Policiales
Jueves 12 de Mayo de 2016

Policía acusado de crimen apunta a otro agente

"Me están culpando de algo que no hice. Yo efectué siete detonaciones al aire, pero el que disparó a la gente fue él (un policía de apellido B)", dijo ayer Emiliano Martín G., el agente detenido y acusado como el principal sospechoso de matar hace cuatro meses a un chico de 16 años en una fiesta callejera del barrio Las Delicias.

"Me están culpando de algo que no hice. Yo efectué siete detonaciones al aire, pero el que disparó a la gente fue él (un policía de apellido B)", dijo ayer Emiliano Martín G., el agente detenido y acusado como el principal sospechoso de matar hace cuatro meses a un chico de 16 años en una fiesta callejera del barrio Las Delicias. En la audiencia imputativa celebrada en enero el efectivo de la Brigada Motorizada ya había proclamado su inocencia, pero ayer brindó un detallado relato del incidente ocurrido el 1º de enero pasado.

La fiscal Marisol Fabbro había imputado a Emiliano G. de homicidio agravado por el uso de arma de fuego pero ayer los abogados Nicolás Vallet y Salvador Vera, que representan como querellantes a los padres de Brandon Cardozo, pidieron que se cambie a homicidio calificado por la condición de policía. El planteo fue estrictamente jurídico ya que Emiliano G. estaba de franco el día del hecho. Para los querellantes, el "estado policial" de los uniformados es de carácter permanente. "Ese estado cesa con la exoneración o la baja de la fuerza", sostuvo Vera.

Sin embargo, el abogado defensor Jorge Santamaría planteó que su cliente "no estaba cumpliendo funciones operativas porque estaba de franco". Tras escuchar a la fiscal, querellantes y defensores, el juez penal Juan Andrés Donnola resolvió que la modificación de la atribución penal deberá discutirse en la audiencia preliminar, el paso previo al juicio oral.

Mal inicio de año. El hecho ocurrió a las 2.30 del 1º de enero. Según la reconstrucción de la fiscal, Brandon y otros chicos llegaron a una fiesta callejera en Entre Ríos y Centenario, donde había más de 300 jóvenes. "Había joda pero se empezaron a escuchar cohetes y botellazos. Entonces salimos corriendo", dijo un primo del chico que segundos más tarde advirtió que Brandon estaba tirado en el piso y "con sangre en la boca".

Un proyectil ingresó por el mentón y salió por la nuca del chico, que murió camino al hospital Roque Sáenz Peña. En la audiencia imputativa de enero Fabbro apoyó su acusación en las declaraciones concordantes, tanto de testigos como la del policía B. que había ido a la fiesta con su novia y dos personas más. Ese uniformado fue quien se presentó en la División Judiciales de la Unidad Regional II y denunció la situación que desembocó en la detención del suboficial G.

En la casa del acusado, en Grandoli al 4900, se secuestraron cinco proyectiles 9 milímetros del arma reglamentaria y prendas similares a las descriptas por varios testigos, según la fiscal, como las que vestía en el momento de disparar.

Aquella vez Emiliano detalló con precisión lo que hizo ese día y también dijo haber observado al policía B. efectuar con "un revólver calibre 38 que se lo había visto cuando cursamos en el Instituto de Seguridad Pública" entre "cuatro y cinco disparos al aire y tres balazos hacia donde estaba la gente".

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