Central
Domingo 28 de Agosto de 2016

Poca luz y poco premio

Central arrancó con todo pero se fue apagando hasta consumar un tibio empate sin goles ante Defensa y Justicia

No fue el estreno brillante que todo el mundo canalla aguardaba. Demasiada espera para tan poca recompensa. Para escasa satisfacción. Central mostró dos caras bien antagónicas en apenas 90 minutos. El manual de excusas siempre está al pie del cañón. También los imponderables. Porque no fue lo mismo arrancar con dos tanques como Teo Gutiérrez y Marco Ruben y terminar con dos pibes que el Chacho Coudet no junaba bien. Nada es casual en la vida. Se juega o actúa como se vive. En Arroyito se vivieron semanas complejas. Y el tibio y amargo empate sin goles de ayer ante Defensa y Justicia en Arroyito en el inicio del torneo no terminó siendo más que el reflejo del alma auriazul.

   El Gigante se puso a casi a oscuras cuando se puso en marcha el encuentro. Parecía que el cielo se desplomaría por la lluvia. Pero el equipo auriazul encandilaba con un vertiginoso y frenético juego ante un apichonado Halcón de Florencio Varela. Era una invitación permanente a soñar en grande. Los hinchas que desafiaron las leyes de la naturaleza estaban ilusionados con el equipo que había en cancha.

   Incluso gastaban a cuenta al ver la fina conjunción que destilaban Lo Celso, Teo y Ruben. Un Triángulo de las Bermudas para toda defensa rival. El colombiano casi se estrena con el grito sagrado a los 3 minutos. Gio luego hizo lo suyo al meter un zurdazo que no detonó (7'). Pero a los 10' la atención comenzó a acapararla Agustín Rossi. El arquero de Defensa le impidió el gol a José Fernández (19'), a Villagra (30') y al cafetero otra vez (38').

   A esto eso hay que sumarle que Ruben hizo vibrar el travesaño (35') con un cabezazo. Central era una tromba. Jugaba y dominaba a gusto, a piacere. Pero no lastimaba de verdad. No podía. Y eso que en líneas generales no tuvo competencia. No le quedó otra que irse al descanso como empezó. O peor quizá. Porque en el complemento se apagó. Ni hablar que dejó en vestuarios a Ruben por un golpe en la cresta ilíaca. Al rato Teo pidió el cambio. Argumentó un calambre en el isquiotibial derecho. Pero sería algo más que eso.

   Central terminó a los ponchazos. Y haciendo muy poco. Casi no exigió luego a Rossi. Terminó con dos pibes como Agustín Coscia y Ezequiel Rodríguez, a quienes el Chacho convocó sobre la hora. Ni hablar que el empate sin goles le cayó pésimo porque nadie imaginaba en Arroyito empezar así ante semejante inversión e ilusión que se había generado en la previa.

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