Policiales
Domingo 10 de Septiembre de 2017

Cómo fue la maniobra por la que tres policías santafesinos fueron presos

Tres jefes policiales de la Unidad Regional I fueron imputados por exacciones ilegales, negociaciones incompatibles con la función pública, tráfico de influencias y tentativa de estafa.

Tres jefes policiales de la Unidad Regional I fueron imputados por exacciones ilegales, negociaciones incompatibles con la función pública, tráfico de influencias y tentativa de estafa procesal en concurso real por un hecho que los tiene presos por incorporar al mercado legal un auto robado y secuestrado.

Durante la audiencia realizada el viernes, dos de los acusados trataron de explicar los hechos, pero las versiones que dieron no despejaron las dudas que tiene la fiscal que entiende en la causa, María Laura Martí.

"Todo comenzó con un caso de «encubrimiento» originado en un procedimiento rutinario de Gendarmería Nacional", explicó la fiscal a la prensa. El 22 de mayo los gendarmes detuvieron un Fiat Uno modelo 99 que circulaba sin documentación y que tenía pedido de secuestro por ser robado en 2011 en jurisdicción de la comisaría 2ª de Rosario.

Pero por un error administrativo el vehículo fue trasladado a la seccional 2ª de Santa Fe donde quedó a resguardo. "Cuando llamo a la persona acusada de encubrimiento para la audiencia imputativa me da una versión de los hechos que se concatena con otros documentos que yo tenía y todo me hace pensar que existía una situación irregular. De inmediato firmé la orden de detención para quienes hoy están privados de su libertad", manifestó Martí.

Maniobras oscuras

Según indicó la fiscal, el hombre que manejaba el Fiat Uno habría manifestado que luego de secuestrado el vehículo y como no podía recuperarlo al carecer del título correspondiente, "se dieron algunas maniobras de los acusados para que el auto comience a circular nuevamente".

Fue la misma fiscal la que encabezó una comisión que irrumpió en la comisaría 2ª de Santa Fe donde detuvieron al jefe, Marcelo Sciarczyñski, y al subjefe, Matías Villarreal. Entonces Martí comprobó que el auto en cuestión había sido transferido al subjefe del Comando Radioeléctrico de Santo Tomé, Maximiliano Nieva, que también terminó esposado y tras las rejas.

"La transferencia se había hecho con la verificación como si el auto hubiese estado perfectamente en regla. Tenía el título otorgado por el Registro Automotor a nombre de Nieva. Él tenía la tarjeta verde y su esposa la azul que la habilitaba a manejarlo", puntualizó.

Martí adelantó que mañana solicitará la prisión preventiva de los tres imputados y al ser consultada sobre las penas posibles que podrían enfrentar los acusados, explicó que son de un año como mínimo, pero agravadas pueden llegar a 12. "Lo grave es la calidad del personal policial involucrado", aclaró. Y deslizó que podría haber nuevos arrestos.

"Por ahora yo sólo investigo este caso. Pero puede tratarse de una modalidad utilizada para otros similares en los que los titulares no pueden acreditar la procedencia de sus vehículos. Hay autos y motos que circulan manejados por personas que desconocen cómo hacer las transferencias. Es una realidad. Compran de manera informal vehículos que tienen pedido de secuestro o motores que no les corresponden. Eso genera un mercado paralelo que podría dar lugar a que se investigue, por ejemplo, qué pasa con las motos que están en predios y nunca se retiran", especuló la fiscal. Y no descartó la posibilidad de que haya una organización dedicada a ésto.

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