Policiales
Domingo 16 de Julio de 2017

"Esta es una causa armada, a mí me embagallaron", aseguró "Totola" Orozco

Lo dijo el supuesto narco apresado en Chabás en 2012 y acusado de liderar una banda narco protegida por el ex jefe de la policía provincial Hugo Tognoli.

En la misma línea que otros acusados por integrar bandas narcotraficantes en el sur de la provincia de Santa Fe, Aldo "Totola" Orozco, dijo que fue detenido en un operativo "armado" por la policía. Lo hizo al declarar en el juicio que arrancó hace dos semanas en los Tribunales Federales y que ventila en un solo trámite cuatro causas. "A mí me embagallaron", afirmó ante los jueces el detenido, de 34 años y nacido en Firmat. Primero pidió la palabra para reclamar mejoras en sus condiciones de detención; y luego para cuestionar el procedimiento policial que lo mantiene en prisión. "No tengo autos ni propiedades. Esta es una causa armada y no conozco al resto de la gente que está acá", aseguró.

   Orozco declaró días antes de la feria judicial que suspendió el juicio oral y público hasta el próximo lunes 24, cuando comenzarán a desfilar los testigos, en principio los agentes de inteligencia de la Policía de Seguridad Aeroportuaria que realizaron gran parte de la pesquisa que llevó a allanamientos y detenciones.

   "Totola" fue uno de los pocos que aceptó hablar ante los jueces Beatriz Caballero de Barabani, Omar Digerónimo y Otmar Paulucci en el juicio en el cual se ventilan cuatro causas penales por delitos de narcotráfico en el sur provincial, forzosamente conectadas entre sí. La mayoría de los 27 acusados se abstuvo de declarar en esta instancia del debate, incluso el ex jefe de la policía de la provincia, Hugo Damián Tognoli, que está imputado de conformar una empresa criminal conjunta con otros policías y acusados.

El operativo en Firmat

Lo que dijo Orozco tiene similitudes con declaraciones previas de Carlos Andrés Ascaíni, apresado en una causa conexa como vendedor de drogas de Villa Cañás y quien fue implicado en la causa denominada "Azúcar blanco", en la que fue detenida su esposa (tema que se desarrolló en la edición de este diario del domingo pasado). Ascaíni y Orozco son los dos presuntos narcos a los cuales habría protegido el ex jefe de la policía Hugo Tognoli, quien proclamó su inocencia en el inicio del juicio.

   El operativo donde fue detenida la organización que se le atribuye liderar a Orozco se llevó adelante la tarde del 5 de abril de 2013 cuando agentes de la Dirección de Control y Prevención de Adicciones de la policía santafesina llevaron adelante una serie de allanamientos en Firmat, Venado Tuerto y Villa Cañás. Entonces las autoridades policiales dijeron que se había "desmantelado una red muy importante de vendedores de estupefacientes" con alcance en todo el sur provincial. Como resultado fueron detenidas doce personas, procesadas un mes más tarde por la Justicia federal, y se secuestraron 6,640 kilos de cocaína y 3 kilos de marihuana.

   Sin embargo, los dos principales implicados en la causa no fueron localizados aquel día. Carlos Daniel "Mele" Reynoso, considerado uno de los distribuidores de Venado Tuerto, se entregó unos días más tarde en los Tribunales. Orozco permaneció prófugo hasta el 10 de septiembre de ese año, cuando una comitiva al mando del comisario Alejandro Druetta, por entonces jefe de la Brigada Operativa VIII de la ex Drogas Peligrosas con sede en Venado Tuerto y conocedor de "Totola" —a quien ya había apresado en junio de 2012— lo rodeó luego de que entrara en un Renault Clío a una casa de Chabás, en el kilómetro 712 de la ruta nacional 33.

Procedimiento irregular

Al declarar días atrás, Orozco hizo referencia a que salió de prisión "en 2008 y desde ahí me persiguen". Una de las ocasiones en que dijo ser emboscado por la policía fue el 27 de junio de 2012. Entonces fueron agentes de la ex Drogas comandada por Druetta, cuando estaba en un Citroën Berlingo en Firmat junto a tres hombres a los que, según el parte policial, les secuestraron 4 kilos de drogas. Los policías acusaron a dos abogados que llegaron al lugar de tener un arma ilegal y resistirse a las detenciones.

   Dos meses más tarde el juez federal Carlos Vera Barros determinó que el acta preventiva policial no servía para probar que los acusados llevaran droga y dictó la nulidad del procedimiento, al entender que los policías encabezados por Druetta dijeron en el tribunal algo distinto a lo consignado en el acta.

   Orozco dijo que desde entonces, de nuevo en libertad, fue afectado por varios operativos policiales con resultados negativos, incluso uno que él denunció por irregular ante Asuntos Internos y otro en el que fue detenido su padre, en mayo de 2012, a quien le ofrecieron "una probation para descomprimir".

   "A Ascaíni lo conozco de cuando Druetta lo embagalló a mi padre. No lo vi más hasta que caímos ahora", añadió Orozco en la audiencia, quien un día antes había hablado ante los jueces para reclamar por las malas condiciones de detención. El preso, asistido por el defensor oficial Martín Gesino, reveló que estaba en un buzón de Piñero "sin ropa, luz ni agua caliente", lo que motivó su traslado momentáneo a dependencias de Gendarmería Nacional antes de retornar a una cárcel federal donde está alojado durante la feria.

   Entre otras críticas al operativo policial, sostuvo que en 2012 y 2013 usó un celular con un chip que no estaba a su nombre y que le fue sustraído durante el procedimiento de su arresto: "Yo tenía celular, siempre el mismo, pero me lo robó Druetta".

La banda

Orozco está acusado de haber tenido con fines de comercialización, en forma conjunta y organizada, los elementos secuestrados en el operativo que terminó con la detención de 12 personas. También se le imputó el carácter de organizador de esa estructura dedicada a la comercialización de estupefacientes, delitos que parten de una pena mínima de 8 años de prisión.

   Sobre el final de su exposición el presunto líder repasó los nombres de los otros detenidos en la causa. Dijo que a Fernando Damián "Ferni" Bermaz (acusado de atender un búnker en el barrio Centenario de Firmat como segunda línea de la organización) lo conocía "del barrio" y jugaban al fútbol juntos. A Michel Angel Ballester lo conoció "estando preso"; a Gustavo Javier Montes su madre "le alquilaba una habitación"; y con Jorge Alberto "Cebolla" López, otro implicado como segunda línea, se conocían de niños. De Marcos Carlos López, alias "Chalupa" y sindicado como "mano derecha" de Orozco, sólo dijo que él le daba trabajos. A algunos acusados los nombró como conocidos sin relación directa y a otros dijo directamente no conocerlos.


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