Resolución judicial a 8 años de los hechos
Viernes 07 de Octubre de 2016

Confirman condenas a dos policías por robos, secuestro y allanamiento ilegal

La Cámara Penal ratificó las penas de 12 años de cárcel para Sandra Carina Valdez y de 15 años para Pablo Ramón Moreira

Tres camaristas penales convalidaron las condenas a prisión impuestas a dos policías rosarinos por realizar allanamientos ilegales, extorsionar a los dueños de casa y robarles sus pertenencias. Los hechos atribuidos ocurrieron en 2008 y el 17 de marzo de 2015 ya habían sido sentenciados en primera instancia por la jueza María Isabel Mas Varela. Entonces, la policía Sandra Carina Valdez fue penada con 12 años de cárcel y Pablo Ramón Moreira con 15 años de encierro.

Valdez recibió la sanción por allanamiento ilegal, robo agravado por ser miembro de la fuerza policial y secuestro extorsivo agravado en calidad de coautora. Moreira, en tanto, fue condenado por allanamiento ilegal, robo agravado por ser policía, secuestro extorsivo agravado y concusión en carácter de coautor.

Dos chicas asustadas. El primero de los incidentes juzgado fue denunciado el 17 de marzo de 2008 por Claudia O. A las 17 de ese día se enteró de que a su hija y a una amiga se las habían llevado la policía para tomarles declaración. "Después un hombre me llamó desde el celular de una de las chicas y me dijo que no eran policías y que no hagamos la denuncia porque sabía que el Rengo, como llaman a mi marido, iba a radicarla. Me pidieron un rescate de un millón de pesos por las nenas. Les dije que no tenía esa suma y les ofrecí 50 mil. Me dijeron que mi marido debía llevar el dinero a Wilde y Córdoba. Después a las chicas las dejaron en un vivero de Juan José Paso y Sánchez de Loria", relató la mujer.

Según la reconstrucción realizada por el fiscal Danilo Trotta, los policías Valdez y Moreira llegaron el 7 de marzo de 2008 en un Chevrolet Corsa bordó y sin patente a una casa del pasaje Quichua 249 bis e ingresaron sin exhibir orden de allanamiento. En el domicilio solamente había dos adolescentes. Luego de revisar la casa, según el acusador, recogieron ropa, relojes, zapatillas, una filmadora y un alhajerito con cuatro o cinco anillos de oro tipo alianza, uno de ellos con un grabado que decía "Rosita", un cintillo con una piedra tipo diamante, y una cadenita con una piedra de color blanca. "Luego le dijeron a las chicas que debían tomarles declaración y las obligaron a subir al Corsa y a recorrer varias cuadras. Tras ese periplo las dejaron en Juan José Paso y Sánchez de Loria".

Robo al taller. El segundo de los sucesos fue denunciado por Luis S. R., un comerciante de nacionalidad peruana, en la comisaría 18ª. A las 18.30 del 7 de abril de 2008 cuatro hombres llegaron en un Peugeot 504 bordó con vidrios polarizados y sin patente a su taller de prendas de vestir. "Dijeron que eran policías y que tenían una orden de allanamiento que nunca mostraron y comenzaron a revisar lo que había en el taller. Se llevaron 150 remeras y buzos. En ese momento, uno de ellos me llevó a mi habitación y me dijo: «Mirá, vamos a arreglar con diez lucas». Como les di los únicos 200 pesos que tenía me dijo que juntara una luca para arriba mientras hablaba por celular. Después me dijeron «firmá acá» y, que cuando juntara la plata, me iban a devolver las cosas".

El fallo de la jueza Mas Varela fue apelado por el abogado Luis Tomasevich en representación de los policías. "Las víctimas describieron a la mujer con un diente picado y al hombre con lunares en la cara, nariz torcida y pelo de pirincho, pero Valdez mientras estuvo detenida nunca fue llevada a un dentista que compruebe ese detalle en su boca. A su vez, Moreira no tiene ningún lunar, no se hizo ninguna cirugía estética y en su detención nunca fue sacado para ningún tratamiento. Además, las fotos de mis clientes no se asemejan a la descripción de las víctimas", afirmó el abogado.

Fiables. Los camaristas Alfredo Ivaldi Artacho, Daniel Acosta y Guillermo Llaudet sostuvieron que la responsabilidad de Valdez y Moreira está comprobada ya que las adolescentes retenidas en forma ilegal señalaron a Moreira en rueda de personas como quien manejaba el auto de Valdez.

En otro tramo del fallo señalan que "las menores coincidieron en que los autores se presentaron como policías, anunciando que iban a realizar un allanamiento por lo que exigieron que abrieran la puerta o la rompían. Además adujeron que debían llevarlas a prestar declaración a la comisaría 21ª. Es evidente que las menores no subieron al Corsa de los imputados por su propio y libre consentimiento, sino por la excluyente presencia intimidante de policías que las requerían trasladar a una dependencia policial por un supuesto procedimiento".

Los jueces también sostuvieron que los imputados usaron el celular de las víctimas para comunicarse con las madres de las adolescentes. "En uno de los mensajes, una de las madres le ruega a los captores que no le hagan daño a su hija. Esto brinda un soporte contundente a la versión de la denunciante en cuanto al secuestro y pedido de rescate".

Con relación al Corsa que pertenecía a Valdez los jueces indicaron que "el secuestro de dicho auto se produjo el 17 de abril de 2008, un mes después del hecho denunciado, con lo que es probable que haya sufrido modificaciones como el desprendimiento del peluche que tenía pegado en un vidrio y que fue mencionado por una de las menores".

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