Policiales
Jueves 06 de Octubre de 2016

Piden prisión perpetua para la mamá y el padrastro de un nene asesinado

Ocurrió en una casilla de Ayacucho al 6700 en abril de 2015. Ian Almada tenía 3 años y sufrió múltiples golpes y quemaduras

La vida de Ian Ezequiel Almada, un nene de 3 años que vivía en un asentamiento precario de la zona sur de la ciudad, estuvo signada por los incontables maltratos físicos que sufrió desde su nacimiento. Los golpes y latigazos que, según la acusación le habrían propinado su propia madre y la pareja de ésta, le provocaron su muerte la madrugada del 22 de abril de 2015. Por ello fueron detenidos en el Hospital Roque Sáenz Peña, lugar al cual el nene ingresó sin vida aquella noche. En ese marco, en el inicio del juicio oral en el que se analiza la conducta penal de la pareja, ayer el fiscal Adrián Spelta requirió a los jueces Juan Carlos Vienna, José Luis Suárez y Gustavo Pérez de Urrechu la pena de prisión perpetua para ambos.

El responsable de la acusación le atribuyó a María Ayelén Salva, mamá biológica de Ian, los delitos de homicidio doblemente agravado por el vínculo, ensañamiento y alevosía. Y a Marcos Leandro Carbonel, padrastro del menor, le endilgó la figura penal de homicidio calificado por ensañamiento y alevosía.

Momentos. Ian vivía con su mamá y Carbonel en una casilla de Ayacucho al 6700. La madrugada del 22 de abril de 2015 la pareja pidió asistencia a una ambulancia de un servicio privado de emergencias porque el nene presentaba graves lesiones. Luego de que una médica le realizara infructuosas maniobras de resucitación, el pequeño fue trasladado al Hospital Roque Sáenz Peña, pero su vida ya se había apagado.

En la audiencia imputativa realizada un día después, la mujer y el hombre dieron diferentes versiones y se culparon uno al otro. Ayer, Salva no declaró; pero Carbonel sí lo hizo y responsabilizó de la muerte del nene a la mujer (ver aparte). La pareja había iniciado una relación dos meses antes del trágico suceso. Tras la muerte de su marido, que se descerrajó un balazo en la cabeza, María Ayelén vivió con sus padres y sus hermanos. Luego de algunas desavenencias familiares se mudó a la casilla que Carbonel estaba construyendo en la villa de Ayacucho al 6700.

El fiscal Spelta señaló que las agresiones que sufrió Ian comenzaron antes del inicio de la relación de los acusados y "se potenciaron con la complicidad de Carbonel. Ambos maltrataron al nene y le quemaron una mano con cigarrillos. A las 3.30 del 22 de abril de 2015 se le puso fin al maltrato que desencadenó la muerte". Y afirmó que los coimputados se endilgaban "entre sí la responsabilidad por el deceso del nene cuando lo trasladaban en la ambulancia al hospital Sáenz Peña".

En su alegato la defensora pública Adriana Lucero, quien junto a su par Juan Bazet representan a Carbonel, sostuvo que la muerte del nene fue la "crónica de una muerte anunciada. Durante tres años Ayelén lo golpeó, pero la relación con Marcos se había iniciado un mes antes. El vivía con sus padres en una casa de San Martín al 6500 y comenzó a construir una casilla en Ayacucho al 6700. En uno de los pasillos (del asentamiento) conoció a Ayelén y comenzaron una relación después de una pelea que ella tuvo con un hermano. El le ofreció un lugar en esa casa, pero él comenzó a frecuentar la casa sólo diez días antes (de la muerte de Ian)".

La abogada indicó que el 21 de abril Carbonel llegó a la casa después de trabajar como albañil. Durmió una siesta y, cuando se disponía a regresar a la vivienda de sus padres Ayelén le pidió que se quedara "un rato más". "A las 3 de la mañana se despertó y vio cómo la madre había golpeado a Ian. Lo socorrió, lo tomó en los brazos y lo llevó a la avenida Ayacucho. Después una ambulanca lo llevó al hospital Sáenz Peña".

En el fin de su alegato, Lucero pidió la absolución de su defendido ya que Carbonel "no le asestó ningún golpe al niño. Marcos es inocente porque lo mató la madre".

Sólo indicios. A su turno el defensor público Iván Russo, quien representa a la madre de Ian, sostuvo que la acusación del fiscal se realizó en base a "indicios y conjeturas débiles. Los testigos no pueden vincular a Ayelén con el hecho porque no la conocen. Tampoco conocen la relación que ella tenía con el hijo".

Russo afirmó que Ayelén "era una mujer emprendedora. Ella vivió con una familia de escasos recursos y convivió con la violencia. A pesar de eso pudo salir adelante. A los cinco meses del nacimiento de Ian el padre del menor se suicidó delante de Ayelén y el nene. Lo llevaba al jardín y ahora debe defenderse por una acusación del Estado. Pero antes el Estado estuvo ausente y hoy ella está sentada en el banquillo de los acusados. Fue una excelente madre y nunca le hizo faltar nada. Ella no quiso los golpes que recibió Ian y fue golpeada. Vivió en un contexxo de violencia de género provocada por Carbonel". Y como su par, el letrado también pidió la absolución de Ayelén.

Tras los alegatos declaró como testigo la médica María Elena Zelaya, quien examinó el cadáver de Ian en la morgue del hospital Sáenz Peña. Con la exhibición de desgarradoras fotografías de los golpes que había sufrido el nene, la profesional describió: "Tenía múltiples lesiones de distinta data, hematomas en el rostro, en un brazo, en el pecho y contusiones y escoriaciones en los brazos. Además tenía una herida cortante en el mentón y quemaduras de cigarrillos en las manos", dijo.

—¿Con qué elementos se provocaron las lesiones?, preguntó el fiscal Spelta.

—Con un látigo y con un elemento no romo (sin punta), respondió la médica.

Finalmente, ante una pregunta de la abogada Lucero, Zelaya contestó que "era difícil establecer desde cuánto tiempo atrás databan las lesiones" que causaron la muerte del pequeño Ian.

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