Policiales
Jueves 19 de Enero de 2017

Esposados y a la carrera, huyeron de una comisaría tras ser arrestados por robo

La víctima del atraco declaraba en la seccional cuando, luego de que una mujer entrara "para arreglar", los vio escaparse "por la puerta".

Una familia del barrio 7 de Septiembre fue víctima de dos hechos de insólita resolución. A las 5 de la mañana de ayer Marcos D. dormía junto a sus dos hijos pequeños en su casa de pasaje Ponce al 7900, a pocas cuadras de la avenida Jorge Newbery a la misma altura cuando dos hombres derribaron a patadas la puerta de calle y entraron para robarle. Pero pocos minutos después entró a la vivienda un policía, vecino lindante, y logró reducir a los delincuentes.

   Pero la historia no terminó allí. Ambos ladrones fueron llevados detenidos a la subcomisaría 21ª, pero justo en el momento en que Marcos declaraba las alternativas del atraco los delincuentes, que estaban esposados y a la espera de ir al calabozo, "escaparon por la puerta", según dijo el muchacho de 38 años que ayer no salía de su asombro.

Dos minutos eternos

La casa de Marcos es típica de barrio: comedor, cocina, dos dormitorios y pisos de baldosas, sin ningún lujo. La incursión de los hampones a la casa fue violenta pero breve: "Yo estaba durmiendo en una de las habitaciones y mis hijos en la otra cuando escuché un ruido, como una explosión. Y cuando me di cuenta los dos muchachos estaban parados en la puerta de mi pieza apuntándome con pistolas", relató.

   "Los dos nos apuntaban. Uno me gritaba, me pedía plata y me obligó a despertar a los chicos, mientras el otro desenchufaba el televisor, iba al garaje a buscar el auto y se movía por la casa muy nervioso. En un momento entró al cuarto de mis hijos", continuó Marcos su relato, para agregar: "En eso entró un vecino que es policía, les gritó y les apuntó con la pistola. Entonces los pibes se entregaron. Y un segundo después la cuadra parecía un cuartel policial, había cinco o seis patrulleros. Todo duró dos minutos pero pareció eterno".

   Ya eran las 6 de la mañana cuando los ladrones, Marcos y unos diez policías llegaron a la subcomisaría de Ayala Gauna al 7900, a unas dos cuadras de la casa de la víctima. Un rato después, mientras Marcos comenzaba a brindar su testimonio en un despacho de la seccional, una mujer ingresaba a otra oficina.

Favores

Al parecer, según oyó Marcos, la mujer era "la esposa de uno de los ladrones" e ingresó con intenciones de "arreglar" con uno de los uniformados que estaba en la guardia. "Ofreció dinero y algunos favores y en un momento le dijo «soy mujer, si vos querés podemos arreglar como quieras». Después de eso no se escuchó nada más y pareció como que se fue", relató.

   En cuanto al intento de robo, Marcos afirmó haber visto a los "dos muchachos armados, pero resulta que ahora dicen que uno tenía un cuchillo y el otro un revolvito de juguete que estaba en la habitación de mi hijo, un revólver de plástico".

   En ese instante y mientras la víctima del intento de robo declaraba frente a una sumariante, la uniformada lo miró con asombro: "¿Vos estás escuchando lo mismo que yo?, lo está sobornando", le dijo la empleada a la que Marcos se quedó mirando sin saber qué contestar. "La mujer policía se levantó, se fue a la oficina de al lado y le dijo al otro que tenía que meter a la mujer presa por soborno. Pero el policía le dijo que ya se había ido, que él quería ir a desayunar y que ya estaba, que lo dejaran así".

Por la puerta

Tras esa corta conversación que Marcos oyó perfectamente, no se escuchó nada más. Marcos se quedó esperando, pero diez minutos después vio a los hombres que habían entrado a su casa salir corriendo, aún esposados, por la puerta de la comisaría. "Tenían las esposas porque los mismos policías que los habían engrillado no encontraban la llaves y no se las podían sacar. Uno estaba lastimado y debían llevarlo al hospital pero él no quería ir si no le sacaban las esposas. Las llaves se las llevó un cana que fue a otra comisaría", contó incrédulo.

   Después de la fuga fue el desbande. Policías por todos lados y una búsqueda alocada de los evadidos. Marcos declaró nuevamente, esta vez como testigo de la fuga. "Dije cómo fue: que entró una mujer que quería arreglar, que los policías discutieron y que estos dos se fueron por la puerta. No los vi yo solo, los vieron todos los vecinos que esperan el colectivo en la parada a metros de la comisaría", aseguró.

Inquietante

Tras declarar por segunda vez Marcos volvió a su casa, pero un llamado telefónico lo inquietó: "Me llamó un policía para que fuera a firmar la nueva declaración, que yo ya había firmado. Pero cuando la leo no figuraba en el papel lo de la fuga y cómo fue. Me dijo que si decía cómo se habían ido los perjudicaba. Le dije que no podía cambiarla y finalmente el mismo policía aceptó mis dudas y me dijo que fue una negligencia y que me quedara tranquilo, que la denuncia final iba a decir todo".

   En tanto, el inspector de zona Toribio Aranda explicó que los arrestados habían sido llevados con custodia a la zona de la cocina ya que no hay módulo penal transitorio para alojar a detenidos. "Se estudia el accionar de la custodia, por ahora fueron pasados a disponibilidad. Interviene Judiciales de la Unidad Regional II", precisó y agregó que los evadidos están identificados.

   Por su parte el jefe de la Unidad Regional II, Marcelo Villanua, dijo que "fue una pena que después de haberlos detenido se escaparan. El inspector de zona fue claro en cuanto a las actuaciones y según el parte policial huyeron por un patio trasero, no por la puerta. Se dio cuenta a la Fiscalía que lo pasó a Judiciales de la policía. Fue una negligencia y los dos implicados, el hombre y la mujer que estaban de guardia, fueron pasados a disponibilidad".

   Una alta fuente del Ministerio de Seguridad también se refirió al caso. "El Ministerio considera esto inadmisible y es lamentable que lo que se logró por medio de un patrullaje efectivo, con detención de los delincuentes termine así, con los ladrones fugados", sostuvo.

   Quienes entraron a la casa de Marcos D. a la madrugada son vecinos del barrio 7 de Septiembre y quienes intentaron que cambiara su declaración son policías de la seccional del barrio. El pánico de Marcos podía ayer leerse en sus ojeras y la palidez de su rostro. "Tengo miedo por que no sé si perjudico a un policía o no, si los ladrones se vengarán o si me amenazarán por la segunda denuncia. No sé en quién confiar", dijo el hombre, que ayer a la tarde declaró ante efectivos de la División Judiciales.


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