Policiales
Viernes 06 de Octubre de 2017

Avalaron parcialmente las condenas por el crimen de Jonatan Herrera

Ratificaron la pena a un agente de la PAT por la ejecución del homicidio y la absolución a una oficial del Comando. Rebajaron las penas de otros tres policías

La sensación de injusticia volvió a golpear ayer a la familia de Jonatan Herrera, el joven asesinado por balas policiales en enero de 2015 mientras lavaba su auto frente a su casa y quedó en medio de una persecución de agentes del Comando Radioeléctrico y de la Policía de Acción Táctica (PAT) a un ladrón. Con la confirmación de la pena a 6 años y medio de prisión por homicidio culposo al principal acusado del crimen, las rebajas de un año de cárcel a otros tres implicados, y una absolución, la Cámara Penal de Rosario avaló parcialmente el fallo condenatorio a los policías acusados. El veredicto no fue unánime, ya que tuvo el voto en disidencia de uno de los jueces, que interpretó como "intencional" la conducta del homicida. Tras la lectura del fallo, familiares y amigos de Jonatan se mostraron disgustados y tildaron la resolución de "bochornosa".

Juntos, como en tantas otras vigilias por reclamo de justicia, familiares, amigos y allegado a Herrera recibieron el fallo del Tribunal Penal de 2ª instancia como un mazazo. "Primero dan una sentencia bochornosa y hoy la confirman. Encima bajan las penas", gritó la madre de Jonatan, María Elena, visiblmemente acongojada (ver aparte).

La expectativa se centraba en la posibilidad de que, ante la apelación planteada por los abogados querellantes, el Tribunal de Alzada modificara las penas y la calificación del hecho, sobre todo respecto de Ramiro Rosales, el agente de la PAT acusado de disparar uno de los proyectiles que mató a Jonatan. La defensa, en su momento, consideró "exiguas" las condenas y criticó enérgicamente el encuadre legal de un caso inscripto como de gatillo fácil.

Tras un árbol

A Jonatan lo mataron el 4 de enero de 2015 poco después del mediodía. El joven de 22 años lavaba su auto mfrente a su casa de pasaje Villar y Ayacucho cuando notó que un ladrón corría hacia él con un revólver en sus manos, y era perseguido por el móvil 5035 del Comando Radioeléctrico. Cuando Herrera sintió los disparos se escondió detrás de un árbol.

Mientras tanto, los policías Miguel Iturres, Milagros Rodríguez y Gladys Galindo bajaron de ese patrullero y dispararon. Casi al mismo tiempo, los agentes de la PAT Ramiro Rosales, Francisco Rodríguez, Luis Sosa y Alejandro Gálvez, recién egresados de una escasa instrucción, hicieron detener el colectivo de la línea 133 en el que viajaban con otros agentes y bajaron para sumarse al operativo. Entre todos efectuaron más de 50 disparos en dirección a Jonatan.

A pesar de los esfuerzo médicos, Herrera moriría horas después por dos impactos: uno en el cráneo y otro en el abdomen. El caso, plagado de irregularidades y cuestionamientos, llegó a juicio oral y público el 6 de marzo pasado.

Primer fallo

Tras un mes de debate los jueces Juan Carlos Curto, Rodolfo Zvala y Juan José Alarcón dictaron una sentencia que no conformó a la familia Herrera. A la agente Galindo, que había sido imputada por efectuar el disparo que impactó en la cabeza de Jonatan, la absolvieron por falta de pruebas; Rosales fue condenado a 6 años y medio por homicidio culposo (su disparo ingresó por la cintura y afecto la arteria hipogástrica de Jonatan); a Rodríguez, Sosa y Gálvez le dieron 3 años y medio por abuso de armas.

Los jueces entendieron que el crimen fue producto de un "imprudente y nada profesional" procedimiento que tuvo su máxima expresión en la imposibilidad de preservar las pruebas de lo ocurrido; e incluso se preguntaron si la escena, más que "contaminada", no estuvo "armada". Sin embargo, concluyeron que no hubo intención de matar al joven, por eso la figura del homicidio culposo.

Los fiscales Adrián Spelta y Miguel Moreno pidieron para Rosales y Galindo prisión perpetua por homicidio calificado por abuso de armas y su función policial, y sus abogados la absolución. En el caso de Galindo, la defensa cuestionó la pericia balística que la colocó en el banquillo. Y el abogado de la PAT cuestionó que Rosales haya querido matar a Jonatan. A Sosa y Rodríguez la Fiscalía les imputó tentativa de homicidio calificado por abuso policial y pidió 12 años de cárcel, mientras que a Gálvez lo acusó de abuso de armas.

Esa sentencia provocó un inmenso dolor y el rechazo y repudio de la familia y allegados a Jonatan, quienes pidieron justicia y una condena justa acompañados por familiares de víctimas de casos de gatillo fácil, la Multisectorial contra la Violencia Institucional, organizaciones sociales y políticas.

Resolución de Cámara

Tras la apelación de la Fiscalía y las querellas y tras un mes de estudio, los jueces de la Cámara Penal Georgina Depetris, Javier Beltramone y Bibiana Alonso dieron a conocer ayer un extenso fallo cuyos fundamentos entregaron por escrito a las partes.

Salvo Beltramone (ver página 35) que votó en disidencia respecto de Rosales, el fallo confirmó la pena a este policía de la PAT por homicidio culposo agravado por el uso de arma, y la absolución de la agente Galindo.

Pero provocó indignación porque se les redujo la pena a Rodríguez, Sosa y Gálvez. A los dos últimos se de 3 a 2 años de ejecución condicional, y a Rodríguez de 3 años y 6 meses de condicional a 2 años y 8 meses y sin el agravante de abuso de armas.

Tanto Alonso como Depetris coinciden en sostener que la imprudencia, la negligencia y la impericia es el origen de la conducta de los imputados y que no hubo intención de matar, aunque remarcan que existió "cooperación en la alteración de la escena del hecho" y "tremendas falencias" en la capacitación de los agentes implicados. El veredicto destaca que "la inclusión en un cuerpo de elite (PAT) para el que evidentemente no estaban preparados, no es imputable a los acusados".

maria elena. La mamá de Jonatan no dejó de pelear un día en busca de justicia por el crimen de su hijo.

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