Policiales
Martes 04 de Abril de 2017

De la perpetua a la absolución, dos miradas sobre el crimen de Herrera

Fiscales y querellantes sostuvieron que los uniformados actuaron con dolo y los defensores que no tuvieron intención de asesinar a Jonatan

Los alegatos finales en el juicio por el crimen de Jonatan Herrera oscilaron entre dos polos opuestos. La acusación y las querellas volvieron a pedir prisión perpetua para dos policías acusados de matarlo cuando lavaba el auto frente a su casa de barrio Tablada. En el otro extremo, sus defensores pidieron que los absuelvan. Los planteos a todo o nada se basaron en dos teorías distintas sobre lo que pasó el 4 de enero de 2015, cuando el joven quedó en medio de la persecución a un ladrón. Para la Fiscalía lo hirieron luego de que el asaltante fuera retenido en el suelo, en una segunda descarga de balas dirigida sólo a él. Para las defensas hubo una única secuencia en la que Jonatan quedó expuesto en la línea de tiro y lo balearon por error.

Tras un mes de debate oral, el fiscal Adrián Spelta concluyó ayer que el efectivo de la Policía de Acción Táctica (PAT) Ramiro Rosales y la agente del Comando Radioeléctrico Gladys Galindo actuaron con dolo homicida. Sostuvo que dispararon hacia el joven de 23 años de manera directa y sin confusión. Lo mismo plantearon los querellantes Salvador Vera (por la madre de la víctima) y Gustavo Feldman (por la esposa y el hijo). Las tres partes consideraron que los efectivos abusaron de sus funciones policiales, lo que merece el máximo reproche penal.

Como contracara el defensor de Rosales, Mariano Bufarini, dijo que el agente no tuvo intención de ultimar a Jonatan (ver aparte) sino que se plegó a una persecución a un asaltante que huía a los tiros, repelió esos disparos y en medio del desenfreno —en menos de un minuto dispararon al menos ocho uniformados— ocurrió la muerte inesperada del joven, empleado de Falabella y padre de Ciro, un bebé de un mes y medio. La abogada de Galindo, Patricia Guzmán, negó que la agente hiciera el disparo a la cabeza que le endilgan. Objetó pericias balísticas y dijo que se adulteró la escena.

En un segundo plano hay otros tres policías de la PAT acusados y que, al igual que Rosales, rondaban los 20 años y que apenas doce días antes habían egresado con escasa instrucción del Instituto de Seguridad Pública para patrullar las calles. A Francisco Rodríguez le adjudican un balazo que hirió levemente a Herrera en un pie. Luis Sosa está acusado de disparar sin herir al joven. El fiscal y Feldman pidieron para ellos 12 años por tentativa de homicidio, mientras que Vera pidió 14 años.

Sobre el tercero, Jonatan Gálvez, se discute si llegó a apuntar sus disparos a Jonatan. Por eso el fiscal pidió tres años por abuso de armas, Feldman no lo acusó y Vera reclamó que le den, al igual que a sus colegas, 14 años de prisión.

La abogada de tres agentes de la PAT, Sara Marcos, pidió la absolución de todos por "no estar acreditado el tipo penal de homicidio en tentativa ni de abuso de armas". Dijo que nunca tuvieron a Herrera en su ángulo visual sino que iban tras el ladrón.

Sala llena

Los alegatos finales ante los jueces Juan Carlos Curto, Rodolfo Zvala y Juan José Alarcón se realizaron desde las 9 hasta entrada la tarde en una sala colmada, en gran parte por la numerosa familia de Jonatan y miembros de la multisectorial contra la violencia institucional que a la mañana organizaron un acto en la puerta de Tribunales y dejaron escrito su reclamo de justicia con una pintada en el asfalto.

Cerca de las 15 del 4 de enero de 2015 Brian Vespucio entró a robar a una juguetería de San Martín 3511. El joven se escapó en una moto hasta que un patrullero del Comando lo cruzó en San Martín y bulevar Seguí. El ladrón cayó de la moto al llegar a Alem y corrió hacia Ayacucho.

Allí se sumó otra chata del Comando en la que iba Galindo y otros dos efectivos, y que siguió al ladrón hasta Ayacucho y pasaje Villar, que se abre hacia el este casi paralelo a Seguí. En ese lugar, frente a su casa, Jonatan lavaba su Volkswagen Gol blanco con a un hermano y un primo.

La persecución fue advertida por agentes de la PAT que iban en un colectivo de la línea 133. Cinco bajaron y sumaron sus armas al operativo. Uno fue herido en una pierna. Tras 52 segundos, Vespucio terminó retenido y herido frente a la puerta de la casa de Herrera, sobre Villar. En diagonal, sobre Ayacucho, cayó Jonatan con tres balazos: uno en el pie, otro considerado letal a la altura de la arteria hipogástrica —atribuida a Rosales— y el tercero, adjudicado Galindo, en la cabeza.

Dos secuencias

Tras ubicar a los tiradores de acuerdo con las vainas halladas, y en base a la pericia del legista José Esperanza, el fiscal planteó que esa secuencia "tiene una pausa tal vez imperceptible". Y que en realidad no hubo una sola seguidilla de tiros sino dos. La primera, dijo, terminó cuando Vespucio fue inmovilizado por un disparo. La segunda balacera se desató cuando se plegaron los efectivos de la PAT. Para Spelta, la conducta de Rodríguez, Rosales y Galindo "siempre estuvo dirigida a Jonatan" porque Vespucio ya estaba a la vuelta y supuestamente fuera de la vista de los tiradores.

Para el fiscal no hubo error ni un accionar en cumplimiento del deber: "Actuar como policías no es ejecutar a quienes creen autores de un hecho delictivo". Tras describir una mecánica similar, Vera habló de una "clara violación a los derechos humanos" y llamó a "poner un límite a estas acciones arbitrarias y letales" con una sanción alta. Feldman, en tanto, puso el acento en que hubo un "uso de la fuerza indebido y letal" por parte de la policía. El debate seguirá hoy con las réplicas entre las partes.

reclamo. La multisectorial contra la violencia institucional se manifestó frente a Tribunales ayer a la mañana.

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