Policiales
Miércoles 28 de Junio de 2017

Amenaza en vivo y en directo a la dueña de un súper chino en zona sudoeste

Mientras denunciaba en un canal que habían atacado a tiros su local, por teléfono le exigieron 10 mil dólares para brindarle "protección".

"Yo le pido 10 mil dólares sólo por el supermercado de Travesía, 10 mil dólares nomás. No le estoy pidiendo 10 mil dólares por cada negocio que tengan". La voz por el altoparlante del celular sonó impune, arrogante y con claro acento local, aunque los apretadores decían actuar en nombre de la temible tríada mafiosa china Pixiu. Fue una entre varias amenazas sufridas por una familia oriental que tiene un local en 27 de Febrero al 5900, en el barrio Villa Urquiza. La advertencia salió en vivo en el comienzo del noticiero de Canal 5 el lunes a la noche, mientras un equipo periodístico le daba difusión a la denuncia y los ataques a tiros sufridos días antes. "Ahora, cuando se vaya el canal, ya van a ver lo que les va a pasar a todos", se escuchó.

La investigación quedó en manos de la fiscal Verónica Caini, de la Unidad de Autores No Identificados (NN), quien comisionó a la Policía de Investigaciones (PDI) para que trabaje el caso. En tanto, desde la Embajada china en el país pusieron a disposición de la fiscal a pesquisas asiáticos conocedores del accionar de la mafia china.

Una amenaza hermanó en la mala fortuna a dos familias. La de Sandra, propietaria de un local comercial de 27 de Febrero 5956 sobre el cual está la vivienda que comparte con su esposo y sus dos hijos; y la de la familia oriental que regentea desde hace 11 años el supermercado Mass en el citado local.

El jueves pasado desconocidos dispararon al menos cuatro veces sobre la puerta de vidrio del súper. Entonces los dueños del súper hicieron la denuncia ante la fiscal de Flagrancia Andrea Vega y contaron que hacía algunos días recibían amenazas para pagar un canon por el funcionamiento del local. Las amenazas les habían llegado en papel, mensajes de texto y mensajes de voz. Los apretadores decían actuar en nombre de la tríada Pixiu.

La familia china que atiende el súper de 27 de Febrero al 5900 tiene otro local en avenida Sabín (ex Travesía) y Juan B. Justo, en Arroyito Oeste. Y es a ese negocio al que se refería el apretador telefónico en su mensaje: "Yo le pido 10 mil dólares sólo por el supermercado de Travesía", que también fue baleado.

Sin custodia permanente

Tras el alarde de impunidad que llevó adelante la voz en el teléfono el lunes a la noche, Sandra y la comerciante china se presentaron ayer en la Fiscalía Regional para entrevistarse con la fiscal Caini. Las denunciantes aportaron las pruebas de los aprietes y manifestaron su preocupación porque una vez que se apagó la cámara de TV el lunes a la noche no quedó ninguna custodia en inmediaciones del súper a pesar de que hay una orden judicial de custodia permanente. La última referencia que se había escuchado de los apretadores era: "¿Vos querés que te tire con canal y todo? Pasame con la china". También indicaron que en todo momento los timadores les manifestaban que no iban a poder hacer nada para evitar el apriete porque ellos "le pagaban a la policía".

La hipótesis de que se trate de una amenaza generada desde la mafia china comenzó a perder fuerza debido a que los mensajes telefónicos a las víctimas se realizaron en español y que los escritos recibidos por las víctimas no siguen un patrón y parecen más "una copia bajada de un sitio web que una genuinamente elaborada". Una fuente dijo: "No sería la primera vez que los muchachos se roban una idea y la llevan adelante como a ellos les parece. La mafia china se mueve con pautas concretas que las víctimas de esa nacionalidad entienden a la perfección. Cuando es la mafia no hay dobles interpretaciones. Puede haber algún chino que se haga el vivo o criollos que les quieran meter miedo, pero mafia china hay una sola", explicó.

Con el correr de las horas la fiscal Caini se comunicó con la Embajada china para notificarlos respecto a la necesidad de custodia a los negocios atacados y entonces se pusieron a disposición policías orientales para que trabajen en coordinación con la PDI, algunos de cuyos hombres se capacitaron sobre la temática el año pasado. Asimismo, la fiscal envió un oficio a la Jefatura de la URII para que custodiara los locales durante siete días y la respuesta fue que la medida se cumpliría con rondas ya que "no se dispone de la cantidad de personal necesario para mantener un puesto fijo".

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