Policiales
Jueves 28 de Septiembre de 2017

Empezó el juicio a una pareja por un crimen en Ludueña

Gabriel Camos y Mónica Tolosa están imputados de asesinar a Damián Gómez, en 2015 y en medio de una discusión por deudas por venta de drogas.

Gabriel Camos, de 34 años, y su pareja, Mónica Isabel Tolosa, de 25, empezaron a ser juzgados ayer por un crimen cometido en enero de 2015 en la villa de barrio Ludueña donde residían y en el marco de una discusión ligada supuestamente a la venta de drogas en la zona. En la audiencia inaugural, y ante los jueces de 1ª Instancia Ismael Manfrín, Gonzalo López Quintana y Juan Carlos Curto, el fiscal Adrián Spelta solicitó 23 años de prisión efectiva para el hombre y 20 años para la mujer, quienes están defendidos por Eleonora Verón.

El hecho que se ventila ocurrió en un precario asentamiento de Casilda y Teniente Agnetta a las 14.30 del 7 de enero de hace dos años. Allí Damián Gómez, de 20 años, cayó sin vida tras recibir tres disparos en el tórax cuando fue a una precaria casilla con la intención de comprar cocaína. Cuando la policía y la prensa llegaron al lugar, el vecindario enseguida identificó y acusó a su matador: "Es el narco que vende merca acá, el yerno de «El diente»". Se referían a Gabriel Camos, hijo de un viejo del hampa local que vivía allí junto a su mujer, Mónica Isable Tolosa, su hermana y tres hijos. Tras el crimen toda la familia escapó del lugar mientras los muchachos de la villa demolieron la casa de ladrillos de canto y techo de chapas y se llevaron todo lo que había adentro.

Según dijeron los vecinos, Damián Gómez era adicto y fue a la casa de Camos a comprar cocaína. De adentro salió un hombre corpulento, ex boxeador y al que todos identificaron como el dueño de casa. Entonces se inició una discusión por viejas deudas. Pero en un momento Tolosa se asomó a la puerta, le entregó a su pareja un arma de fuego y éste puso fin al cruce de palabras disparando al menos cinco tiros contra Gómez, quien fue alcanzado por tres disparos mortales en el tórax.

Diez minutos después, un móvil del Comando Radioeléctrico trasladó al herido a la guardia del Hospital Centenario, pero el joven murió en el camino. La víctima vivía a pocos metros de donde cayó y era muy conocido en el barrio. Es más, cuando sus amigos lo vieron morir comenzaron a los gritos contra Camos y a disparar sus armas contra la casilla de ladrillos huecos y chapas. Entonces el sospechoso "agarró la merca y se fue junto con su familia".

El transa y su suegro

En medio de los gritos y mientras la casa de Camos era destruida, los vecinos que aquel día hablaron con La Capital dijeron: "Si nos ven los narcos después nos mandan a matar con sus soldaditos". Y reflejaron que "Gaby Camos es boxeador y trabaja para su suegro, que es «El diente». Son reconocidos acá y siempre joden. La quieren toda para ellos y con la mierda que venden enloquecen a los pibes que salen a chorear. El fumo (la marihuana) no es nada, pero la merca los mata".

En la audiencia de ayer el fiscal Spelta, acusó formalmente a Camos por homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego en calidad autor y solicitó lo condenen a 25 años de cárcel; y a Tolosa por homicidio simple agravado por el uso de arma en calidad de partícipe necesario y portación ilegítima de arma por lo que pidió 23 años de prisión.

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