Policiales
Lunes 19 de Junio de 2017

Asaltan con datos precisos al dueño de un restaurante y se llevan dinero

Lo abordaron ayer temprano cuando sacaba el auto de su casa. Le robaron unos 12 mil dólares y 100 mil pesos, y artículos electrónicos

"Nos robaron un montón de plata. Pero estamos vivos y enteros", comentaban con resignación y alivio Héctor M. y su esposa Cecilia luego de la entradera que sufrieron ayer temprano en su casa cercana a Echesortu, en Rioja al 3200. Dos ladrones que manejaban datos precisos esperaron a que el hombre saliera bien temprano a trabajar. Lo encañonaron en la puerta del garaje y en pocos minutos, sin que las víctimas se resistieran, obtuvieron una alta suma de dinero que estaba guardada en dos cajas de seguridad.

Los asaltantes sabían que en la vivienda encontrarían plata del movimiento de un restaurante y además despojaron a la pareja de tres computadoras portátiles y un celular que apareció tirado a seis cuadras de allí.

Temprano

El robo ocurrió a las 6.30 de la mañana cuando Héctor, de 59 años, salía de su casa rumbo al restaurante que administra en el macrocentro. En el dormitorio de la planta alta quedó su esposa, que se disponía a levantarse cuando escuchó el grito de Héctor: "Gorda, me agarraron".

Uno de los ladrones abordó al comerciante cuando abría una puerta que da al garaje. El dueño de casa no había terminado de accionar la alarma cuando ese muchacho, de unos 20 a 25 años, le apoyó un arma en el cuello y lo empujó hacia el interior de la casa. Detrás de él se introdujo otro asaltante. Los dos habían saltado una reja del frente y lo estaban esperando en la oscuridad. En pocos segundos a Héctor le quedó claro que los maleantes conocían bien sus movimientos y no era un robo al azar: "La plata. Queremos la plata del negocio", reclamaron.

Sin dejar de apuntar a Héctor con un arma chica y sin tambor —según la policía podría ser una pistola calibre 22— los ladrones lo condujeron a la planta alta hasta una habitación donde estaba guardado el dinero en dos cajas de seguridad. Al subir se encontraron con Cecilia, que recién salía de la cama vestida con una remera y pidió por favor que la dejaran cubrirse con una bata.

Mientras ella extraía el dinero de las cajas, al comerciante lo arrojaron al piso y lo taparon con una frazada. Uno de los ladrones actuaba a cara descubierta y el otro, que se cubría parte del rostro con una cuellera, le decía con insistencia a Héctor que no lo mirara a la cara.

"Sólo me acuerdo que abrí las cajas de seguridad y les tiré mucho dinero. Perdí la noción del tiempo", contó Cecilia aún shockeada por el robo, el primero que sufre en 20 años que lleva viviendo en esa cuadra.

Botín

Los asaltantes habían llevado un bolso negro para guardar el dinero. Las víctimas sólo indicaron que les robaron una "alta suma" que no suelen manejar habitualmente y que parte de ese monto no les pertenecía a ellos.

Según un parte policial fueron en total 12 mil dólares y cien mil pesos. Los ladrones también sustrajeron tres laptops y un celular Iphone que hallaron a su paso, pero no se preocuparon en recorrer la casa o buscar otros objetos de valor. Sólo hurgaron en una mochila del comerciante hasta que éste les pidió que no la tocaran porque guardaba documentación de valor.

Para las víctimas quedó claro que los asaltantes sólo buscaban el dinero y que un incidente con la alarma aceleró la partida. Es que al regresar a su casa encañonado, por los nervios, Héctor no logró desactivarla y a los pocos minutos llamaron de la compañía para constatar si estaba todo bien. En lugar de brindar la palabra clave acordada él dijo otra cosa para dar a entender que estaban sufriendo un asalto. La empresa asegura haber llamado en el acto al 911. Pero la policía recién arribó una hora más tarde y alegó haber recibido el alerta de la firma de alarmas sólo unos minutos antes.

El matrimonio desconoce cómo se fueron los ladrones —si en moto o un auto— aunque podrían rastrear imágenes de una cámara de vigilancia de la cuadra para averiguarlo. "Se fueron cuando escucharon el llamado de la empresa de alarmas", precisó Cecilia. "No nos parecieron extremadamente violentos, pero lo único que queríamos es que se fueran rápido", agregó su esposo.

La casa está a la vuelta de la comisaría 6ª y a partir de las 7.30 el frente se llenó de policías que llegaron a pie desde esa seccional, otros en patrulleros y en moto. Mientras realizaban la denuncia Cecilia detectó a través del GPS de su celular que el aparato estaba en Vera Mujica y Zeballos. Los policías fueron hasta el lugar y lo encontraron, con un golpe en la cubierta y en funcionamiento, pero ya de los ladrones no quedaba ningún rastro.

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