Policiales
Lunes 15 de Mayo de 2017

Confirman condenas a dos hermanastros por homicidio

Uno purgará 19 años de cárcel como autor y el otro 12 como partícipe del crimen de Raúl Eduardo Morera, ocurrido en junio de 2013 en la zona norte

Un tribunal de segunda instancia confirmó penas de a 19 y 12 años de prisión efectiva para dos hermanastros, uno de ellos hijo de un policía, que en junio de 2013 rociaron a balazos y remataron de un disparo en la cabeza a su vecino Raúl Eduardo Morera, de 37 años. Los jueces convalidaron la pena impuesta durante el juicio, que tomó con prueba fundamental el relato de varios testigos entre los que estaba la mujer de la víctima.

"El Puro" Morera, como lo conocían en el barrio, fue ejecutado a las 0.30 de 3 de junio de 2013 tras una áspera discusión en la puerta de su casa de Herrera al 1900, en el barrio Unión del extremo norte de la ciudad. Según la reconstrucción del hecho, dos hombres llegaron a su casa dos hombres a bordo de una moto Honda CG oscura. Sin razones claras, se generó una discusión, y el conductor de la moto sacó un arma, se la dio al acompañante y éste le disparó al menos tres balas calibre 9 milímetros en la piernas a Morera.

Malherido y tambaleando, el Puro alcanzó a meterse dentro de la casa mientras su mujer miraba azorada detrás de una puerta. El agresor siguió de atrás a Morera, le pegó una patada en la cara y luego lo remató con un disparo en la cabeza a muy corta distancia que le provocó estallido del cráneo.

Mientras el Puro era trasladado al hospital donde moriría horas después, a media cuadra de la escena del crimen, en Larrechea y Avalos fue detenido un joven de 18 años denunciado como uno de los agresores. Al resistir el arresto, el joven vociferaba: "A mí no me van a llevar vigilantes putos. Mi papá es policía y a mí nadie me lleva, porque si no mañana se quedan sin trabajo".

El joven fue identificado como Jonatan Ezequiel Sendra, sindicado por testigos como quien guiaba la moto y cedió el arma al matador. En su poder tenía dos cédulas verdes: una de una motocicleta Motomel 110 y otra de una Maverick 110.

El sospechoso de gatillar, David Parodi Valdivia, fue paradójicamente capturado en la Alcaidía de la Unidad Regional II donde purgaba una condena a siete años por robo calificado y había regresado de una salida transitoria.

Testigos directos

La investigación se sustentó en testimonios y pericias. La evidencia más valiosa la brindó la pareja del Morera, quien estaba en su casa cuando escuchó la discusión "a gritos entre Eduardo y otra persona" y enseguida "unos seis disparos". La mujer pudo individualizar a los agresores porque "los conocía del barrio".

Luego oyó que Eduardo gritaba "pará, pará" mientras las balas se le incrustaban en las piernas. "Detrás iba David Parodi, con el arma en la mano. Le dispara en la cabeza y mi pareja cae. Afuera lo esperaba Sendra, su hermanastro", contó la mujer. La testigo agregó que era frecuente ver a Parodi y Sendra andar en moto "molestando" y atribuyó el crimen a un "problema de hace muchos años, porque se habían peleado de chicos de la escuela. Aparecieron re agresivos a buscarlo para matarlo". En el mismo sentido declaró un familiar, un amigo y vecinos de la víctima que describieron la misma moto, la secuencia del ataque e identificaron a los imputados.

Los acusados negaron su participación. Valdivia dijo que al momento del crimen estaba en la casa de su padrastro a las "ocho y pico del día domingo. Cayeron unos pibes, nos pusimos a tomar una cosa, fumamos unos cigarros. Más o menos a las diez, regreso a mi casa en la moto de mi mamá, con mi hermano Cristián, una Motomel azul", se excusó.

Pero las pruebas contra los imputados eran contundentes y así llegaron a juicio como coautores. El fiscal Luis Schiappa Pietra pidió condenar a Parodi y a Sendra a 13 años de cárcel, que en el caso de primero llegaría a 20 años por unificarla con otra de 7 años que cumplía, y tras ser declarado reincidente.

Prueba controlada

El juez de Sentencia Julio Kesuani le impuso 19 años a Parodi Valvidia y 12 a Sendra como partícipe necesario del crimen. La defensa apeló y días atrás argumentó en una audiencia ante los jueces de segunda instancia Georgina Depetris, Alfredo Ivaldi Artacho y Javier Beltramone.

La defensa sostuvo que la sentencia era arbitraria ya que los testigos ofrecidos por su parte fueron omitidos. Y consideró que el juez hizo un análisis parcial de las declaraciones de los testigos, que calificó de contradictorias. La fiscal de Cámaras María Eugenia Iribarren pidió confirmar la condena. Sostuvo que la defensa "fragmentó" la prueba de "forma intolerable" y agregó que no hay duda ni intención de perjudicar a nadie. "Hay una unívoca indicación de quienes fueron los autores".

Tras evaluar los argumentos, el tribunal confirmó la condena en todos sus términos. "La defensa intentó generar una duda sobre los testimonios logrados en la instrucción y el juicio, pero que todos ellos tuvieron el control correspondiente", señalaron los jueces. Y otorgaron credibilidad a la "sindicación directa, llana y precisa de la mujer de la víctima, en cuya presencia Parodi ejecutó a Morera", y "la misma señala que se va con Sendra, a quien conocía y señala como su hermanastro".

"La defensa asoma inconsistente y ausente de cualquier credibilidad", dicen los jueces, todo ello frente a "tres testigos presenciales directos del hecho, que conforman la fuerza convictiva para confirmar la sentencia de primera instancia".

Protagonistas con prontuarios

A Raúl Eduardo Morera le decían "El Puro". La víctima de la causa que se cerró la semana pasada tenía un frondoso prontuario por delitos como hurto calificado, resistencia a la autoridad y tentativa de robo por escalamiento, además de un pedido de captura librado el 31 de marzo de 2008.

   El condenado como matador, David Emanuel Parodi Valdivia, de 30 años, no se quedaba atrás. De hecho fue detenido en la Alcaidía, donde regresó al otro día del ataque a Morera, donde cumplía una condena a siete años de octubre de 2011 como coautor de los delitos de privación ilegítima de la libertad, robo calificado por el uso de arma apta para el disparo y por la participación de un menor de edad.


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