Policiales
Miércoles 17 de Agosto de 2016

Pidieron perpetua para un albañil que mató a su mujer en medio de una relación violenta

El hecho ocurrió en agosto de 2014 en una casilla de La Lagunita. El hombre, en su defensa, dijo que el maltratado en la pareja era él.

"Durante la discusión con la mujer ella intentó que la autoridad interviniera y ésto llevó a Ibánez, ante la pérdida de dominio de su casa, a tomar con tranquilidad el arma y dar muerte a su pareja delante de sus hijos". A partir de tal afirmación, el fiscal Florentino Malaponte pidió una pena de prisión perpetua para José Maximiliano Ibáñez por el crimen de Julia Itatí Ortiz, quien tenía 40 años y era su pareja. El hecho ocurridó en agosto de 2014 en una precaria vivienda del barrio La Lagunita. El responsable de la acusación encuadró el caso como un hecho de violencia de género, ya que en 2007 la víctima había denunciado a Ibáñez por malos tratos y un juez de Familia interpuso entonces la exclusión del hogar. Pero luego ambos retomaron la relación.

A su turno, en el inicio de las audiencias orales y públicas, la defensora oficial Adriana Lucero pidió a los jueces Juan Carlos Vienna, Raquel Cosgaya y Alejandro Negroni la absolución del imputado por padecer "una alteración mental llamada delirio celotípico" (la persona pierde el juicio de realidad y existe la idea delirante de que la pareja es infiel) y por lo tanto no puede comprender la criminalidad de sus actos.

Varios tiros. El crimen ocurrió el 30 de agosto de 2014 en una casa de Pasaje 1876 al 6500, a unas cuadras de Provincias Unidas y bulevar Seguí. Allí, en medio de una discusión, Ibáñez le disparó a su pareja primero a las piernas y luego a la cabeza con una pistola calibre 9 milímetros. Luego del ataque el hombre fue a la comisaría 19ª, donde entregó la pistola y confesó lo que había hecho. Cuando los policías llegaron a la casa la mujer aún tenía signos vitales y la trasladaron al Heca, donde murió minutos después.

Ayer, luego de que Malaponte le atribuyera homicidio triplemente calificado por el vínculo, por ensañamiento y femicidio, y de portación de arma de guerra, Ibáñez, un albañil de 40 años, brindó un extenso relato acerca de la conflictiva relación que mantenía con la mujer.

La otra cara. Ibáñez señaló que los conflictos se iniciaron en 2010 cuando su esposa "comenzó a engañarlo con compañeros de trabajo". Dijo: "Empecé a trabajar en una empresa de construcción y un hermano de ella le hizo la pierna con el encargado. Yo se lo reclamaba, pero ella siempre lo negó. Ella me decía que salía a las 4 de la tarde de su trabajo pero no volvía a mi casa porque se encontraba con él. Una vez vi en la tarjeta de colectivo que había tomado el colectivo a las 5 de la tarde", contó con una voz por momentos inaudible.

Las diferencias con su pareja obligaron al albañil, según dijo, a renunciar a su empleo y a mudarse a otra casa. "Le dije que fuéramos a un juez de Familia por el tema de la mantención de mis hijos", recordó. La pareja tuvo tres chicos, uno de ellos un nene de 8 años que presenció el homicidio, al igual que una joven de 20 años que es hija de una anterior relación de la víctima (ver aparte). Luego de que Ibáñez se marchó de la vivienda, los familiares de la mujer comenzaron a "perseguirlo". "Se bajó el padre de ella de un auto y me intentó matar con una escopeta. Y otra vez se bajó de una moto un pibe con un cuchillo. Lo denuncié en la comisaría 32ª, pero ellos levantaron las denuncias".

Ibáñez también comentó que comenzaron a "investigarlo" a través de escuchas. Y según dijo, lo difamaron. "En el trabajo y en el barrio decían que era puto, violador y golpeador. Me tenían controlado y hasta mi patrón sabía los problemas que había en mi casa. A pesar de eso, el trabajador tuvo que compartir la casa con su pareja, pero no explicó por qué. "En 2014 me engañó con otro compañero. Me echaba de la casa. Me decía que estaba loco y que tenía que ir al psicólogo".

Luego memoró lo que pasó la tarde del 30 de agosto de 2014. "Llegué a mi casa y ella le estaba ayudando a hacer las tareas al nene. Como le gritaba, el chico lloraba, y entonces se lo reclamé. Ella me contestó diciéndome «hijo de puta, pelotudo». No le dije nada y me fui a la habitación. Salí con el arma y en ese momento me perdí. Después agarré la moto y fui a la comisaría. Les dije que le había pegado unos tiros a mi mujer".

Ayer, Ibáñez señaló que no recordaba el momento en el cual gatilló la pistola calibre 9 milímetros, pero ayer se exhibió el video de la audiencia imputativa en la que el acusado explicó que "salí afuera (el patio de la casa) y la ataqué".

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