Policiales
Viernes 21 de Abril de 2017

Cayó por estafar a una mujer a la que le hackeó la tarjeta de crédito

El timador habría tenido un cómplice. Compraron electrodomésticos mediante internet operando con un dispositivo que permitía su anonimato.

Un hacker fue detenido ayer en Rosario luego de una minuciosa investigación de cuatros meses a través de la cual se constató que había realizado compras de electrodomésticos con los datos de una tarjeta de crédito robados a una mujer. Para dar con él, la policía realizó varios allanamientos, incluso en localidades vecinas, hasta que se lo ubicó en una vivienda de zona sur. Entre los objetos secuestrados había un dispositivo (VPM) que sirve para conectarse a internet pero que, entre otras aplicaciones, se usa para mantener cierto anonimato en la red.

La Unidad de Investigación y Juicio de la Fiscalía Regional Rosario recibió en diciembre la denuncia de una mujer por el robo de los datos de su tarjeta de crédito, presumiblemente a través de un hackeo web, lo cual constató con sorpresa cuando revisó el resumen de cuenta, donde figuraba un monto exorbitante de dinero a pagar por compras que ella nunca había realizado.

Trabajo hormiga

Entre tantas transacciones hubo una on line realizada en un reconocido comercio de venta de electrodomésticos de la ciudad, donde se dejó asentado un domicilio para la entrega del producto. Con ese y otros datos concretos, el fiscal Fernando Rodrigo junto a un equipo de colaboradores se puso a trabajar en el caso.

Ordenaron tareas de inteligencia en redes sociales, pericias para rastrear la IP (identificación personal de la computadora), domicilios de entrega de los productos, casillas de correo desde las cuales se realizaron las compras, relevamiento de sitios web de comercios. Incluso el monitoreo sobre redes sociales y consultas con especialistas en la materia para entender la intrincada lógica del mundo digital.

En busca de quien ya estaba apuntada como supuesto estafador, hace algunos días la División Judiciales de la policía provincial allanó domicilios en Rosario, Ibarlucea, San Lorenzo y Granadero Baigorria, algunos de manera simultánea, donde el comprador había constituido domicilio ante organismos públicos.

En esos inmuebles se secuestraron diversos equipos informáticos pero no los productos adquiridos, y tampoco se encontró al timador virtual, identificado como Darío F.

En el transcurso de la pesquisa salió a la luz el nombre de una segunda persona que podría estar vinculada al hecho y que tendría antecedentes laborales en el mundo de la informática. Se trata de Carlos F.B, especialista en análisis de sistemas y programación.

Según ponderaron desde la Fiscalía, esta evidencia resulta de sumo interés, ya que además de la compra de electrodomésticos se verificaron otras operaciones en Estados Unidos vinculadas a servidores y servicios VPN, que entre otras aplicaciones sirve para navegar de manera anónima por internet (ver aparte).

Operaron de a dos

Esta primera etapa de la investigación (que mantiene medidas en reserva para no afectar su resultado) derivó en allanamientos coordinados por el fiscal Guillermo Apanowicz en dos viviendas de la zona sur ubicadas en Doctor Riva al 1400 y Rodríguez al 4200.

Voceros del Ministerio Público de la Acusación (MPA) indicaron que el resultado de esos operativos fue positivo, ya que en uno de ellos se detuvo a Carlos F. B., el hacker, un hombre de entre 35 y 40 años al que se le imputará en libertad en los próximos días, en principio por el delito de estafa, mientras se constata si tiene antecedentes.

Además, en una de las propiedades de un familiar de uno de los sospechosos, se secuestraron dos electrodomésticos embalados que aparentemente fueron comprados a través de un sitio de comercio electrónico mencionado en la denuncia de la mujer damnificada.

Mientras se trata de dar con el segundo sospechoso relacionado con la maniobra, desde la Fiscalía se destacó que "no cabe duda de la participaron de al menos dos personas, no sólo por información técnica recabada, sino porque se supone que la entrega de productos —de gran volumen— en una finca falsa y su posterior traslado, no es algo que pueda hacer una sola persona".

Los investigadores destacaron que lo particular del caso es que los consumos se hicieron "desde dos tarjetas diferentes que pertenecen a dos bancos: una que la víctima perdió o bien le robaron; y la otra que nunca salió de la esfera de custodia de la víctima". Igual, la investigación sigue activa ante la posibilidad de que aparezcan más ciudadanos blanco de los hacker.

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