Policiales
Miércoles 19 de Abril de 2017

Aceptan recursos de hábeas corpus en favor de perseguidos por la policía

Dos jueces de 2ª instancia aceptaron los reclamos de un cadete y un cuidacoches que denunciaron permanentes hostigamiento y detenciones

La Justicia admitió ayer un recurso de hábeas corpus a favor de un cadete de 27 años que en los últimos meses fue varias veces detenido en forma arbitraria por la policía mientras trabajaba con su moto por la zona sur. La medida se suma a otra similar dispuesta la semana pasada en beneficio de un cuidacoches que denunció haber sido arrestado en más de diez oportunidades desde el año pasado y a otros dos casos que se conocieron en febrero (ver aparte). En los últimos casos los recursos habían sido rechazados en primera instancia y, tras ser apelados, fueron aceptados en segunda instancia.

Miguel R. tiene 27 años y trabaja como delivery en una casa de comidas en la zona sur . Según fuentes judiciales, a principios de este año se presentó ante el Ministerio Público de la Defensa para denunciar que desde agosto pasado había sido detenido al menos cuatro veces sin motivos mientras estaba trabajando. Al preguntar por qué lo arrestaban, en las comisarías a las que lo llevaban (la 15ª y la 18ª) le respondían que las detenciones obedecían a un pedido de averiguación de paradero.

Recurso

"Este muchacho fue detenido varias veces sin motivo y jamás en situación de flagrancia. Y si bien la policía alegaba que había averiguación de paradero sobre él, esos pedidos tampoco ameritan en ningún caso que una persona quede detenida", explicó Analía Abreu, abogada de la Oficina de Asistencia a la Víctima de Violencia Institucional.

En ese marco la Defensoría pidió un hábeas corpus para que cesaran esas detenciones arbitrarias. Pero el recurso fue rechazado el 22 de febrero por el juez Hernán Postma. Los defensores apelaron y la situación del cadete, que la semana pasada volvió a ser detenido otra vez sin motivos, volvió a ser revisada ayer en una audiencia ante el juez de segunda instancia Javier Beltramone.

Al tomar la palabra, la defensora Analía Abreu explicó la situación de Miguel R. Afirmó que no había órdenes para detenerlo y consideró que el caso ameritaba un hábeas corpus para que cesaran "las detenciones y persecuciones arbitrarias" contra el joven. Al respecto, la defensora Maricel Palais aclaró que si bien hubo un pedido de averiguación de paradero sobre el cadete, éste había quedado sin efecto en 2013. Y además indicó que ese mismo año había sido sobreseído, con dos oficios expedidos por la Justicia Federal, en una causa en la que había estado acusado por infracción a la ley de drogas.

Por su parte, el fiscal José Luis Caterina entendió que no debía rechazarse la decisión de Postma pero propuso requerir al titular de la Unidad Regional II que comunique que no hay ninguna razón que amerite la detención de esta persona.

Oídos los argumentos, Beltramone resolvió revocar la decisión de primera instancia y otorgar el hábeas corpus para Miguel R. El juez también ordenó que la policía realice todos los actos administrativos pertinentes para evitar que el muchacho siga siendo demorado por cuestiones que ya no están vigentes.

Un caso similar

Otro pedido de hábeas corpus también rechazado en febrero por Postma fue admitido en segunda instancia la semana pasada por la jueza Carolina Hernández. En ese caso, la Defensa Pública había hecho la presentación en favor de G.G., de 21 años,quien trabaja desde los 12 como cuidacoches en la plaza Pringles.

El muchacho denunció que desde el año pasado fue detenido más de diez veces por la policía, lo cual consideró como un permanente hostigamiento que le impide trabajar y ganarse la vida. Al presentar el recurso, los defensores relataron que la primera detención ocurrió mientras trabajaba en la cuadra de Rioja entre Paraguay y Roca y que al llevarlo a la comisaría 2ª le dijeron que había una averiguación de paradero sobre él. Y por eso lo retuvieron esposado cinco horas.

Luego de sufrir esa situación varias veces más, el joven concurrió en febrero a un juzgado de menores donde se enteró de que en 2008 su abuela había iniciado una averiguación de paradero luego de que él se ausentara de su casa. Sin embargo, en el mismo juzgado le dijeron que ese trámite había quedado sin efecto y que no había razón para que lo llevaran detenido.

También en ese caso el recurso fue rechazado y apelado. Al analizar la situación, Hernández sostuvo que "una averiguación de paradero nunca puede conllevar una detención" y que la policía no puede tratarlo como un pedido de captura. Asimismo, luego de analizar los informes policiales que indicaban que G. G. había sido detenido por averiguación de antecedentes, la jueza sostuvo que "para ello tiene que haber circunstancias previas que motiven la demora a una persona para ser identificado" y ordenó que "el personal policial se abstenga de limitar, restringir o cercenar la libertad" del joven "sin orden escrita de autoridad competente o en los supuestos expresamente previstos por ley".

Las denuncias por hostigamiento policial se reproducen en los despachos de las Defensorías Regionales

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