Policiales
Lunes 12 de Junio de 2017

Condenan a un policía por forzar a un preso a confesar un crimen que no cometió

La Cámara ratificó un fallo contra Luis Casas, quien fue inhabilitado para ejercer cargos públicos tras aceptar la propuesta de dos reclusos.

Un policía fue condenado a dos años de prisión condicional e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por haber forzado a un interno de la alcaidía de Casilda, donde trabajaba como custodio, a autoincriminarse en un homicidio que no había cometido. La maniobra fue ejecutada en un complot con otros dos presos acusados de cometer ese asesinato, que mediante una promesa de dinero lograron que el guardia les prestara su celular para filmar la falsa confesión. El video luego circuló por los medios de comunicación y eso desató la pesquisa que ahora, seis años después, terminó con la sanción al agente por el delito de cohecho pasivo.

   La condena al policía Luis María Casas, de 30 años, fue confirmada la semana pasada por un tribunal de segunda instancia. Los camaristas Alfredo Ivaldi Artacho y Carina Lurati —Carlos Carbone se abstuvo— ratificaron la sentencia impuesta un año atrás por el juez José Luis Mascali. Así cerró el escandaloso incidente que se salió a la luz seis años atrás, cuando el video con la confesión forzosa de un preso se difundió por medios de Casilda y fue subido a Internet.

   La víctima de la maniobra fue Damián Pinat, entonces preso como sospechoso del crimen de Maximiliano Storani, que en septiembre de 2011 apareció asesinado a golpes en un baldío. Años más tarde Pinat sería condenado a 20 años de cárcel junto a otro imputado (ver aparte).

Muerte y extorsión

La medianoche del 11 de noviembre de 2011 Pinat fue obligado a leer una falsa confesión de otro homicidio: el de su padrastro Luis Lozano. Este albañil de 39 años había sido atacado por una patota cuando iba en moto y se cruzó con Juan López, un vecino de 24 años a quien le reclamó una deuda de 500 pesos. Como respuesta, López lo insultó y le fracturó el cráneo con una botella. Otros se sumaron a la paliza, Lozano terminó internado y murió el 12 de marzo de 2011.

   Por ese crimen estaban detenidos los hermanos Juan Alberto y Leonardo José López. Estos no compartían celda con Pinat, que dos días antes de la filmación fue derivado por Casas a una celda aislada por la supuesta violación a otro detenido. Al declarar, este preso admitió que se llevaba mal con Pinat pero negó el abuso. Y dijo que Casas le había prometido ayudarlo si denunciaba al muchacho.

   La noche del video Casas estaba a cargo de la guardia. Según el fallo, los López lo convencieron para que llevara a Pinat al pabellón B, donde lo amenazaron con matarlo a él y a su hermana si no confesaba el crimen de Lozano. Y tras prometerle dinero (al parecer 200 pesos) y una moto que no alcanzaron a entregar, convencieron a Casas de que les prestara su celular Samsung rojo y negro con el que filmaron a Pinat. Luego lo dejaron retornar a su celda.

   A los diez días se hizo público el video en el que se escucha a Pinat brindar un falso relato del crimen de su padrastro: "Ocho de la mañana paso por la casa de mi mamá y estaba Luis Lozano parado afuera. Me pega en la espalda y yo de ahí me voy a la casa de mi abuela, me quedo hasta las 17 ahí y después voy a la casa de mi mamá", decía Pinat en primer plano sobre un fondo blanco. "Me quedo atrás del tapial, llega un loco con la moto, se baja Lozano y yo aprovecho. Por las broncas que tenía por las cosas que les había hecho a mi hermana y a mi hermanito le pegué un palo atrás de la cabeza y quedó tirado en el piso. Quería decir que a los dos pibes que están presos por culpa mía los dejen ir".

Investigación

Por esa falsa confesión que nunca había llegado a la Justicia la jueza Silvia Nogueras abrió una causa. Pinat fue citado a declarar y dijo que los López lo habían amenazado y a la vez le prometieron que saldría libre si accedía a la filmación. "Casas organizó todo con los López", sostuvo.

   Otros presos también refirieron la connivencia de casas y los López. En allanamientos a la casa del policía y a la comisaría de Arteaga, adonde había sido trasladado, se secuestraron tres teléfonos. En el Samsung que llevaba encima se hallaron tres videos de la confesión de Pinat tomados el 12 de noviembre.

   Todo ello, según la condena, buscaba beneficiar a los López y se hizo mediante un acuerdo por dinero. El juicio escrito se vio "varias veces interrumpido" por demoras de la defensa. De agosto de 2014 a noviembre de 2016 el expediente estuvo retenido y el agente fue declarado rebelde por no presentarse a las citaciones.

   La defensa del policía apeló al considerar que la sentencia no demostró si Casas recibió dinero. Los camaristas estimaron que "si bien es cierto que los testigos no pueden precisar en qué consistía, es evidente que existió promesa de dinero u otra dádiva" porque "ningún funcionario policial hace semejante maniobra de forma gratuita, a cambio de nada".

   Por otra parte, remarcaron que no puede soslayarse la condena del 13 de marzo de 2013 en un procedimiento abreviado a los hermanos López, quienes admitieron haberle ofrecido dinero a Casas. Juan López fue condenado a 8 años de prisión por cohecho activo y como autor del homicidio simple de Lozano, mientras que su hermano Leonardo recibió una pena menor por lesiones dolosas. Con la condena al policía, para los jueces, "se cierra judicialmente el círculo" de un complot que no logró su cometido.

Una pena a 20 años por matar a un adolescente

Damián Pinat estaba preso por el crimen de Maximiliano Fabián Storani, hallado muerto a golpes en un baldío de Casilda en 2011. En junio de 2014 Pinat, entonces de 22 años, aceptó en un juicio abreviado una condena a 20 años junto al coimputado Adrián Alonso.

   El crimen conmocionó a la zona los 22 días de búsqueda del joven de 19 años, que padecía un retraso madurativo. Alonso y Pinat fueron detenidos horas después junto a Gustavo Blásquez, de 19 años, acusado de recibir el teléfono sustraído a la víctima.

   Según la investigación, los agresores se encontraron con Storani en un bar y lo hostigaron. Más tarde volvieron a cruzarlo cuando iba en bicicleta y le robaron el celular. El los persiguió hasta un vivero donde sufrió un brutal ataque a trompadas y patadas. Luego lo condujeron al baldío donde lo ultimaron con un ladrillazo a la cabeza.

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