Policiales
Jueves 05 de Octubre de 2017

Cayó otro eslabón de la banda narco que operaba en Itatí

Se trata de Ezequiel Saucedo, de 21 años y sobrino del prófugo empleado municipal Luis "Gordo" Saucedo, líder de la organización.

Ezequiel "Chuky" Saucedo, de 21 años y sobrino de uno de los líderes de la organización narco que con anuencia política y policial operaba en la ciudad correntina de Itatí ingresando al país 5 toneladas anuales de marihuana desde Paraguay, fue apresado ayer por efectivos de Prefectura Naval que custodiaban su domicilio en esa localidad.

Según informaron el Ministerio de Seguridad de la Nación y fuentes judiciales, en el procedimiento se decomisaron 12 celulares, formularios 08 para la transferencia de vehículos y registros de conducir apócrifos.

Horas después los agentes de Prefectura hallaron un Volkswagen Bora que tenía pedido de secuestro y en el rodado encontraron una pistola calibre 9 milímetros, un televisor, balas y llaves de una caja fuerte.

El operativo fue ordenado por el juez federal de Corrientes Juan Carlos Vallejos a pedido de su colega porteño Sergio Torres, quien había ordenado la captura internacional de Saucedo al considerarlo cómplice de la banda y por sus vínculos familiares con otros integrantes de la red.

"Chuky" es sobrino de Luis "Gordo" Saucedo, de 36 años, uno de los líderes de la banda y aún prófugo de la Justicia, quien de acuerdo a declaraciones de la causa estaba en pareja con una integrante de Prefectura. A su vez, una de las imputadas señaló que el joven y su padre, Cirilo Saucedo, de 44 años, tenían un camión con acoplado que era utilizado para el transporte de la droga.

Tres patas

La banda fue desbaratada el 14 de marzo en el "Operativo Sapucay" que incluyó allanamientos en distintos puntos del país y la detención de las más altas autoridades políticas y policiales de Itatí, hoy procesados. Entre ellos el ex intendente, Natividad "Roger" Terán; su vice, Fabio Aquino; el comisario Diego Ocampo Alvarenga; un gendarme, un agente de Prefectura, agentes de la Policía Federal y de la policía correntina.

Todos están acusados de ser miembros de una asociación ilícita en concurso real con el delito de tráfico ilícito de drogas (en la modalidad de comercio) en calidad de coautores, agravado por haberse servido de menores de 18 años y por la intervención de funcionarios públicos.

Para los investigadores, la marihuana era adquirida en Paraguay y cruzada en lanchas a Itatí, tras lo cual se distribuía y comercializaba en Buenos Aires, Tucumán, Santiago del Estero, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Chaco y Capital Federal.

La investigación descubrió que los narcos utilizaban a menores de edad reclutados a la salida de colegios a los que denominaban "escueleros" para descargar los bultos con drogas. Además, los pesquisas descubrieron la actuación de "chajás", quienes vigilaban desde la costa el río y alertaban sobre la presencia de efectivos de fuerzas de seguridad.

Las maniobras eran llevadas a cabo por tres facciones, una de ellas a cargo de Carlos Alberto Bareiro y Luis Saucedo denominada "Los Gordos"; otra liderada por Sebastián Federico Marín, llamada "La Morenita"; y la última atribuida a la banda de "Los Monos", que aparecen como receptores de la marihuana que los otros hacían ingresar al país.

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