el barrio Las Flores chocaba con el terraplén del arroyo Saladillo. Allí empezó a ser conocido como "Monchi Cantero". Es que recaló en la casa de Chavela y Pocho, unos amigos de sus padres que le dieron cobijo y comida. Ella, Chavela, es la hermana de Ariel Máximo "El viejo" Cantero, el hombre que para fines de los 90 era considerado el jefe de un clan delictivo que sembraba el miedo en el sur rosarino. Entonces las páginas policiales hablaban de una guerra entre Los Monos y Los Garompas enfrentados por el control del territorio, la venta de drogas, la extorsión y otros delitos. En ese ambiente creció Monchi, forjando un caracter desconfiado, una personalidad hosca, ganando amigos y enemigos. Al final Los Monos "se quedaron con el poder de Las Flores y La Granada", decían las fuentes policiales que los conocían. Ese poder creció a lo largo de la primera década del Siglo XXI y se extendió más allá de las fronteras barriales. Las crónicas, las fuentes y las investigaciones judiciales y policiales llegaron a hablar de una de las bandas más poderosas en el tráfico de drogas en el sur provincial. Una banda que actuaba bajo una paraguas policial y que los funcionarios políticos dan por "desarticulada".

Monchi Cantero está preso en el pabellón 8 de la cárcel de Coronda después de permanecer "oculto durante 3 años y 6 días de la corrupción policial, judicial y política que impera en la provincia", según le dijo a La Capital la tarde del miércoles, cuando recibió a este diario en una oficina del penal, dos días antes de presentarse en la audiencia donde se discutió la apelación a su prisión preventiva (ver página 41). Fue su primera entrevista desde que cayó preso en la Capital Federal el 6 de junio. Sobre él pesan dos acusaciones: ser miembro en calidad de jefe de una asociación ilícita dedicada a cometer delitos indeterminados, y ser autor intelectual del asesinato de Lourdes Cantero, una nena de 14 años que murió cuando autores desconocidos atacaron a balazos la casa donde estaba junto a sus hermanas y en la que supuestamente funcionaba un búnker de venta de drogas que competía con otro de Los Monos.

Mucho más flaco que el día en que lo detuvieron, ya sin los lentes "recetados" que usaba por entonces y con un sobre lleno de papeles que va a "mostrar el día del juicio para sorprender a muchos", Monchi se explayó con un discurso lleno de lugares comunes, ejerciendo una defensa acérrima de su familia y atacando al juez Juan Carlos Vienna, instructor de la causa 913/12, la "megacausa" iniciada a partir de la muerte de Martín "Fantasma" Paz, un muchacho de 27 años acribillado a balazos en Entre Ríos y 27 de Febrero el 8 de septiembre de 2012.


— Tras el crimen de Martín Paz se dijo que los Cantero lo habían mandado a matar porque él se quería quedar con una parte del negocio de la droga que ustedes manejaban. ¿Cuánto hay de cierto en eso?

— Nada. La hermana de Martín estaba en pareja con mi hermano Claudio, "El pájaro". Nosotros no teníamos ningún negocio con él y mucho menos de drogas. Al primero que acusaron de ser el autor intelectual de ese crimen fue a mí y a otro pibe, Alejandro González, le dijeron que había sido autor material. Pero nada que ver. Nosotros no ordenamos matar a nadie. Y esa causa, que empezó con el homicidio del "Fantasma", hasta hoy no tiene ningún acusado ni identificado. Quedó en la nada, pero eso al juez Juan Carlos Vienna le sirvió para inventar la causa que involucra a mi familia.


— ¿Qué motivos tenía Vienna para armar esta causa?

— Yo no digo que sea una causa armada. Lo que digo son verdades contra el juez Vienna que nadie se animó a decir. Yo siempre me dediqué a investigar y a buscar las cosas que necesito para defenderme. Yo conseguí las planillas de Migraciones que muestran que el juez viajó con Luis Paz, con el padre del "Fantasma" a Estados Unidos en dos oportunidades a ver boxeo. Y esas planillas las conseguí gracias a un engaño que le hicimos a un empleado de esa oficina que puso en juego su trabajo y no sé si no lo echaron. Imaginate que yo estaba escondido de la corrupción que hay en Santa Fe y el 14 de diciembre, justo el día de mi cumpleaños, Vienna festejaba en Las Vegas con Paz. Y lo descubrí yo, en una computadora, a las 3 o 4 de la mañana. Lo encontré en una foto mediante Giganpam, rastreando, buscando.


— ¿Y qué significa esa foto?

— Que Vienna, el juez que nos inició la causa, al menos está sospechado de ser socio de Luis Paz y con él tener vínculos con el narcotráfico. No sólo viajó con el padre del "Fantasma" a Estados Unidos, también recibió una Kawasaki 1100 de parte de ese hombre y esa moto apareció en la agencia de (Gustavo) Spadoni que está preso por el operativo Peras Blancas (un envío de cocaína a Europa). Además hay muchas más irregularidades que me guardo para cuando llegue el juicio porque si no les dejaría abrir el paraguas. Vienna acusó violencia moral cuando se dio a conocer esa foto porque se vio encerrado por la verdad. El nunca quiso desprenderse de la causa, pero lo tuvo que hacer para que no la citen a declarar a la novia con la que aparece allí. Ella le dijo que no iba a encubrirlo en los negocios que tiene. Y si somos todos iguales ante la ley, ¿por qué no la llamaron a declarar a esa mujer? Vienna nunca quiso excusarse porque sabía que todo se iba a conocer, y cuando se vio acorralado por la foto llamó a un funcionario político y le dijo que si hacían caer la causa él iba a hablar. En ese marco, ¿cómo me podría haber presentado ante ese juez y sus policías de Judiciales?


— ¿Todo eso fue con apoyo de la policía, de la División Judiciales?

   — Cuando empezó todo esto (el policía) Eduardo Oviedo me visitó con los papeles y me pidió plata para frenar la investigación y llevarla hacia otro lado. Le dije que yo no tenía nada que ver con la muerte de Paz ni con nada, que le den para adelante. Y a raíz de eso se armó la causa. Fijate que coincidencia. En ese tiempo Germán Almirón (quien colaboró con la fuga de un sicario de Los Monos de Jefatura) trabajaba en la sub 19 con Oviedo y me parece raro que justo me venga a vender la causa. ¿No te parece raro que (la jueza Alejandra) Rodenas lo haya procesado y mandado a la casa? De todas las pruebas que le mostramos a la Justicia contra la Brigada de Judiciales que colaboraba con Vienna y la policía, a todos los procesaron y los mandaron a la casa. Y yo estoy procesado y preso después de haber estado escondido por miedo a que me maten. No te olvides que cuando yo hablé en tele mostré el video en el que la gente de Judiciales recibe plata en un bolsito y en vez de investigarlos, el poder político salió a bancarlos. Claro, ¿cómo le van a creer a un prófugo de la Justicia, a un delincuente?


— Pero no sólo Vienna acusa a los Cantero. La causa de asociación ilícita ya tiene condenados. Y con las mismas pruebas que recolectó ese magistrado otros jueces y camaristas convalidaron todo lo actuado.

   — La ultima vez que estuve en una entrevista televisiva, con Martín Ciccioli, hubo dos funcionarios del Poder Judicial que se sintieron amenazados. Vienna dijo que yo lo amenacé en esa nota y yo lo único que hice fue decir las cosas como son. Dijo que cómo me iba a mostrar desafiante así, cómo me animaba a decir lo que nadie decía, pero que con eso me tenía que atener a las consecuencias porque cuando me agarraran me la iban a hacer pagar. A ellos les molesta que los enfrenten con la verdad. Yo fui el único de esta causa que no fue a pactar con el Poder Judicial o con el poder político. Me mantuve callado, reuní las pruebas y esperé el momento para hablar. Yo hablé mucho y mi abogado me decía que me cuidara, que la policía no me lo iba a perdonar, que me querían matar. Esta es una causa política y me sugirieron no entregarme. El otro funcionario dijo que les había metido el dedo en la llaga y que me atenga a las consecuencias. Y esas son las consecuencias que estoy pagando en prisión.


— En alguna ocasión dijiste que en Rosario no se vendía droga sin la anuencia de la policía y la Justicia.

   — ¿No te parece que sea así? Si Hugo Tognoli está preso y fue jefe de Drogas de (Hermes) Binner, después fue jefe de policía de (Antonio) Bonfatti y mientras Tognoli está preso los otros son angelitos. Acá no están presos los responsables políticos.


—En la causas contra Los Monos hay muchos policías involucrados, incluso algunos ya condenados.

   — Los Monos no existen más. Eso es una confusión. Todo el mundo sabe que Los Monos son de una familia de Las Flores y los Cantero de La Granada. Nos conocemos, pero nada que ver unos y otros. Los Monos están muertos, presos, ya no existen más. El jefe era “El mono” Miguel, otro hermano que murió y uno que estuvo preso y ya pagó su deuda con la Justicia. Se disolvieron hace muchísimos años, ya no existen.


—Pero ustedes nunca funcionaron como un clan, como una asociacion ilícita. ¿Los Cantero nunca tuvieron un jefe?

   — No. Nosotros somos una familia más allá de que la Justicia quiera armar una asociación ilícita. A nosotros ya nos juzgaron en 2010 por asociación ilícita por la muerte del chico Walter Cáceres (en el ataque a un colectivo de la barra brava de Newell’s) y salieron todos absueltos y ahora nos quieren juzgar por lo mismo. Yo fui a declarar en ese juicio y nunca me imputaron nada. Aparte, jefe tienen la policía y los indios. Vos entrás a la comisaría o a la cárcel y decís como le va jefe, y los indios tienen al jefe de la tribu. Nosotros sólo somos una familia.


— Suponiendo que sea así, ¿la policía colaboraba con los Cantero? Hay escuchas que comprometen a varios de ellos.

   — (Toma una carta escrita de puño y letra y lee en voz alta) En causas que se me siguen no existen pruebas concretas para procesarme y dictarme la prisión preventiva; sólo existen escuchas telefónicas pero que no se objetivizan, no se concretan en ninguna prueba material para demostrar que soy parte de una asociación ilícita.


— Pero hay escuchas tuyas con Juan “Chavo” Maciel (trabajaba en la Secretaría de Delitos Complejos), quien aceptó que tenía contactos con ustedes y ya está condenado por eso. También con Cristian Floiger (ex Jefe de Inteligencia de Drogas) el día que hicieron los allanamientos en La Granada, el 31 de mayo de 2013, tras el crimen del “Pájaro” y los asesinatos que se cometieron en supuesta venganza.

   — Sí, pero eso lo sostiene Vienna y la División Judiciales. Esas pruebas, esas escuchas, no tienen ningún sustento. Están agarradas de distintas partes, pero yo no soy el que habla. Yo para dar por válida una prueba tengo que tener sustento y esas escuchas no están sustentadas. Esta causa esta toda armada. Ellos tenían la causa de 2012 por el crimen de Paz que nunca se investigó. Y cuando matan al “Pájaro” empiezan a investigar de repente y arman la megacausa.


— ¿Cómo era tu relación con el “Pájaro”?

   — Como la de cualquier hermano. Hablábamos de todo, era algo común...nos juntábamos a la mañana a tomar mates, a comer todos los días con la Cele (Celestina Contreras, madre del “Pájaro”) y “El viejo”, íbamos a bailar juntos. Y con Guille (Máximo Ariel Cantero) hacía mucho que no hablaba. Pero ahora que lo trajeron acá (a Coronda) pudimos volver a hablar.


— Después del crimen del “Pájaro” hubo una saga de homicidios en venganza y en los que se te involucra.

   — Crímenes en Rosario hay todos los días, pero más allá de eso ¿no creés que los que mataron a Diego Demarre (el dueño del boliche frente al cual asesinaron a Cantero), a los familiares de Milton César (en un ataque a tiros contra una camioneta en Francia y Acevedo el 28 de mayo de 2013) y a los padres de los procesados por matar al “Pájaro” (Milton Damario, Facundo Muñoz y Luis Bassi) pueden ser policías que quieren desviar las cosas e implicar a otros?


— No, no lo creo así. Además hay una llamada tuya con Maciel después del crimen de los César preguntándole cuántos muertos y heridos había.

   — Yo nunca mandé a matar a nadie. A lo mejor los mató la policía para tapar sus cosas. Entretienen a la gente con eso diciendo que son Los Monos, los Cantero, los Bassi y ellos siguen con el negocio por atrás. Esta causa y sus consecuencias son netamente políticas para decir que el socialismo esta peleando contra el narcotráfico y eso es mentira. Antes había búnkers, ahora hay delivery. ¿Sabés como labura el gobierno? Hace estadísticas, necesita números y demostrar que trabaja. Entonces te agarra la cana y te dice: vendé para nosotros, y por cualquier cosa hacen un parte. Pero no avanzan, lo guardan. Entonces si vos te negás van contra vos y siempre tienen un as en la manga. Eso lo hace con el amparo de la Justicia provincial. A ellos no les conviene que la Justicia Federal se meta en el tema porque desnuda todo.


— ¿No estuviste ligado a esas muertes?

   — Si yo hubiese estado involucrado en alguna de esas muertes me hubiesen buscado para detenerme y nunca lo hicieron. Si me buscaban era para matarme y por eso tuve que estar escondido. La orden del poder político, del Poder Judicial y de Vienna es que yo era “carta blanca” para la policía y por eso agradezco que me agarró la Federal, porque sino no estaría hablando con vos. Yo anduve por todo el país en estos 3 años y 6 días. Venía a Rosario, veía a mis hijos, a mi familia, estaba unos días, no me hacía ver con nadie, no usaba teléfonos y me iba.


— ¿Y como te mantuviste?

   — Mucha gente sin conocerme me ofreció techo, comida, ayuda. En todo este tiempo me dediqué a documentar todo lo que te digo. Vos hoy me ves bien vestido, con camisa y vaquero, pero mañana puedo andar como un linyera. Yo aprendí a vivir con mucho, con poco y con nada. Así me enseñaron. La vida me llevó por esos caminos. Yo nací siendo pobre, puedo vivir siendo rico y volver a ser pobre.


— Por los bienes que les incautó la Justicia parece que muy pobres no eran.

   — Yo trabajé, tuve una empresa de construcciones sanitarias. Y mi mujer tuvo dos taxis. No nos hicimos ricos de un día para el otro. Laburé y fui haciendo la plata. Tengo 34 años y nunca me hicieron una causa por narcotráfico, como dijeron muchos. En estos tres años me quisieron involucrar en miles de cosas y no pudieron.


— Pero les incautaron un montón de autos y propiedades, incluso una quinta de 3 hectáreas en Pérez.

   — Mía no es. Yo puedo justificar mis cosas. Yo no puedo hablar por los demás. En los papeles de la Justicia figura de quien es. Yo me hago responsable de mis cosas, de lo que tengo. Yo compré en Funes una casita de 50 mil pesos y después le hice reformas, en un terreno de 20x30, y no es una mansión. La casa de Hilarión de la Quintana al 1100 es de mi señora y la compró con la guita de los taxis que le incautaron.


— Vos dijiste que había que esperar para dar los vueltos, ¿qué quisiste decir?

   — Yo tengo que tener la paciencia de un artista, tengo que esperar el momento justo de la obra para poder hablar. Ese va a ser mi vuelto. Yo antes era “El mabu”, el más buscado, y nadie me encontraba. Ahora parece que soy “King Kong”, porque soy el jefe de Los Monos. Pero no es así. Yo tengo una gran sorpresita para todos para cuando llegue el juicio. Te aseguró que se van a sorprender muchos.

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