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Sábado 25 de Abril de 2009

Pocos varones en la docencia

La carrera docente sumó este año en Santa Fe 2.600 ingresantes. Según datos del Ministerio de Educación provincial, sólo 113 de ellos son varones. Una verdadera muestra del panorama nacional donde la docencia sigue siendo la profesión en que prevalecen las mujeres. Dos estudiantes a punto de recibirse de maestros hablan de los desafíos que les depara la profesión.

La carrera docente sumó este año en Santa Fe 2.600 ingresantes. Según datos del Ministerio de Educación provincial, sólo 113 de ellos son varones. Una verdadera muestra del panorama nacional donde la docencia sigue siendo la profesión en que prevalecen las mujeres. Dos estudiantes a punto de recibirse de maestros hablan de los desafíos que les depara la profesión. Por otro lado, Educación provincial anticipa una "capacitación nivelatoria de titulación" para los planes de estudio que prepararon (y preparan) profesores para la EGB 1 y 2.

Luciano Palacios tiene 20 años y Guillermo Fages 27, los dos cursan el tercer año del profesorado de EGB 1 y 2 en el Normal Nº 3 de Rosario. Es decir, quieren ser maestros, una carrera que —expresan— eligieron por vocación.

"Primero empecé antropología, pero siempre tuve en mente la docencia, porque crecí entre maestros", cuenta Guillermo, quien llegó desde San Justo, en 2001, para estudiar y se quedó a vivir en Rosario. Sus padres son maestros rurales, "de Colonia La Mora", precisa el joven.

"Yo también crecí en un ambiente docente, donde la educación tuvo un lugar de privilegio", dice Luciano, y recuerda que siempre siguió de cerca el trabajo de su madre maestra.

Los dos comparten haber vivido como propia la tarea educativa de sus familias: Luciano ayudando a su mamá a "buscar información para las clases y a planificar" y Guillermo acompañando a sus padres "casa por casa, rancho por rancho hablando con los padres de los alumnos".

Afirman que no les preocupan los chicos inquietos que pueblan las aulas, sino que "no se puedan alcanzar acuerdos para una mejor convivencia".

A Guillermo lo intranquiliza además que la escuela no reconozca y hasta silencie "los relatos que todos los chicos llevan al aula". A Luciano, "no estar preparados para afrontar problemáticas como el maltrato infantil".

Y a los dos, lo que consideran "una brecha entre lo que se aprende en los profesorados y lo que pasa en las aulas". Para salvar estas diferencias la nueva ley de educación nacional impulsó una fuerte reforma en la formación de maestros, que entre otros cambios significativos promueve la práctica pedagógica desde los primeros años de estudio y extiende la carrera de 3 a 4 años. El nuevo plan para quienes aspiran a ser maestros de primaria y de nivel inicial rige en la provincia desde este año.

Nivelación

Uno de los interrogantes que traen los alumnos del profesorado a la charla es qué pasará con los planes ya iniciados que siguen formando profesores para la EGB 1 y 2, es decir para enseñar sólo hasta el 6º grado, y que además tienen 3 años de duración.

La coordinadora pedagógica de la Dirección Provincial de Nivel Superior de la enseñanza, Viviana Muga, anticipa que "el Ministerio de Educación ofrecerá una capacitación nivelatoria de titulación para poder enseñar también en el 7º grado".

Aunque todavía no hay detalles de cómo será esta capacitación, se sabe que quienes ingresaron con planes anteriores al 2009 seguirán con los mismos programas y luego de recibidos podrán optar por esta nivelación que los habilita a trabajar en el 7º grado.

Tanto Luciano como Guillermo participan del centro de estudiantes, donde vuelcan sus preocupaciones.

Sin buscar demasiadas explicaciones, los dos futuros maestros atribuyen la prevalencia de las mujeres en la docencia a cuestiones culturales y de tradición sarmientina. Lo real es que en la región latinoamericana, "la Argentina tiene la fuerza de trabajo docente más feminizada: 84,7 % son mujeres", según señala un estudio realizado por el sociólogo Emilio Tenti Fanfani y publicado en su libro "La condición docente" (Siglo XXI).

Mujeres o varones, pocos jóvenes quieren ser docentes en la Argentina. La mayoría lo hace porque lo ven como un trabajo más o menos estable dentro de la crisis económica. Igual para los alumnos entrevistados ante todo prevalece la vocación. Así, Luciano dice que cuando se reciba se imagina "rompiendo con la idea de que el único lugar para aprender es el salón de clases", Guillermo "estableciendo un vínculo de identidad con los chicos, para que se sientan parte de un lugar y una cultura".

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