El crimen de Pimpi
Jueves 16 de Febrero de 2017

"Diego tenía la idea fija de sacar a Pimpi y el temor de que volviera"

Lo dijo Matías Pera, ex ladero de "Panadero" Ochoa en la barra leprosa en una jornada en la que se desnudó cómo funcionaba la hinchada.

"¿Cuándo me vas a aumentar el sueldo básico arriba de 1.500? Me estás matando sin aumento. Me venís chamuyando hace tres años". Desde su celda en prisión Carlos "Betito" Godoy, uno de los condenados por matar a Roberto "Pimpi" Caminos, le hizo ese reclamo tres años atrás a Diego "Panadero" Ochoa, por entonces jefe de la barra brava de Newell's. La conversación, obtenida en una escucha telefónica, se conoció ayer en el juicio contra Ochoa como instigador del crimen de su antecesor. Con esos aportes y el testimonio de dos ex laderos de "Panadero", la Fiscalía jugó su plato fuerte en la tercera audiencia del proceso: desnudó la trama interna y la economía de la barra y obtuvo testimonios sobre cómo el núcleo duro de la hinchada temía el retorno de Pimpi.

Los dos ex barras que fueron íntimos de Ochoa y luego se enemistaron con él contaron que la muerte de Pimpi significó un alivio para el entorno de Panadero, quien llegó a festejar ese crimen: "Muerto el perro se termina la rabia", graficó Matías Pera en una exposición de tres horas, por momentos digna de un show. "Al fin me saqué el fantasma de encima", contó Sergio "Quemado" Rodríguez que le confió el propio Ochoa, también sospechado de instigar el crimen de su hijo Maximiliano "Quemadito" Rodríguez, en 2013.

Todo eso en una jornada intensa que tuvo como ingrediente la visita en la sala de audiencias del ex intendente y presidente de Rosario Central, Horacio Daniel Usandizaga. Su aparición levantó murmullos y "El vasco" presenció el debate de pie hasta el primer cuarto intermedio. Luego se retiró bajo los flashes de los fotógrafos junto a su hija Marisol, jueza del tribunal del juicio junto con Edgardo Fertitta y Julio Kesuani.

Una voz en el teléfono

El tercer día arrancó con la presentación de las escuchas obtenidas de líneas telefónicas y un handy de Ochoa a partir de 2013, cuando comenzaron a investigarlo por la muerte de Quemadito Rodríguez y se reactivó la búsqueda de pistas sobre una posible instigación del crimen de Pimpi. Una abogada de la ex Side explicó cómo se obtuvieron las llamadas y las intervenciones contenidas en más de 200 cassettes y CD's. En la audiencia sólo se escucharon trece conversaciones de Ochoa acerca de actividades económicas como la venta de carteles de publicidad, pasajes y entradas.

En una de esas charlas Ochoa se ofusca al enterarse que un micro que no controlaba viajaría con hinchas a Chile para un partido de Copa Libertadores. "Decile que van a tener problemas con la barra. Que no van a cruzar la frontera", le dice al organizador de ese viaje que ofrecía la agencia Rosarigasinos. Tras anotar esas reproducciones en un cuaderno, "Panadero" pidió defenderse. Y su tono picante de las escuchas contrastó con la formalidad con que se dirigió a los jueces.

"Se encontró un club totalmente devastado por la gestión (de Eduardo J.) López. No había ingresos. Se nos dio la posibilidad de hacer unos carteles publicitarios al costado del banco de suplentes para solventar los viajes", explicó. Sobre el viaje a Chile dijo que su gestión intentaba unificar la salida de micros de todas las filiales y agrupaciones. Y que habían acordado con las policías santafesina y chilena que sólo saldrían del país esos vehículos.

Acerca de un festejo previo a un partido contra Boca en 2013, donde se gastaron 23 mil pesos, dijo que fue plata de su bolsillo. "Me ocupé de los rollitos de papel, de la pirotecnia, de hablar con la Municipalidad. De todo pedí factura para rendirle al club. Pero estamos hablando de folklore del fútbol, no de un acto delictivo", dijo.

El ex amigo

Después llegó la hora de las declaraciones. Primero fue Matías Leandro Pera Pujol, quien está en libertad tras ser condenado a 3 años de prisión por el incidente en el allegados a Ochoa intentaron desbancarlo del paravalancha y lo desnudaron en la tribuna en septiembre de 2010. Al mes, Pera sobrevivió a un ataque con cinco tiros en la espalda por el que fue condenado el barra Jonathan "Cachorra" Creciente, quien antes de tirar le dijo: "Esto te lo manda Panadero por traidor".

"Diego era mi amigo en una época, actualmente no", dijo . Y contó que el grupo que rodeó a Ochoa comenzó a armarse antes de las elecciones que pusieron fin a la era López en diciembre de 2009. Habló de un grupo selecto que se juntaba una vez por semana a comer asados y a planificar cómo quedarse con la barra de "Pimpi". "Eso no se hace del día a la noche. Es un proceso organizar algo así. Diego ya tenía una conexión directa con la oposición pero más allá de eso había una idea fija de sacarlo a Pimpi".

"Todos sabemos que Pimpi era el jefe de la hinchada y ostentaba mucha plata lo cual llevaba a la gente a querer ocupar ese lugar por ambición. Se hablaba de que Pimpi iba día por medio al casino de Victoria y jugaba fortunas", recordó. En ese marco, detalló que formaron un grupo en el que "Ochoa era el que lideraba todo". "El necesitaba gente que lo proteja. Nosotros éramos el grupo de choque".

Ese grupo estaba integrado por los "patovicas" como él, "útiles en espacios cerrados o tumultuosos como la cancha o un boliche". El otro era el de los "pistoleros" para "acciones armadas en la calle", integrado entre otros por Quemadito Rodríguez y Betito Godoy, el condenado por ejecutar a Pimpi.

"Diego decía: «Esto es como robar un banco. Una vez que estamos adentro nos repartimos la plata»", recordó Pera. Y sostuvo que muchos de esos vínculos comenzaron a romperse cuando Ochoa asumió el mando: "Prometió cosas que no cumplió. Una vez que entró al club fue un fracaso total. Había sido muy peligroso embarcarse en el proyecto de sacar a Pimpi para no recibir ni un gracias. Diego manejaba el club más que el presidente y nosotros éramos todos socios con carnet, ni siquiera nos daba entradas", protestó. "En vez de darme la seguridad de los jugadores me dio rifas y me dijo que las venda", contó mientras sacaba del bolsillo unos tickets y se los arrojaba a Ochoa en un gesto que le valió una reprimenda del tribunal.

Pera precisó además que ese grupo siempre temió un retorno de Pimpi. Situó como un punto crítico el atentado del 4 de febrero de 2010 a micros de Newell's en el que murió el adolescente Walter Cáceres. "Siempre pensamos que atrás de ese atentado estaba él. No sabíamos si Pimpi quería vivir en familia, tranquilo o quería volver, pero la realidad es que mientras estuviera vivo podía volver".

Por último, tras una declaración no exenta de ironías, Pera se convirtió en intérprete de las escuchas más fuertes de la jornada. En la primera, Godoy le cuenta a Ochoa desde la cárcel que Pera lo había llamado para retomar la vieja amistad. En la charla se refieren a Pera como "El tatuado" o "El traidor". "Debe querer parar la bronca conmigo", reflexiona Ochoa.

En esa y otras escuchas se advierte que Panadero le entregaba periódicamente a Betito 25 o más entradas para vender y que le enviaba obsequios, como una camiseta edición limitada de Ignacio Scocco y mancuernas para un gimnasio. "No entiendo cómo lo manipuló tanto a Beto. Lo que más llama la atención es que le consigue de todo con tal de que el otro esté feliz sin darse cuenta de que está preso", reaccionó Pera.

El 4 de marzo de 2013 Godoy le pide a Ochoa un "aumento": "¿Cuándo me vas a aumentar el sueldo básico? Dijiste que me aumentabas, boludo. Quiero terminar la casa", reclama en la llamada el condenado por el crimen de Pimpi, mientras se escucha a su pareja, Priscila, reclamar "el aguinaldo". Y Ochoa contesta: "Dejame ver, algo vamos a hacer".

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