Policiales
Viernes 14 de Julio de 2017

"Defendí mi vida", dijo el imputado de matar a un supuesto ladrón

Ezequiel M. es operario de una tercerizada de la EPE y ayer fue acusado de asesinar con su arma a Alberto Vallejos en defensa de un supuesto robo

"El robo ya estaba cometido. Yo ya había entregado todo. Veo que él agarra el arma, gatilla y no sale la bala. Defendí mi vida". Esa secuencia relató ayer Ezequiel Nicolás M., el joven de 29 años que el martes se presentó en Jefatura como el autor del crimen de Daniel Alberto Vallejos, alcanzado por tres disparos en un ingreso a villa Banana. El acusado, empleado en una contratista de la EPE, adujo que disparó su pistola Glock calibre 9 milímetros en defensa de un robo, lo que contrasta notablemente con la versión de un amigo de la víctima y único testigo del hecho, que habló de una ejecución con tintes de venganza por parte de tres encapuchados. Al juez Héctor Núñez Cartelle el relato del imputado le resultó coherente y verosímil. Por eso le otorgó prisión domiciliaria por 15 días.

En la audiencia imputativa a la que fue sometido ayer, Ezequiel M. expuso su versión del confuso hecho en el que murió Vallejos, de 23 años, a las 14.30 del martes en la esquina de Valparaíso y Rueda. El acusado se presentó en Jefatura minutos después del asesinato, entregó una pistola 9 milímetros de la que es legítimo usuario y les dijo a los policías que Vallejos había intentado robarle.

Luego los efectivos pasaron a buscar por su casa un revólver que, según su relato, era de la víctima y que él levantó del piso cuando Vallejos estaba malherido. Es un revólver calibre 22 marca Bagual gris con la empuñadura envuelta en cinta de embalar. Las dos armas serán peritadas, además se solicitará el informe definitivo de autopsia y se harán consultas en los hospitales donde estuvo Vallejos para saber si se le extrajo algún proyectil del cuerpo. Según el informe preliminar recibió tres disparos: uno en el abdomen, otro en el glúteo izquierdo y otro en el derecho.

Una cara

El fiscal Pablo Pinto acusó a Ezequiel M. como autor material de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por la portación ilegal de la pistola 9 milímetros, considerada de guerra. Este último delito se le reprochó en forma atenuada ya que es legítimo usuario de la pistola pero no tenía permiso para portarla. Pinto le atribuyó haber abordado a Vallejos en Valparaíso y Rueda junto a otras personas que los encerraron con una moto y una chata Ford F-100.

Esta mecánica se corresponde con el relato del amigo que acompañaba a Vallejos, quien cree que fue una venganza hacia él por haber declarado como testigo de otro crimen y en contra de "Muqueño", un integrante de la banda de "Pandu" que hace tiempo tiene a maltraer a los habitantes de villa Banana.

El amigo de Vallejos es por ahora único testigo del crimen y contó que iban caminando a la casa de su abuela cuando se acercó una moto azul de baja cilindrada con un hombre con capucha mientras por detrás los acorralaba una chata "Ford, de las viejas", con otros dos encapuchados. Entonces el de la moto, "sin mediar palabra", comenzó a disparar. Primero a él, sin herirlo, y luego a su amigo, quien murió por una hemorragia severa abdominal.

La otra visión

Lo que declaró Ezequiel M. fue diferente. Dijo que volvía de trabajar en una cooperativa que presta servicios de reparación y control de medidores para la EPE cuando se detuvo frente a una panadería de Valparaíso y Rueda porque le sonó el celular. "Entonces llega una persona de espaldas a mi lateral izquierdo con un arma en la mano", e indicó que eran dos asaltantes a quienes no conocía. Uno de ellos le exigió "las cosas" y entonces él se bajó de la moto y le entregó el celular.

"Yo estaba con el uniforme de la EPE y una cartuchera con destornilladores que sobresalen de la ropa. Uno se da vuelta mientras el que me apunta sigue frente a mí. La persona que da vuelta sobre la moto me tantea, saco la billetera y él se la da a quien estaba frente a mí", siguió. Aclaró que la descarga de disparos fue posterior, cuando "el robo ya estaba cometido".

"El seguro de la moto cotiza más de lo que la pagué. O sea, por mí, si se llevaban todo me hacían un favor. Para la documentación pedía un día en mi trabajo. Y al celular lo compraba con la tarjeta de crédito. No era algo que me generara actuar como actué. Defendí mi vida".

"Ya tenían mis cosas encima y me pongo nervioso porque me seguía apuntando (continuó Ezequiel M.) Lo veo a él, veo su arma. Empieza a cargarla, a montarla, veo que agarra y gatilla. No sale", dijo Ezequiel M. Y que en ese momento él sacó su arma de un bolsillo: "Saco el arma, monto y disparo al piso. Empiezo a disparar, seguía apuntándome. Yo en ningún momento miré alrededor, miraba el arma apuntándome. La persona ésta gira para irse, trastabilla y cae. A la otra persona la perdí de vista. Pateo el arma de él, la meto en el bolsillo y manoteo mi celular y mi billetera".

Sin control

"Se me perdió la sensación de control de mi vida", dijo el acusado, quien admitió colaborar como "informante" de la División Judiciales de la policía y explicó que por ese motivo se entregó allí. Remarcó que no tiene causas penales aunque tiene "pinchado" su teléfono y tiempo atrás allanaron su casa buscando a otras personas, le incautaron el arma y se la devolvieron sin armarle causa.

"Yo tengo armamento por miedo a que me vengan a hacer algo", añadió ante una pregunta del fiscal, a quien le reconoció que es titular de una camioneta Ford F-100 roja y no amarilla y blanca como la descripta por el testigo. "No conozco a «Pandu» ni a «Muqueño». A los que me robaron jamás los había visto. Al arma me la restituyeron hace tres meses. La llevo porque hay una persona detenida que tiene problemas con mi familia", sostuvo. Y al finalizar agregó: "Disparé hasta que vi a la persona caer y estaba fuera de combate".El fiscal Pinto pidió entonces la prisión preventiva de Ezequiel M. pero el juez se inclinó por una propuesta del defensor Leopoldo Monteil, quien remarcó que la víctima tenía un antecedente de condena por tentativa de robo calificado y añadió: "No conozco una ejecución de tipo mafiosa, a la más pública de las horas, donde el posible autor del entuerto se haya presentado ante la autoridad para atribuirse el hecho".Sobre el final de la audiencia el juez consignó en favor de M. "una serie de atenuantes" y destacó "su narración minuciosa", que se advierte "genuina y atendible; una secuencia fáctica posible y concordante con su actitud posterior". Por esto le otorgó la prisión domiciliaria en la casa de un familiar, medida que podrá revisarse en quince días.

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