Política
Domingo 15 de Mayo de 2016

Pinedo aseguró que "la inflación bajará drásticamente y el país comenzará a crecer"

Federico Pinedo nació el 29 de diciembre de 1955. Presidente provisional del Senado de la Nación. Durante doce horas, entre el primer minuto del 10 de diciembre de 2015 hasta la jura de Macri, estuvo a cargo del Poder Ejecutivo.

"Cuando vino al país, Barack Obama me dijo: «He oído que el suyo fue el mejor gobierno de las democracias». Me reí mucho". Federico Pinedo no sólo es el presidente provisional del Senado —el número dos de la línea sucesoria—, sino que se convirtió en una referencia principal del oficialismo tras su "Presidencia por 12 horas" en el momento de la transición desde Cristina Kirchner a Mauricio Macri.

El titular de la Cámara alta defiende al gobierno, clava sus garras dialécticas contra la herencia recibida del kirchnerismo y no se cuida a la hora de hablar del futuro: "Mauricio Macri ordenará toda esa situación en seis meses. En junio la inflación va a bajar drásticamente y se verá que la Argentina empieza un camino de crecimiento importante".

—Usted admite por estas horas que el gobierno atraviesa su peor momento. ¿Es algo que no previeron o es consecuencia de las medidas de ajuste que implementaron?

—Es una consecuencia de la situación del país. Pasamos 12 años de kirchnerismo y en ese período estuvo la mejor década de Argentina en 100 años en materia de precios de productos que el país vende. La última vez que hubo un nivel de precios semejante fue en 1910 y la Argentina tuvo el sexto PBI del planeta. Esta vez, el kirchnerismo, después de la mejor década en 100 años, nos dejó con 30 por ciento de inflación, 30 por ciento de pobreza. Se gastaron más de lo que había. Ese conjunto de desastres, con tarifas congeladas durante 12 años, con inflación del 700 por ciento, fue la fiesta que el nuevo gobierno tenía que pagar. Macri ordenará toda esa situación en seis meses. En junio la inflación va a bajar drásticamente y se verá que la Argentina empieza un camino de crecimiento importante.

—¿Al margen de las movilizaciones impulsadas por el kirchnerismo, la sociedad banca y comprende este momento del país, fundamentalmente en el tema precios y tarifazos?

—Es lo mismo que si a usted lo están operando y se despierta en medio de la operación. No es un buen momento. Pero la gente sabe que había que operar. El 65 por ciento de la población tiene una buena expectativa sobre el futuro próximo y eso es lo que sostiene el mayor dolor de la operación. Creo que ya pasamos el nivel de inflación del mes de abril. No estamos haciendo verso de que nos irá bien por magia.

—¿No van detrás de los acontecimientos? Se generó mucho ruido por la ley antidespidos, el kirchnerismo dice que hubo 250 mil cesantías, pero el gobierno santafesino destacó, contrariamente, que se mensuró un aumento del trabajo registrado...

—A mí me parece increíble que el kirchnerismo diga esas cosas. Los datos de la Afip marcan que no hay caída del empleo en la gestión de Macri y que, incluso, hubo subas. Existió una gran destrucción de puestos de trabajo en dos sectores: en la construcción y en las exportaciones a Brasil en materia de autopartes. Pero el gobierno está actuando y se van a recuperar trabajos rápidamente. Lo que hay ahora es una discusión política, no social. Y eso es un poco triste ante un tema dramático como el desempleo.

—¿Qué va a pasar con las paritarias y con Ganancias? Mucha gente que incluso votó a Cambiemos está padeciendo que no se modifiquen las escalas.

—Las escalas sí, pero los que más están padeciendo son los desempleados o los que trabajan en negro. Hay 750 mil chicos que no estudian ni trabajan, y se incorporan al mercado laboral 300 mil jóvenes. Si no se generan 300 mil puestos de trabajo más, esa gente no tiene futuro. En el tema de Ganancias, el gobierno hizo un aporte importante al aumentar el mínimo no imponible el ciento por ciento. Un señor que antes pagaba ganancias con un sueldo de 15 mil pesos, si ahora no gana 30 mil pesos no paga. Y los que ganan 30 mil pesos, pagan a partir de los 30 mil pesos. De todas maneras, el presidente dijo que hay que recomponer las escalas porque es ridículo que gente pobre pague 35 por ciento. El presidente nos dio la instrucción de trabajar para rehacer las escalas, que empezarán a regir en 2017.

—¿Desde su lugar de presidente del Senado, observa colaboración desde la oposición o eso se terminó con el fin de la luna de miel?

—Hay un montón de gente seria. Hay algunos que pensaban que el peronismo se tenía que convertir en una especie de partidito antisistema que tirara piedras, y yo creo que el peronismo es una parte central del sistema democrático. El peronismo se está asumiendo como eso, y como un partido de gobierno, porque están al mando de muchas provincias y municipios. La mayoría es gente seria. De todos modos, lo de la ley de desempleo es partidista. En el tema de los buitres, la ayuda fue masiva.

—Usted fue presidente por una noche.

—Por 12 horas.

—Eso le dio mucha visibilidad. ¿Cómo vivió esa multiplicidad de bromas e ironías?

—Fue uno de los chistes más grandes de la Argentina (se ríe). Fue simpático. Pero en la realidad fue una preocupación el tema de la seguridad del acto de traspaso, porque había mucha tensión con que Cristina no quería entregar el mando en tal lado, y eso. Hasta Obama me cargó el otro día.

—¿Qué le dijo Obama?

—Mauricio me presentó diciendo: "El señor Pinedo es el amigo de Frank Underwood". Entonces Obama, me dice: "Sí, he oído que el suyo fue el mejor gobierno de las democracias". Me reí mucho.

—Muchos dicen que si fracasa el gobierno se viene la antipolítica y el 2001.

—El gobierno de Macri no va a fracasar. Pero lo que usted dice es interesante. Sectores del peronismo lo ponen a prueba al presidente. Y Macri reacciona con dureza, con firmeza, con convicciones.

—Macri parece querer mostrar que no es De la Rúa...

—Los opositores sostienen que Macri no es lo mismo que el pasado. Lo veo bien al presidente, muy calmo y con convicción de no hacer lo políticamente correcto sino lo correcto. No es una frase. Tenemos que sacar a la Argentina de donde está, no venimos a tranzar para hacernos los simpáticos. Macri no está cambalacheando, está tratando de mejorar la Argentina.

—¿En qué momento está la relación con el gobierno santafesino? Nació tensionada.

—Los socialistas son muy amables y civilizados en el trato personal y privado, pero en cuanto ven un micrófono se ponen en la vereda de enfrente de manera agresiva. Es una modalidad de ellos que no compartimos, pero la posición del presidente es ayudar a las provincias. No habrá discriminación en contra de los socialistas, pero tienen esa actitud que desconcierta. No es lo que nos gusta: preferimos decir en privado lo mismo que en público. Pero es la política de ellos.

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