Policiales
Lunes 27 de Marzo de 2017

El arte de reclamar por justicia un domingo a la tarde frente a los Tribunales rosarinos

Allegados a Jonatan Herrera hicieron ayer un festival mientras esperan los alegatos del juicio oral contra los policías acusados del crimen.

"Este no es un caso aislado, no somos la única familia a la que le pasó algo así, hay muchos pibes víctimas del abuso policial. Esperamos que el caso de mi hermano sienta un precedente porque hay otras causas en los que está implicada la policía y el Estado debe dar respuestas por eso". Julieta tiene 27 años y es hermana de Jonatan Herrera, el joven de 23 asesinado por balas policiales el 4 de enero de 2015 mientras lavaba su auto frente a la puerta de su casa de Ayacucho y bulevar Seguí.

Desde hace unas semanas el caso está en juicio oral y, ante la inminencia de los alegatos, la familia Herrera y las organizaciones políticas y sociales que conforman la multisectorial contra la violencia institucional organizaron para ayer una vigilia frente a los Tribunales provinciales con la participación de artistas. Sin embargo, como las jornadas de alegatos se postergaron para mediados de semana, la actividad se convirtió en un festival: un espacio de reclamo desde el arte, a través de canciones, y con la participación de unas 300 personas con notoria mayoría de jóvenes.

En los últimos años la cuadra de Moreno entre Montevideo y Pellegrini suele cambiar su fisonomía de la mano de reclamos contra el palacio de Justicia. Ya es parte del paisaje que, en ciertas ocasiones usualmente vinculadas con crímenes de gatillo fácil o por extrema violencia barrial, las víctimas y sus allegados se organizan para sumar su voz a lo que dicen los expedientes y el trabajo de la Justicia. Una forma de participar contra la impunidad que acecha como posibilidad en estos casos. Ocupan vereda y asfalto y siguen adelante con ese duelo que un día la vida les impuso.

Como una plaza

Como ayer, cuando sobre las 19 la cuadra se transformaba en una suerte de plaza con un escenario. Pancartas alusivas a este y otros casos, como las de la campaña que la multisectorial contra la violencia institucional realiza contra el archivo de causas por crímenes que involucran a personal de fuerzas de seguridad. Banderas de movimientos políticos y sociales. Una extensa tela blanca dispuesta como pantalla para proyectar videos e imágenes. Y las familias, de Jonatan y también de otros chicos asesinados por balas policiales cuyos nombres se podían leer en algunas remeras.

Como en una plaza, los más chicos correteaban entre las escalinatas de los Tribunales donde se sentaban a charlar aquellos más grandes que no tenían reposeras. Con el correr de los minutos esa suerte de plaza se iba llenando, especialmente de jóvenes. Militantes, músicos, allegados, amigos y curiosos que escapaban con el equipo de mate del encierro de sus casas y se sentaban a escuchar música.

"El arte es mi manera de actuar políticamente", afirma Juli, la chica de 19 años que abrió el escenario con cinco canciones; algunas suyas, otras de Charly García como el Fantasma de Canterville y Promesas sobre el Bidet. "Elijo los temas especialmente, sé que esto es un acto político".

Más canciones siguen surcando el aire mientras la tarde se hace de noche. Todos saben que por algo la convocatoria es frente a Tribunales, y es de esperar que quien se haya acercado sin saber quién era Jonatan vuelva a su casa pensando una historia que pudo haber sido la suya.

"La lucha por la justicia que reclamamos es en la calle", dice bien plantada en la calzada María Elena, la madre de Jonatan, para quien la jornada de música "sirve para hacer más fuerza". No olvida los momentos de resistencia que opuso cuando la causa parecía alejarse de su ideal de justicia, por ejemplo cuando se acordaron juicios abreviados para algunos de los implicados. Y sigue, mientras la vida sigue, denunciando amenazas o malos tratos por parte de policías a quienes no les cae muy bien su lucha contra el gatillo fácil.

Reclamar es estar; una forma de seguir la vida con una herida que tal vez jamás se cierre. Al margen de los expedientes, Julieta no cree que la responsabilidad por el crimen se termine en los uniformados que gatillaron. "Creemos que hay responsables políticos como (el entonces ministro de Seguridad de la provincia, Raúl) Lamberto, que debería haberse hecho responsable de mandar a la calle a jóvenes con tan poca instrucción y darles un arma para que sean policías. Pero cada vez que lo escuchamos hablar al respecto intentó justificar el accionar de la policía y jamás se hizo presente ante mi familia", dice la joven a cargo de la convocatoria de los artistas que aportan otras tonalidades a su reclamo.

¿Y qué pasaría si la justicia llega, finalmente, en la forma de las condenas esperadas? "La lucha va a seguir, ya no por mi hermano. Hay muchos pibes víctimas del abuso policial y esperamos que el caso de mi hermano sienta un precedente porque hay otras causas en los que está implicada la policía y el Estado debe dar respuestas por eso", avizora Julieta.

Una muestra de que la lucha sigue aparece minutos después con Juan, hijo de Mercedes Delgado, asesinada en un tiroteo entre delincuentes de barrio Ludueña. Tras interminables días de presencia frente a Tribunales pudo ver condenado al asesino. Pero su reclamo sigue, ahora por otros. Porque su historia no sólo es suya sino que es de todos; inclusive de quienes las ignoran o jamás las escucharon.

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