Cartas de lectores
Miércoles 31 de Agosto de 2016

Pobreza cero

Yo no deseo ser demasiado pesimista en mis apreciaciones de caminar la calle a diario, pero estimo que tirar la toalla antes de empezar a revertir tan tremendo drama argentino...

Yo no deseo ser demasiado pesimista en mis apreciaciones de caminar la calle a diario, pero estimo que tirar la toalla antes de empezar a revertir tan tremendo drama argentino, como lo es la pobreza extrema por estas horas, podría ser lo más aconsejable ante la suma de eslóganes que los políticos de todas las ramificaciones ideológicas han difundido masivamente desde el año 1966 a estos días. Recordemos por ejemplo a "la Argentina potencia", o "Síganme, no los voy a defraudar", entre otros globos de ensayo que sabemos como terminaron. En la nota me refiero a un año que resulta clave, 1966, año en que comienza a deteriorarse la imagen de nuestro país, otrora de un nivel ético, cultural y de bienestar admirable realmente. La tasa de desempleo por entonces llegaba al 3,8 por ciento. No había ayuda social para nadie (es decir planes), y muchísimos empleados y obreros tenían hasta dos trabajos muchas veces muy bien remunerados. Veamos lo que pasa hoy que está a la vista. El 30 por ciento de la población vive de la ayuda estatal, la gran mayoría en las villas y los extramuros de las grandes ciudades. Hacinados y amontonados como animales o excremento humano sin posibilidades de trabajar en nada beneficioso, a no ser cartonear o cortar el césped, como ya les pasó a sus bisabuelos, abuelos y padres. Encima, en una sociedad carcomida por el odio, la inseguridad más impiadosa y la corrupción. Entonces yo me pregunto, como ustedes... ¿Se puede pensar en pobreza cero?

Felipe Demauro

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