Ovación
Miércoles 30 de Noviembre de 2016

Pocos cruces, pero uno con mucha pimienta

La promoción de 2009 es el partido por excelencia entre Central y Belgrano en instancias eliminatorias. El otro encuentro fue por la Copa Argentina en la edición 2012. El equipo canalla siempre salió triunfador.

En cada partido hay una historia por detrás. Algo que contar. O traer del pasado. Hay muchos enfrentamientos entre Central y Belgrano en la era profesional, con una clarísima supremacía por parte de los canallas, pero en partidos de campeonatos regulares. En instancias definitorias apenas dos antecedentes. Uno por Copa Argentina, en abril de 2012, con victoria del equipo de Arroyito. Y la otra, casi tres años antes, una llave con una carga emotiva de aquellas, de las que son difícil de abordar desde la lógica y la razón por lo que hay en juego. La referencia es hacia el cruce ida y vuelta en la promoción de 2009, cuando el Central conducido por Miguel Angel Russo defendió a capa y espada su sitial de privilegio en primera división, mientras el Pirata intentaba dar el salto desde la Primera B Nacional a la máxima categoría.

A la distancia se presenta como un grato recuerdo. O en todo caso como una anécdota, por el resultado en sí, amén de que un año después sufrió en carne propia ante All Boys. Pero eso no es lo que cuenta.

No fueron días sencillos para Central. Ni para los jugadores ni para el cuerpo técnico ni para los dirigentes (en ese momento el presidente era Horacio Usandizaga) y muchos menos para los hinchas, que vivieron la previa y el durante con una alta cuota de angustia.

A poco de finalizado el Clausura 2009, con la sentencia ya de que Central había finalizado sólo 17 milésimas por encima de Gimnasia (1,166 y 1,149), llegó el partido de ida en barrio Alberdi de la capital cordobesa, en el que Jesús Méndez, con un tremendo zapatazo desde afuera del área, le dio el triunfo por 1 a 0 al Canalla. El equipo ese día formó con: Broun; Alvarez, Valentini, Braghieri y Lima; Méndez, (89' Zarif), Escobar y Moreno y Fabianesi (82' Borzani); Cristian González; Franzoia y Zelaya (74' Vizcarra).

Aquel paso no fue menor. Porque en Arroyito, apenas 96 horas después, hubo intranquilidad con el gol de Carlos Maldonado que equiparaba las cosas pero con Central manteniendo la categoría por la ventaja deportiva. Igual no hizo falta extender semejante sufrimiento porque un minuto más tarde Zelaya le puso el moño de gol a la guapeada del Kily González. Ese fue el gol de la calma, el que aplacó los ánimos. En cancha estuvieron los mismos once. Vizacarra y Zarif otra vez ingresaron (por Moreno y Fabianesi y Franzoia), pero en esa ocasión también hubo tiempo para algunos minutos en cancha de Ezequiel González (ingresó a los 74' por el Cachi Zelaya).

No fue un cruce más entre Central y Belgrano. Para el Pirata quizá forme parte de un recuerdo más en su historial de desafíos. En Arroyito se vivió de otra manera. Porque Central tenía muy poco por ganar y todo para perder.

Mucha menor monta, al menos desde lo emocional, tuvo el segundo y último cruce entre ambos equipos en una instancia eliminatoria. Fue por los octavos de final de la Copa Argentina. En el estadio Bicentenario de San Juan el equipo del por entonces DT canalla Juan Antonio Pizzi se impuso por 2 a 1 con goles de Germán Rivarola y Gonzalo Castillejos (Federico Almerares descontó para el conjunto cordobés) y de esa forma clasificó a cuartos de final, instancia en la que enfrentó a Boca. Los once de ese día: García; Ferrari, Valentini, Peppino y Gerardo Pérez; Carrizo (78' Zarif), Alderete, Vismara y Rivarola; Leonardo Monje (85' Ricky Gómez) y Ramiro Costa (72' Castillejos).

Comentarios