Atacan a tiros a un conocido penalista cuando circulaba en su camioneta

Jorge Bedouret, ligado a causas de trascendencia pública, recibió al menos tres disparos que no pusieron su vida en peligro

Ayer, a las 13.30, una camioneta Ford Ranger último modelo entró lentamente a la estación de servicios Shell ubicada en Ovidio Lagos y Batlle y Ordóñez. Quien iba al volante tocó dos o tres veces la bocina y eso bastó para que un playero se acercara al vehículo y lo ayudara a bajar. Quien manejaba, ensangrentado y dolorido, era el abogado Jorge Bedouret, un prestigioso penalista de la ciudad. La pickup tenía tres impactos de bala en la parte superior de la puerta del conductor que, según el propio abogado, le habían disparado unos kilómetros antes, sobre la ruta provincial 18 (la prolongación al sur de avenida Ovidio Lagos). En ese marco, los pesquisas ayer no sabían a ciencia cierta el motivo del brutal ataque y a la hora de tirar hipótesis sobre la mesa recordaban que el abogado manejó estos últimos años parte del proceso en el que son juzgados algunos miembros de la banda de "Los Monos" y la causa de los secuestros extorsivos en la que está implicada una familia gitana de la ciudad, entre otros hechos de resonancia. Por su parte Cecilia, esposa del profesional, dijo que a su marido "lo había citado un cliente", aunque dijo ignorar quién podría ser, dejando abierta la puerta a otro posible móvil.

Allegados al estudio de Bedouret, por su parte, sostuvieron que el profesional pudo relatar antes de ser internado en el Hospital de Emergencias que "estaba visitando a un cliente de la zona sur y que al llegar a un terraplén, cercano a una vía que cruza la ruta 18, aminoró la marcha y dos hombres jóvenes se acercaron a su vehículo con armas en la mano". Sin embargo, de acuerdo a la fuente, Bedouret "no pudo precisar si los agresores estaban allí o se bajaron de algún vehículo y le dispararon". Esa es la única versión escuchada que podría poner sobre el tapete la hipótesis de un intento de robo. Es que tras el ataque, el abogado tomó contacto con un colega y le dijo: "Quisieron robarme y me escapé".

Perforada. La primera versión, la que se pudo recabar entre los que vieron llegar la Ford Ranger Limited a la estación de servicios Shell, abundó en que a Bedouret "se lo veía pálido pero tranquilo". En la puerta del conductor se apreciaban claramente tres disparos de arma de grueso calibre, "podrían ser 9 milímetros u 11.25", arriesgó un agente que estaba en el lugar.

Dos impactos se veían como si hubieran sido disparados de frente, en cuanto al tercero apenas rozaba la goma de la ventanilla y se apreciaba claramente que fue ejecutado desde arriba. Bedouret sufrió heridas en el meñique de la mano izquierda, en la pierna del mismo lado y en los glúteos. "Parece que le tiraron de apuro y de cerca", dijo un pesquisa.

Luego del hecho la fiscal de Flagrancia Noelia Ricardi ordenó relevar los registros de las cámaras de seguridad que pudieran encontrase a lo largo del trayecto que hizo la camioneta hasta llegar a la estación de servicios. A las 14.30 agentes de la Policía de Investigaciones (PDI) revisaron el vehículo para tomar rastros. En el asiento del conductor hallaron un pequeño reguero de sangre pero el estribo estaba limpio, por lo que concluyeron que los únicos disparos fueron los que ingresaron al habitáculo. "Toda la chata estaba limpia de barro y el hombre herido no dijo nada", comentó al pasar un playero de la estación.

Internado. Una ambulancia del Sistema Integrado de Emergencias (Sies) trasladó al abogado al Hospital de Emergencia Clemente Alvarez, donde llegó estable y sin mayores complicaciones más allá de las herdidas recibidas. Una vez que le hicieron las curaciones de rigor y detectaron en el brazo izquierdo una fractura producida por una bala de grueso calibre, se decidió su traslado a un sanatorio privado en el se preveía que lo iban a someter a una cirujia.

Preocupados. Varios abogados penalistas consultados ayer por la tarde destacaron la "difícil situación" por la que atraviesan. Un experimentado aunque joven letrado señaló: "Es muy preocupante porque hoy por cualquier cosa que no le guste, un cliente te pega un tiro".

Jorge Bedouret tiene más de 25 años desarrollando su trabajo en el fuero penal y supo llevar adelante causas resonantes. Las últimas crónicas recogen su participación en el juicio abreviado en el que se iba a determinar algunas penas a integrantes de la banda de Los Monos. Más precisamente, en asociación con sus pares Adrián Martínez, Carlos Varela y Fausto Yrure asumieron la causa por asociación ilícita y el crimen de Diego Damarre.

Otro caso resonante en que trabajó el letrado fue la saga de secuestros extorsivos que implicó una investigación que finalmente desbarató una banda de gitanos a la que se le atribuye un centenar de secuestros virtuales, algunos de cuyos integrantes iban a firmar el viernes un juicio abreviado pero el principal implicado murió en la cárcel horas antes de ser llevado a Tribunales. En esa causa, el penalista Bedouret gestionó un procedimiento de juicio abreviado que terminó con la prisión efectiva para Carina Miguel.

También representó a Juan Pablo Iborra, un joven empresario farmacéutico que junto a su padre, Antonio Iborra, manejaban comercios en el centro de Rosario y fueron procesados como ideólogos de un encadenamiento de incidentes de violencia criminal extrema, ejecutados por sicarios contratados por ellos y que tuvieron como víctimas a competidores del mismo ramo y a funcionarios públicos del rubro.


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