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Domingo, 30 de diciembre de 2012  01:00 | Policiales

Tras un año detenido recuperó la libertad el Quemadito Rodríguez

Estaba procesado por intentar matar a tiros a un chico de 18 años. Pero le imputaron un delito más leve. Para la fiscal debe seguir preso.

Decisión judicial. Los camaristas Jukic, Lurati y Acosta atenuaron la acusación contra “Maxi” Rodríguez. (foto: Sergio Toriggino)

Después de un año, Maximiliano El hijo del Quemado Rodríguez ganó la calle nuevamente. El muchacho de 26 años está acusado de haber participado en el ataque a balazos contra Facundo Osuna la madrugada del 29 de diciembre del año pasado en Dorrego al 4000, en una de las casillas que forman parte del asentamiento llamado villa Moreno.

Osuna, quien tenía entonces 17 años, recibió cinco balazos en esa feroz ejecución a corta distancia, que incluyó una veintena de disparos, pero sobrevivió. A medida que la Justicia fue avanzando en la investigación se llegó a una primera conclusión: Osuna había atacado primero al Quemadito y éste fue poco después a tomar venganza

Este hecho antecedió por horas al triple crimen del primer día del año 2012 en Rosario y fue determinante a los fines de explicar la masacre del 1º de enero en el club Oroño, de la que fueron víctimas Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez.

Maxi o Quemadito, como también se conoce a Rodríguez, pudo salir de prisión a partir del cambio de carátula del caso. La jueza de Instrucción Roxana Bernardelli lo había procesado por tentativa de homicidio. Pero la Cámara Penal luego modificó esa figura a una más leve: lesiones graves con empleo de armas de fuego y la intervención de un menor de edad.

Notificada de la excarcelación dispuesta por la jueza Bernardelli, la fiscal Nora Marull confirmó que apeló la medida que le permite a Maximiliano Rodríguez seguir en libertad durante el proceso.

"Voy a sostener hasta la última instancia que esto se trató de una incuestionable tentativa de homicidio. Requerí la exhumación del cuerpo de Facundo Osuna —quien fue asesinado el pasado el 19 de julio en Balcarce y Biedma (ver aparte)— para demostrar que como consecuencia del ataque de diciembre el cuerpo presenta un impacto de bala debajo de la clavícula lo que quiere decir que no sólo le dispararon a las piernas".

En la escena del ataque de esa noche fatal , donde a Osuna se le disparó a corta distancia y con un motivo aparente de venganza, se secuestraron 22 vainas servidas. "Considero inexplicable sostener que no quisieron matarlo", expresó la fiscal del caso.

Polémica legal. Marull entiende que considerar este ataque como lesiones graves desnaturaliza la figura penal de la tentativa de homicidio. Puntualizó que Osuna cada vez que se presentó a declarar lo hacía movilizándose con muletas y que en varias ocasiones denunció que seguía recibiendo amenazas del entorno de las personas que lo acribillaron la madrugada del 29 de diciembre en Dorrego al 4000.

El 10 de diciembre pasado los camaristas Rubén Jukic, Daniel Acosta y Carina Lurati atendieron el pedido de la defensa de Maxi Rodríguez y Mauricio Ezequiel Chupín Palavecino, el otro procesado en el ataque, y modificaron la interpretación sobre la agresión que sufrió Osuna: "Los agresores cesaron los disparos y se retiraron voluntariamente del lugar mientras que Osuna estaba lúcido y consciente. Sin apariencia de estar muerto", reza la resolución. rubricada por los jueces, que posibilitó la excarcelación.

De inmediato los abogados de Rodriguez, Carlos Varela y Adrián Martínez, basados en que "estaba vencido el plazo de ocho meses de prisión", pidieron el cese de prisión y la jueza Bernardelli hizo lugar a ese pedido.

Las causas pendientes. La fiscal Marull entendió que la pena en expectativa para Rodríguez, aún con la atenuación de la acusación, es de uno a seis años. Y que nunca por este delito podrían imponerle la sanción mínima. Por consiguiente a su criterio se le pudo negar el cese de prisión, sobre todo cuando se trata de una persona que tiene varias causas penales pendientes de sentencia. En este caso de sensible interés público actúa como fiscal de Cámaras Guillermo Camporini.

Esa noche. El ataque a balazos contra Facundo Osuna es el primero de una serie de hechos conexos, de acuerdo a la investigación que llevó adelante el juez de Instrucción Juan Andrés Donnola, que desembocaron la madrugada del 1º de enero en el ataque a balazos contra Maxi Rodríguez y dos horas más tarde en el asesinato que se conoce como el triple crimen de la villa Moreno.

La madrugada del 29 de diciembre de 2011, poco más de dos días antes del triple crimen, Osuna salió de su casa y encontró en una Kangoo blanca a Mauricio Maurico Palavecino, Gerardo Jeta Mansilla y Maxi Rodríguez. Facundo Osuna era amigo del Negro Ezequiel Villalba y según fuentes judiciales, Osuna y el Negro Villalba, junto a otros tres jóvenes, asaltaron un quiosco de drogas del Quemado, padre de Maxi y procesado como ejecutor del triple crimen.

Ese 29 de diciembre, al volver a su casa Osuna vio a la Kangoo frente al pasillo de Dorrego al 4000. Según consta en la declaración que hizo en Tribunales, El Quemadito y el Jeta Mansilla se bajaron de la camioneta y efectuaron cerca de 17 disparos. Cinco de esos balazos impactaron en el cuerpo de Osuna: cuatro en las piernas ,una en el tobillo y la restante en el hombro cerca de la clavícula.

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