Policiales
Jueves 23 de Marzo de 2017

El testimonio de un trabajador que fue herido mientras viajaba en un micro por la autopista

Alejandro P. tiene 25 años, es pintor y el martes a la tarde iba junto a su padre Ariel en un colectivo de la línea "Expreso Andino" tras cumplir su jornada de trabajo.

Alejandro P. tiene 25 años, es pintor y el martes a la tarde iba junto a su padre Ariel en un colectivo de la línea "Expreso Andino" tras cumplir su jornada de trabajo. Cuando viajaban por la autopista con destino a Rosario uno de los tiros dirigidos a la camioneta del Servicio Penitenciario que trasladaba a los acusados de matar a Claudio "Pájaro" Cantero perforó una ventanilla del micro y alcanzó a Alejandro en el omóplato izquierdo, "casi a la altura del corazón", le dijo al cronista de Rosario 3 que lo entrevistó en su casa de Pedro Lino Funes al 2000.

"Venía escuchando música y sentí el ruido. Al principio pensé que se había reventado una cubierta, pero sentía dolor y me faltaba el aire.Le presté atención a la chata de traslado y cuando miro para adelante siento la explosión y algo que me pega. Entonces me tiré encima de mi papá, que estaba al lado. Pensamos que era un piedrazo", dijo ya respuesto, en la puerta de su casa.

Cuando se produjeron los al menos 14 disparos que dieron sobre la camioneta penitenciaria y el auto que custodiaba a los detenidos, el colectivero también pensó que había reventado un neumático. Alejandro recordó que "el colectivo paró y yo vi que la ventanilla estaba rota y que de golpe me salía sangre y me faltaba el aire. El colectivero se bajó a ver si había reventado una llanta y ahí mi papá y yo le dijimos que arranque, que yo estaba herido. Me llevaron al destacamento (de Seguridad Vial) que está a la entrada de la autopista y de ahí una ambulancia me llevó al (hospital) Eva Perón".

Confusión

Pero en el hospital baigorriense se encontraron con un ir y venir de policías armados y a los gritos y no los dejaron entrar. "Al principio pensaron que yo era uno de los que habían tirado. Los policías me preguntaban quién era yo, dónde estaba el colectivo, si viajaba que hacía ahí herido y pensaban que era uno de los delincuentes, no sé. Después fueron al destacamento, confirmaron todo y me trataron bien. Al rato me pidieron disculpas", dijo el muchacho.

"Cuando se pusieron de acuerdo me trasladaron al Hospital Alberdi. Ahí declaré y me curaron", recordó Alejandro. Y dijo: "No vi nada, no prestaba atención afuera, vi la chata del Servicio Penitenciario y nada más".

Por su parte Ariel, su padre, contó: "Veníamos de trabajar en San Lorenzo. No entendía nada cuando mi hijo se me tiró encima, me asusté un poco. Venía de uno de mis trabajos y de pronto terminamos así". Los dos siguen sorprendidos, como lo están todos los que participaron de ese hecho inédito.

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