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Domingo 27 de Julio de 2014

Planificar, una materia pendiente

Coincidencias del destino, esta semana la Municipalidad lanzó con bríos su plan para “revitalizar” el centro de la ciudad. Y se habla de coincidencias porque los power points que muestran cruces techados de galerías y calles al mismo nivel que las veredas, aparecieron horas después de que los comerciantes de esa zona mostraran su malestar por la ordenanza que prohíbe estacionar en 70 cuadras del sector.

Coincidencias del destino, esta semana la Municipalidad lanzó con bríos su plan para “revitalizar” el centro de la ciudad. Y se habla de coincidencias porque los power points que muestran cruces techados de galerías y calles al mismo nivel que las veredas, aparecieron horas después de que los comerciantes de esa zona mostraran su malestar por la ordenanza que prohíbe estacionar en 70 cuadras del sector.

   Tal vez algún día llegue la autocrítica. Es que para lanzar un plan de “revitalización”, primero se debe asumir que a eso que se intenta remozar se lo dejó caer. En este caso, para que el centro de Rosario luzca como luce hoy, con veredas rotas, calles sucias y plagado de vendedores informales con paños al piso, alguien debe tener alguna responsabilidad.

   Pero más allá de eso, el anuncio intenta atemperar ánimos caldeados tras la sanción express de una ordenanza que no hace más que introducir otra traba a la llegada al centro con autos particulares.
  El objetivo es valorable. Falta tener un servicio público eficiente y dueños de playas de estacionamiento que no asalten con los precios a quienes intentan dejar el auto en un parking privado. Pero esos son sólo detalles.

   Uno de los aspectos centrales del programa de “revitalización” es darle continuidad a algunas galerías céntricas. La idea es nivelar la calle con la vereda. En esto el municipio ya tiene experiencia. En diciembre de 2012, y con ese mismo objetivo, construyó un enorme lomo de burro en Sarmiento entre Córdoba y Rioja.

   Costó 25 mil pesos, que fueron aportados por los comerciantes, y tuvo que ser destruido un par de meses después a raíz de la catarata de críticas que recibió por parte de automovilistas y peatones.
  La montaña de asfalto, según explicaba por esos días el secretario de Planeamiento, Pablo Baresse, había sido concebida “para potenciar la conexión de las galerías sin tener que bajar a la calle y disminuir la velocidad de vehículos que transitan por Sarmiento”. Estaba coronada por dos chapones que causaron múltiples caídas y que no hacían más que alertar de la llegada de los colectivos por el ruido atronador que emitían cada vez que las unidades les pasaban por encima. Lo que se diría una obra maestra de la ingeniaría vial.

   Conclusión: vuelta atrás. Se barajó, se dio de nuevo y ahora la idea está de regreso, aunque a juzgar por los bocetos que mostraron los funcionarios, todo indica que esta vez un profesional trabajará a conciencia.

   El plan para “revitalizar” el centro también llegará con la topadora sobre las garitas policiales situadas en ambas peatonales. En 2002 eran un gran avance contra la inseguridad, hoy son baños públicos.
  El archivo da otra pincelada. Noviembre de 2008, remodelación integral de la peatonal. Septiembre de 2014: se vendrá la rotura integral de la peatonal para plasmar una gran obra energética que hará que en verano de 2016 los comerciantes no insulten a los cuatro vientos con cada corte de luz.

   Marchas y contramarchas. Obras que se defienden y a veces son indefendibles. Revitalizaciones integrales tras abandonos sin causas aparentes. Una semana de anuncios que llegan presurosos para apagar broncas. ¿Será todo parte de una planificación estratégica? O tal vez lo que falta es eso: planificar.

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